El papa Francisco lo ha dicho en su reciente visita a Marruecos, las ONGs lo denuncian constantemente y los que conocemos la realidad del Magreb lo vemos a diario: el problema migratorio está causado en buena parte por Europa; es decir, la política diseñada por la Unión Europea es injusta, ineficaz, tramposa y conlleva descargar dicha problemática sobre las autoridades de los países magrebíes, fundamentalmente Marruecos. Hay mucho de hipocresía en Europa. Por un lado se elaboran discursos buenistas que abogan por la acogida de inmigrantes, bajo el pretexto de necesitar mano de obra en un continente envejecido y cacareando a los cuatro vientos la protección de los derechos humanos, y por otro lado se ponen barreras físicas, administrativas, además del racismo existente entre la población europea.
Estamos de acuerdo con un postulado básico: los movimientos migratorios son consecuencia de la pobreza, la injusticia social en buena parte de los países africanos, la corrupción y otras lacras que amenazan a la población; pero dicho esto, toda la actividad emprendida por las diferentes administraciones y agencias europeas es, simplemente, basura.

Marruecos, que se ha convertido muy a su pesar en gendarme y controlador de buena parte de los flujos migratorios, solicita fondos económicos para hacer frente a la cada vez más numerosa caravana de inmigrantes que cruzan por su territorio, muchos de ellos estableciéndose en ese país a la espera de poder cruzar el Estrecho, bien legal o ilegalmente. Esto origina problemas logísticos muy serios, además de representar cada vez más una fuente de conflictividad social en las ciudades donde se asientan. Pero los políticos europeos siguen mirándose el ombligo, más preocupados en cómo permanecer en el poder que en resolver problemas, y con ello se acrecienta la injusticia. ¿Hasta cuándo vamos a seguir así?
En realidad, la Unión Europa, como ente político administrativo, constituye en sí mismo un grave problema: un lodazal de intereses, corrupción, amiguismo, derroche económico y un largo etcétera que frena la prosperidad, la justicia social y el equilibrio entre regiones y países. Su criatura más peligrosa es el euro, moneda diseñada para eliminar las economías nacionales en pro de un sistema económico único que abunda aún más en las desigualdades sociales. Y todo ello para favorecer aún más el crecimiento de la deuda pública, imposible ya de pagar, lo que garantiza la pobreza crónica y el dominio de unos pocos sobre la mayoría.

Category
Tags

No responses yet

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Entradas recientes
Comentarios recientes
    Contacto