Ideología, ciencia y literatura

La ciencia ha devenido en un negocio internacional; es decir, la ciencia en sí misma, la producción científica otrora libre y desinteresada ahora no es más que una actividad económica donde se mezclan intereses, dinero, competitividad desenfrenada y toda clase de males, incluyendo también el fraude, el engaño, la mala praxis en general y, por supuesto, la manipulación ideológica. El fenómeno arrancó en el siglo XX y ha ido creciendo.  Philip Ball, antiguo editor de la revista ´Nature`,  afirma que “la ciencia es intrínsecamente política y plantea problemas éticos de manera constante”. Para este autor “la ciencia no es un examen abstracto y apolítico de la naturaleza.” 

Por tanto, no me interesan esos juegos, tampoco el sobresalir y ganar premios; pero sí me interesa -y mucho- la ciencia como tal, y de ahí que siga trabajando por mi cuenta y riesgo en antropología médica y salud global, áreas a las que he dedicado buena parte de mi vida profesional…

Pero como en los últimos años me encuentro en un proceso de desintoxicación informativa y profesional general, eliminando tareas innecesarias y centrándome en mi propio ser, o sea, algo así como un minimalismo existencial, pues he canalizado esta actividad hacia la docencia, la escritura y la producción de libros, ámbitos en los que me siento muy cómodo, pues me muevo entre la escritura, la publicación de mis obras y la edición de obras ajenas, y la divulgación científica, tareas que no me son desconocidas ya que lo he venido haciendo desde hace 25 años de forma puntual, ahora con dedicación plena.

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