Distribución urbana de emigrantes y enfermedad mental

La mayoría de los estudios sobre etnia y enfermedades mentales han utilizado datos transversales para explorar la asociación entre ambas. En concreto, las pruebas procedentes predominantemente de países europeos han respaldado la hipótesis de la densidad étnica, es decir, que vivir en un vecindario o barrio con una proporción menor del propio grupo étnico se asocia con un mayor riesgo de enfermedad. Las conclusiones de los estudios que determinan la densidad étnica en el momento de la aparición de la enfermedad o de los síntomas son vulnerables a las interpretaciones de la estructura social de los barrios a lo largo del tiempo y difieren en cuanto a las ciudades y países.

Los que corren un mayor riesgo de padecer determinadas enfermedades mentales, como la esquizofrenia, pueden haber acumulado esos riesgos durante la infancia en zonas de gran densidad étnica, y sólo más tarde derivar a barrios más alejados y aislados socialmente debido a las ramificaciones de la enfermedad. Esto es especialmente preocupante, ya que otros resultados, como la depresión y la ansiedad, que son menos vulnerables a los procesos de selección social, muestran asociaciones más débiles y menos coherentes con la densidad étnica del barrio.

Esta problemática está siendo estudiada en relación al fenómeno migratorio en Europa y existe evidencia científica sobre la relación existente entre etnia, migración, distribución geográfica y patologías mentales de los emigrantes en los países de acogida; sin embargo, se sabe poco o nada sobre cómo afecta la densidad étnica a la salud mental de los ciudadanos en los países africanos, donde también se producen migraciones frecuentes, con situaciones de mayor riesgo para los inmigrantes, pues las condiciones económicas y los recursos disponibles en esos países son muy inferiores a los de Europa.

En este sentido, es interesante observar la evolución de la población en un país como Marruecos donde existe una amplia diversidad étnica además de ser país de acogida y tránsito de emigrantes subsaharianos, muchos de ellos estableciéndose definitivamente en las ciudades del país magrebí debido a las dificultades para continuar viaje hacia el norte, o por haber conseguido trabajar e integrarse en la sociedad marroquí. Esta diversidad social está creando problemas y retos de envergadura para las autoridades del país, además de vertebrar focos de conflictos en algunos barrios de las grandes ciudades, y últimamente en las ciudades del sur, como Dakhla o El Aaiún, donde se observa una creciente presencia de ciudadanos de origen subsahariano. La densidad étnica en esas ciudades y su relación con la morbilidad de enfermedades mentales constituye una fuente importante de datos para establecer criterios de acogida y adaptación, además de interesar en los planes de creación y urbanización de nuevos barrios, así como en el estudio comparativo con los datos que poseemos en los países europeos.

En definitiva, se trata de establecer la causalidad en la aparición de enfermedades mentales en poblaciones vulnerables, así como las medidas preventivas y las acciones de salud pública necesarias para garantizar el bienestar de los ciudadanos.


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Youssef Nava Publicado el

Consultor en antropología médica y salud pública. Escritor.

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