Tengamos paciencia

Los seres humanos, mediante las interacciones entre nosotros, actuamos como espejos unos de otros. Un ser humano es puesto a prueba y probado por otro ser humano, ya sea sacando lo mejor o lo peor de nosotros mismos, o con matices de diferencia entre ambos. Nuestro intercambio mutuo y las transacciones de la vida nos dicen quiénes somos y sólo estos intercambios nos ayudan a entender la mayor parte de nosotros mismos.

Pero cuando somos probados hasta nuestros límites por otro ser humano, ¿cuál es la mejor respuesta? La paciencia. Dios nos está pidiendo, en este juego de la vida, que cuando seamos probados tengamos paciencia

Y es interesante notar que el secreto de la paciencia y la perseverancia es la comprensión y el conocimiento experimental.

¿Cómo puedes tener paciencia sobre algo sin una comprensión más profunda de ello? ¿Cómo puedes perseverar en algo sin abarcar la comprensión de ello?

Cuanto más profundamente entendamos algo, más fácil será practicar la paciencia. Cuanto más amplia sea la comprensión, más pacientes podemos ser en ella. Las pruebas y los ensayos se vuelven cada vez menos agonizantes; pero se transforman en una experiencia tranquila.

Y finalmente, al practicar esa paciencia, para un fiel de Dios, la mejor arma psicológica hacia eso es la profunda convicción de que Dios siempre nos está viendo. Es visualizar la visión integral de Dios.

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Youssef Nava Publicado el

Consultor en antropología médica y salud pública. Escritor.

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