Diálogo y testimonio

Un recorrido no muy largo, poco más de dos años y diecisiete números publicados; pero sí una labor intensa que se gesta en el seno de la Comunidad Ecuménica Horeb Carlos de Foucauld como una iniciativa cuya dirección me confían: editar una revista mensual gratuita en Internet para ofrecer a miembros, simpatizantes y público en general un panorama accesible a los dos ejes que constituyen la base del carisma de Carlos de Foucauld, esto es, el diálogo permanente y sin protagonismos con otras realidades religiosas –en su caso el islam- y el testimonio de la vocación cristiana enmarcada en la espiritualidad eremítica. Una forma de vida que sorprendió a las tribus beduinas del Sahara y que encajó perfectamente en una cosmovisión y cultura completamente diferentes del cristianismo europeo.
Desde esta perspectiva la revista “Horeb Ekumene” ofrece en sus páginas el repaso sosegado y amplio a los temas que vertebran nuestra experiencia religiosa: el diálogo, en sus dimensiones ecuménica e interreligiosa, pues cada hermana y hermano que formamos parte de la comunidad vivimos realidades geográficas y sociales muy diferentes, algunos ubicados en distintos países latinoamericanos, otros en tierras europeas y otros en tierras del Magreb, precisamente en ambiente similar al vivido por el beato Carlos de Foucauld. Así, “Horeb Ekumene” recoge testimonios, noticias y artículos sobre ese diálogo que debe ser continuo, incesante, con la única finalidad de ampliar y consolidar espacios de hermanamiento que afiancen en esa diversidad religiosa el fundamente de la convivencia, única forma real de erradicar los fundamentalismos que tanto daño han hecho y hacen a toda la humanidad. De ese diálogo fecundo surge el conocimiento del otro, de su pensamiento, de su cotidianidad, de sus inquietudes y problemas, en suma, de su vida, de ese ser humano que en sus diferencias culturales y étnicas es tan semejante. Dialogar despierta el amor. Tiene que ser siempre un acto de amor. Lo contrario sería debatir, enfrentar, acordar y consensuar con intereses, en gran medida ajenos al amor, sin caridad, sin acogida real, sin compromiso eficaz, sin amor pleno.
Además, este diálogo no debe quedarse solo en los aspectos religiosos sino que tiene que abarcar otras cuestiones importantes en el mundo actual, como son el desarrollo científico y tecnológico; es decir, el diálogo impulsado desde la fe hacia las ciencias, las artes, las culturas, intentando establecer líneas convergentes de reflexión, encuentros y proximidad. Puesto que la civilización científico técnica necesita de este contraste y reflexión.
El segundo eje del carisma del beato Foucauld es el testimonio callado, silencioso; pero no por ello menos eficaz. Carlos de Foucauld no trató de evangelizar según el criterio común en la Iglesia de entonces, sino de ofrecer su «modus vivendi» como ejemplo para los demás, sabiendo que esos demás eran musulmanes con una rica tradición religiosa. En esa confluencia de dos identidades religiosas diferentes, nació la admiración hacia un hombre considerado santo por las tribus tuareg, un morabito, en expresión magrebí, un hombre que divulgó con su vida el mensaje de Jesús de Nazaret, “sello de la santidad”, en expresión del murciano sufí Ibn Arabí, profeta de importancia vital para los musulmanes, tal como se atestigua en el Sagrado Corán.
La acción evangélica de Foucauld consistió precisamente en la “no acción”, esto es, no tratar de convencer, no tratar de ejercer influencia, no tratar de imponer… solo estar, y desde su estancia en el desierto, desde su abandono en la Providencia, dejar hacer al buen Dios. En definitiva, Foucauld se anticipó a los criterios misioneros que se empezaron a divulgar después del Concilio Vaticano II, donde la predicación del evangelio queda subsumida en un ámbito relacional de diálogo y encuentro, tal como hemos referido más arriba.
El testimonio de vida según el criterio expuesto es el otro eje que caracteriza también nuestro peregrinar por el mundo y, por consiguiente, queda reflejado en la revista. Así, publicamos experiencias personales de los hermanos de la Comunidad. Ya hemos referido la diversidad de culturas en las que los miembros de la Comunidad Ecuménica Horeb Carlos de Foucauld nos encontramos presentes. De ahí que la revista ofrezca aproximaciones a esas realidades socio culturales, con el único ánimo de ofrecer un camino lleno de posibilidades.

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Sobre el administrador

Youssef Nava Publicado el

Consultor en antropología médica y salud pública. Escritor.

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