Más sobre el desierto


Serenidad, tranquilidad, vivir la vida en cada momento… En el desierto se encuentra eso y mucho más; pero también mucho menos pues expulsa a todos los que no son rectos de intención. Allí encuentro la mística islámica conocida en occidente como sufismo, totalmente emparentada con la mística cristiana. Se dice de san Juan de la Cruz que tuvo un maestro sufí. Es posible. ¿Y en qué consiste esta mística? Básicamente en transforman los corazones sucios en corazones puros y a partir de ahí anhelar la unión con Dios. Un camino largo pero fructífero. ¿Y cómo transformar el mundo? Transformándose las personas. La verdadera revolución empieza con la «revolución interior». Buen día.

En el Sahara

El desierto atrae, cautiva, hipnotiza… Quienes han vivido en las arenas del Sahara son unánimes respecto a esa sensación no exenta de emociones positivas. Durante los años que estuve en tierras del Magreb fueron numerosas las pernoctaciones en el desierto. La noche es fascinante, con ese arco galáctico cuya contemplación nos hace tan pequeños, apenas átomos en la escala cósmica. Y, sin embargo, somos capaces de grandes cosas y también de grandes atrocidades. No hay nada más que asomarse a la actualidad informativa.

Estar en el desierto es encontrarme conmigo mismo, ver el alcance de mi voluntad, dejarme llevar por los elementos, comprobar mis limitaciones físicas y mentales… meditar y orar abandonado en la voluntad divina.

El desierto expulsa a aquellos que son egoístas, innobles, ajenos al amor.

El Campo Grande de Valladolid

Cuantas veces me habré sentado en estos bancos del Campo Grande de Valladolid, un impresionante espacio natural de casi doce hectáreas en el que podemos disfrutar de 70 especies vegetales y más de 30 especies de animales.

Allí leí prácticamente toda la poesía española y algunos otros libros, sin importarme la fecha del año. También meditaba y rezaba en silencio, contemplando el entorno.

El parque sigue ahí pero yo estoy lejos. Volveré, espero, y pasearé por sus caminos, me pararé a observar las aves en el estanque y soñaré con un mundo mejor…

Seguimos. Paz y bien.