Comportamiento personal y desarrollo social


Las ciencias del comportamiento humano han estudiado con detenimiento cómo se pueden cambiar situaciones sociales de estancamiento (por ejemplo en temas de economía social, salud comunitaria, emprendimiento profesional, etc.), y convertirlas en oportunidades para mejorar las condiciones que permitan el cambio.
Durante los años que ejercí como voluntario de programas socio educativos uno de los problemas con los que tenía que lidiar era la desmotivación de la gente para iniciar cualquier tipo de actividad. En muchas ocasiones esta situación impide cumplir objetivos que se habían fijado en proyectos de planificación y desarrollo de nuevas actividades. Por tal motivo, el  hallazgo clave es que si queremos mejorar las condiciones socioeconómicas de determinada población, primero tenemos que estimular su participación en los programas que vamos a implementar. De poco sirve ofrecer buena formación y herramientas de trabajo si, a la postre, no existe un ambiente de optimismo razonable y esperanza de transformar la situación de precariedad.


Evidentemente este razonamiento no es nuevo y está tomado de la ciencia pedagógica. Los profesionales de la educación saben bien que el estímulo es fundamental para conseguir buenos resultados académicos; pero aplicada esta visión al desarrollo social de comunidades pobres es algo muy diferente, pues no actuamos en el aula, sino que el objetivo es cambiar el modelo social en aras a un mayor bienestar. Es decir, trabajamos con toda la población , con las unidades familiares, con los profesionales, con jóvenes y adultos, de tal forma que los problemas se multiplican y las soluciones se resisten en llegar.
De ahí que se haga necesario cambiar de estrategia basándonos en la ciencia del comportamiento. Representa un reto puesto que cada cultura tiene su propio razonamiento. Así que el camino está lleno de dificultades. Para sortearlas y conseguir resultados óptimos tenemos que acudir a estudios de antropología cognitiva y cultural, tales como la categorización de unidades lingüísticas y expresiones que nos permitan saber cómo se piensa, su génesis y consecuencias. También el establecimiento de listas con expresiones y su correspondiente correlación con situaciones sociales y personales muy concretas. Es una tarea ardua y compleja que requiere de investigación de campo, observación participante y todo un abanico de recursos para el tratamiento de la información obtenida. Más en concreto aún, tenemos que plantear cuestiones abiertas, el cómo la población local en general y el individuo en particular pueden aprovechar mejor el esfuerzo para el cambio en vez del por qué.
En no pocas ocasiones se emplea mucho tiempo en contestar a los porqués: ¿por qué estamos aquí? ¿Por qué queremos hacer este u otro programa? ¿Por qué voy a participar? Son visiones clásicas que no implican ningún cambio sino solo analizar el problema, cuando en realidad lo importante es cómo voy a hacer para salir adelante, cómo voy a formarme, cómo voy a emprender, cómo voy, en definitiva, a ganarme la vida, temas que centran la atención hacia un objetivo definido diagnosticando además los límites personales y comunitarios. En paralelo se necesita además probar ideas, lanzarse a realizar el proyecto, ´intentarlo`, aun conociendo las dificultades y la posibilidad de cometer errores y fracasar. Pues sólo probando podemos llegar a conclusiones y realizar las adaptaciones pertinentes si llegare el caso, basadas en la experiencia adquirida y la comprobación de resultados, es decir, en una evaluación de todo el proceso que incluya la auto crítica positiva.
Esta estrategia basada en el comportamiento obtiene mejores resultados que las estrategias clásicas y logran implementar acciones personales y colectivas de mayor recorrido y mejores resultados. Por tanto, y resumiendo, se trata de articular cambios en el análisis de los problemas para conseguir una mayor motivación, tarea nada sencilla pero necesaria que implica un mayor impacto de los programas de desarrollo social y comunitario.


Sobre el administrador

Youssef Nava Publicado el

Consultor en antropología médica y salud pública. Escritor.

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