Ordenando el año

Sí, ya lo sé, el hombre propone y Dios dispone; pero desde mi época de estudiante adquirí la costumbre de fijar las actividades principales del año que comienza, a modo de programación. No se trata de hacer listas de lo que voy a hacer o o dejaré de hacer, sino un escrito en mi diario dedicado especialmente al año nuevo. Como es algo muy personal no voy a divulgarlo; pero sí quiero informar de algunas cosas que -si Dios quiere- tengo previsto poner en marcha o consolidar.

En el capítulo laboral quiero editar un libro por mes; es decir, 12 libros en total. Ya tengo el compromiso de algunos autores y manuscritos siempre llegan. No abandono la actividad editorial y sigo además al frente de la revista mensual “Horeb Ekumene”.

Tampoco abandono mi dedicación a la escritura, con dos libros en prosa poética, un ensayo sobre antropología médica y la reedición comentada de mi trilogía sahariana.

También he asumido compromisos eclesiásticos que resultan una novedad para mí, lo que implica una dedicación casi absoluta a los temas de Iglesia.

En el ámbito de la cooperación internacional mi labor queda en suspenso. Han sido 17 años de esfuerzo y dedicación, y necesito descansar, reposar, alejarme física y emocionalmente de los espacios que venía frecuentando. Quiero hacer un balance sereno, contar también mi experiencia por si puede ser de utilidad para alguien.

En el aspecto personal, una mayor dedicación a la oración contemplativa y el estudio y lectura de textos teológicos. Mi alma necesita el alimento de la oración y el estímulo intelectual.

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