“En el árbol de mis sueños” es un libro recopilatorio de seis poemarios escritos por José Nava desde 2005 a 2015. Este conjunto poético supone una etapa marcada por el intimismo, la búsqueda y el proceso de una reconstrucción vital que se hace patente en sus versos. Nos encontramos ante un poeta convulsionado por su tiempo, el cual sabe transmitir el dramatismo y el desarraigo provocado por una sociedad decadente, injusta y cruel con aquel individuo que, de la forma que sea, se desmarca de sus parámetros sociales establecidos; sin embargo, el poeta, herido, no adopta una postura vengadora, sino que, levantando una tormenta apocalíptica en su propio mundo interior, arrasa todo rastro de su identidad para renacer, como ave fénix, de entre sus propias cenizas. La trama de los seis poemarios nos presenta los referentes pragmáticos del contexto de modo casi caótico. El tiempo se mezcla en un presente que es pasado y el futuro es con anhelo cuestionado; el espacio, desdibujado, entrelaza un medio externo inhóspito, decrépito y un mundo interior hostil, sumidos ambos en una crisis metamórfica: el carbono, componente originario de la vida, se convierte en el resto omnipresente de su proceso inevitablemente destructivo; los interlocutores espectrales, increpados por la voz del poeta, adoptan una personalidad alternativa deíctica detrás del tú, de un él, del yo y el nosotros que no son siempre los mismos. La primera y segunda personas esconden a veces la voz actualizada del poeta, otras la de su álter ego, o la de un yo pasado, o en ocasiones la de un yo destructor y aniquilado; incluso, en algunos momentos, escuchamos la voz de un narrador omnisciente que adopta la misma perspectiva; pero en un momento dado aparece la sombra, la terrible sospecha de que dentro de cada uno de nosotros anida el mal y que solo enfrentándonos a él de forma directa podemos mantenerlo a raya. En un entorno arquitectónico único, Nava nos sumerge en un recorrido que atraviesa distintas estaciones donde se adivina el impacto de ciertas construcciones en el imaginario del autor. Representa, tal vez, el poemario más mistérico y difícil de interpretar, a pesar de las descripciones que nos recuerdan determinadas iglesias de la ciudad de Salamanca. Y desde tierras castellanas nos vamos al Sahara, lugar donde se opera la verdadera transformación mística. Allí, adivinamos un mundo de sensaciones que favorecen una meditación serena, solitaria y a la vez en compañía. Nava queda arrebatado por los espacios inmensos del desierto, no el que suele referirse a la soledad de todo buscador, sino el real, el geográfico, el que ocupa buena parte del continente africano, donde el poeta se rinde ante la belleza y descubre a la vez la dimensión mística que envuelve su mundo interior. Un mundo casi incomprensible donde la palabra no es necesaria y el amor emerge como el gran catalizador. De ahí que el poeta utilice versos cortos, casi al modo de haikus algunos de ellos, penetrantes, directos, profundos. La noche oscura ha pasado y llega el clarear del nuevo día.
José Nava nació en Salamanca en 1961, pero desde niño vivió y estudió en Valladolid. El temprano contacto con la naturaleza y el activismo naturalista marcaron su arraigado carácter reflexivo, despertando en él una apasionada preocupación por los temas medioambientales. Ha trabajado como consultor, profesor universitario y voluntario en ongs magrebíes. Sus conocimientos de especialista en distintos campos se hacen patentes en su extensa y variada producción de ciento cincuenta artículos y ensayos publicados hasta la fecha. Su profundo conocimiento del hombre y de la Naturaleza le ha facilitado establecer redes interdisciplinares que impregnan toda su obra de un mensaje humanista y globalizador.
Categoría: Libros
El viejo del bastón colorado.
En días pasados presenté este libro que ya se puede leer (el enlace de descarga más abajo). Añado aquí la introducción:
Estoy en la playa, ajeno al drama cotidiano del mundo. He llegado a este lugar con la mente en paz y sereno. El mar parece un fino espejo de color turquesa donde veo reflejado el universo entero. Se respira armonía por doquier. Concentro la mirada en un grupo de aves que aún permanecen somnolientas. Son flamencos. La tarde anterior admiré su vuelo formando una pequeña constelación rosácea que iba alejándose por el este, hacia el interior del desierto, pero no llegarían muy lejos. El desierto no es apropiado para esos animales. Ahora están cercanos, ignorando mi presencia, disfrutando tal vez de un reposo nocturno que ya tocaba a su fin.
No sopla el viento, algo raro en esta región, sacudida de forma casi ininterrumpida por vientos que provienen de todas las direcciones, capaces de transportar la arena caliente hasta precipitarla con frecuencia océano adentro. En alguna ocasión me dijeron que este viento podía llevar la arena hasta el mismísimo continente europeo. Lo creo. Todo es posible para el desierto más grande del mundo. Lo sé y lo he comprobado mil veces.
Ya no piso el límite occidental para deleitarme con recuerdos de la juventud sino para despedirme de algunos familiares cuyas jaimas siempre instalan por aquí, al lado del mar y alejados de las ciudades y pequeñas poblaciones. Siguen viviendo en el desierto, aunque se han convertido en beduinos pescadores, algo no muy habitual en mi tribu; sin embargo, las costumbres cambian arreglo a los usos sociales del momento. Poco queda de mi cultura y me produce desazón, aunque nunca me he permitido enfados y disgustos. El mundo es como es. Todo acaba por cambiar. “El mundo es el disfrute del engaño”, recuerdo con frecuencia esas palabras del Sagrado Corán. Creo que conozco bien este aspecto de la Creación.
Oigo voces de turistas. Solo ellos pueden gritar tanto y me desperezan, también a los flamencos que, asustados, arman gran revuelo. Al parecer han madrugado. ¡Turistas aquí! Turistas por todas partes. Es inevitable.
He pasado la noche en vela, solo, rezando y meditando, y sufro el cansancio. No en vano la edad deja huella en el cuerpo. ¿90 años?, ¿95? No estoy seguro. Nunca supe la fecha de nacimiento. No es importante. He vivido la colonización española y la entrada de Mauritania después, y más tarde la de Marruecos. He visto mucha sangre derramada por nada, batallas libradas por un pedazo de tierra. Morir por la tierra, ¡qué absurdo! La tierra tiene un solo propietario y no es de este mundo. ¿Por qué disputarse algo que es un regalo para todos?
El día anterior uno de mis nietos me acercó en su coche hasta aquí. Habría preferido venir en mi vieja camella, pero ella y yo no estamos para muchos trotes. El nieto quiso acompañarme e insistió en quedarse. No se lo permití. Quería la soledad. Poco tiempo me queda de vida y deseo aprovecharlo.
Nunca he recibido enseñanza formal. Aprendí a leer y escribir en la madraza de mi abuelo, después dirigida por mí. Allí saboreé los secretos del islam y memoricé en solo unos meses el texto coránico, con varios estilos de recitación, así como los hadices sobre el Profeta, la paz sea con él. Con el tiempo adquirí alguna notoriedad e incluso vinieron a la madraza nuevos estudiantes y seguidores, pero nada de esto es importante ¿verdad? Lo verdaderamente importante es alabar a Dios sin parar. A ese propósito he dedicado la vida entera, y también a cuidar de la familia y del ganado. ¿Qué mejor actividad para un hombre?
Contemplo el cielo. El sol despunta y riega con sus rayos la extensa playa. Días atrás escribí un texto sencillo donde plasmé algunas reflexiones que me parecieron oportunas hacer. Uno de mis hijos las leyó y quiso una copia. Tal vez podría ser útil. No sé. En cualquier caso, aquí estoy dispuesto a revisar el texto y olvidarme del mundo. ¡Ja!, mis reflexiones y yo. Y al final, la nada. Solo silencio.
(COMPRAR)
El viejo del bastón colorado
A veces me preguntan cómo he sido capaz de sobreponerme y superar adversidades y dificultades.
Ciertamente he tenido motivos para dejarlo todo en una atmósfera de desesperación y pesimismo existencial; pero el Señor me ha conducido por caminos que no podía imaginar. La clave está en confiar y escuchar. A la postre, sea lo que sea que nos pase todo está orientado hacia una finalidad: la gloria de Dios. Todo lo demás es tratar de buscarle tres pies al gato, elaborando explicaciones mundanas, filosóficas y teológicas que pueden enriquecer el intelecto, pero apenas dejan huella en el corazón.
Para hablar de religión y superación de los obstáculos no tengo más remedio que tirar de autobiografía. Así…
Durante los años que viví en el desierto hice muchas amistades, algunos eran beduinos morabitos, como así son conocidos los hombres que cultivan el misticismo del islam y el abandono de las cosas mundanas. Estos morabitos podrían ser el equivalente a los ermitaños cristianos. De ellos he aprendido numerosos aspectos que constituyen, en realidad, una forma de espiritualidad común a cristianos y musulmanes y que son, en mi opinión, el verdadero puente para el diálogo interreligioso. Me refiero a la mística del desierto.
Obtuve distintos frutos de este acercamiento personal a los morabitos, uno de ellos fue el enriquecimiento literario, otros relacionados con la amplitud de miras al tratar con representantes de otras tradiciones culturales. En cualquier caso, siempre resultó positivo.
En el Sahara hice una hermosa amistad con un hombre muy mayor, de unos 100 años, beduino cabrero, tremendamente sabio y sencillo. De tanto hablar quise recrear los últimos días de ese hombre y escribí un texto como si yo mismo fuera el beduino en cuestión. Lo titulé “El viejo del bastón colorado”.
Este texto, editado en papel, verá pronto la luz en edición digital y de descarga gratuita.
El idioma arameo
El profesor Asaad Sauma Asaad afirma en su artículo El Lenguaje Arameo y sus Dialectos:
“El idioma Arameo es único entre sus homólogos Semíticos que se han hablado y escrito durante al menos tres mil años sin interrupción. Esto lo convierte en uno de los idiomas vivos más antiguos del mundo, una fuente de orgullo para sus hablantes. Además, ha sobrevivido por su propia fuerza intrínseca en lugar de por la protección de cualquier estado o sistema político
El arameo fue ampliamente hablado y dominante en Egipto, Siria, Turquía, Kuwait, Bahrein, Qatar, Persia y la parte sur de la Península Arábiga — lo que ahora es Arabia Saudita. El Imperio Babilónico era una parte integral de la esfera lingüística aramea. Es bien sabido que el Imperio de Babilonia se centró en Babilonia, y su último emperador, Nabonido, invadió Jerusalén y la Península Arábiga en el siglo sexto aC, llegando hasta Yathrib.
Cuando los árabes conquistaron varias tierras en el siglo séptimo dC, trataron de borrar las civilizaciones existentes, como las culturas persa y siríaca. Sin embargo, debido a que ellos mismos carecían de una civilización completamente desarrollada en ese momento, no podían destruir por completo estas culturas existentes. Como resultado, las inscripciones, manuscritos y nombres de lugares se han conservado como evidencia de sus raíces históricas. Los árabes eran particularmente cautelosos con la civilización siríaca, ya que la mayoría de los trabajos académicos en los campos de la medicina, la química, la geografía, la historia e incluso la lingüística se escribieron en el idioma siríaco.
El idioma arameo adquirió un significado sagrado cuando fue hablado por nuestro Señor Jesucristo. Es una de las lenguas semíticas del noroeste, mientras que el árabe clásico y sus dialectos pertenecen a la rama sudoccidental de la familia semítica.
Muchas palabras arameo – siríacas todavía se usan hoy, pero no tienen un significado de origen claramente identificable en otros idiomas. Algunos lingüistas árabes han intentado interpretar estas palabras fuera de su contexto lingüístico original, lo que resulta en explicaciones especulativas e infundadas.
Por ejemplo, la palabra arameo-siríaco Yathrib tiene un significado que difiere de las interpretaciones árabes comunes. Según el eminente erudito, el patriarca Mar Jacob III de Baritle (Bartella), Yathrib deriva de ‘Yotho Rbetho’ (que significa ‘la esencia noble’), o de ‘Ith Rabo’ ( rowthrobrop, que significa «Nuestro Señor está presente»). Como se registra en el libro siríaco Fe y Civilización (Volumen I) por el difunto Mar Severios Ishak Saka de Baritle, Yathrib se asoció históricamente con Tayma (otro nombre siríaco que significa «la ciudad milagrosa», como se documenta en el Talmud Arameo. Después del advenimiento del Islam, el nombre fue cambiado a Al-Madina Al-Munawwara.
Los léxicos árabes intentan definir el nombre de la palabra Yathrib, pero ignoran sus orígenes arameo-siríacos. En particular, la primera iglesia dedicada a la Virgen María, la Iglesia de la Madre de Dios, fue construida en esta misma ciudad.
¿Sabías que Yathrib era el hogar de comunidades judías y cristianas antes del Islam y que la mayoría de sus habitantes hablaban arameo? La palabra Yathrib no es árabe, a pesar de los esfuerzos modernos para explicar su significado desde una perspectiva árabe. Algunos escritores continúan publicando artículos que ofrecen interpretaciones sin una verdadera comprensión de los antecedentes históricos y lingüísticos de las palabras.
Arameo, hebreo antiguo, árabe y amárico son lenguas hermanas dentro de la familia semítica. Otras lenguas semíticas, como amorite, akkadian y canaanite, han desaparecido. Al igual que las familias de lengua germánica y latina, la familia semítica tiene sus propias ramas distintas, con algunos idiomas que sobreviven, mientras que otros se han desvanecido en la historia.
No hay vergüenza en atribuir una palabra a su referencia lingüística original con el fin de aclarar su significado sin adornos innecesarios. Esto cae dentro del dominio de las interrelaciones entre las lenguas semíticas. Muchas palabras en árabe provienen del arameo, ya que era la lengua dominante que conservó y diseminó la cultura regional en el IX siglo A. C., mientras el árabe, su lengua hermana, permaneció en un estado de latencia — subdesarrollado, careciendo de marcas diacríticas, vocales, e incluso la parada glotal. En ese momento, el árabe tenía solo 15 letras, lo que significa que todavía estaba incompleto en estructura.
Por el contrario, Aramaic-Syriac era el heredero directo de la evolución de lenguas cuneiformes y acadias y era la fundación lingüística de todas las civilizaciones del Este sin la excepción. Se puede comparar con el estado del inglés en la era moderna, o tal vez incluso más influyente. El arameo continuó prosperando durante siglos después del comienzo de la era cristiana, sirviendo como el medio principal para traducir libros, filosofías y conocimientos del griego y otros idiomas al árabe.
Para ser claros, esta discusión no pretende disminuir la importancia del árabe, sino desalentar la exageración injustificada de un idioma a expensas de un idioma históricamente rico como el Arameo. El árabe y el arameo son idiomas hermanos, y el reconocimiento de las contribuciones de Aramaicic en la interpretación no debe ser descartado ni exagerado.
Por ejemplo, examinemos cómo los diccionarios árabes definen la palabra Yathrib.
Definición y Significado de Yathrib en el Léxico Árabe Integral:
Yathrib (sustantivo): El nombre utilizado para Medina antes de la migración del profeta Mahoma allí en 622 CE.
Athraba (verbo): Para aumentar la grasa (utilizado para ovejas y animales similares).
Athraba alguien: Para reducir su generosidad.
Athraba alguien: Para reprender o reprocharles por su culpa.
Tharaba (verbo): Culpar, reprender o regañar a alguien por su error.
Tharraba (verbo): Criticar o castigar a alguien.
Ejemplo Contextual:
“Si una esclava comete adulterio y está probado, que sea azotada, pero no la reprendas. Si ella lo comete de nuevo, que sea azotada, pero no la reprenda. Si lo hace por tercera vez, déjela vender, incluso por un mechón de pelo — Un hadiz narrado por Abu Hurairah, reportado en varias fuentes.
Ahora, considere la confusión en el siguiente artículo — ‘¿Por qué Yathrib Fue nombrado como Tal?’ por Kafaya al-Abadi — tratando de interpretar el significado de Yathrib:
“Antes del Islam, Medina era conocido como Yathrib, un nombre mencionado en el Corán. Sin embargo, después de que sus habitantes abrazaron el Islam, el Profeta Muhammad cambió el nombre a Medina, dándole nombres adicionales como Taybah y Taba.”
Uno podría preguntar: ¿Por qué el Profeta cambió el nombre de Yathrib? ¿Qué significa la palabra Yathrib y por qué se llamó originalmente a la ciudad?
Algunas ciudades derivan sus nombres de sus fundadores o de sus ubicaciones geográficas. El significado de Yathrib ha sido interpretado como ‘corruption’, aunque la ciudad en sí es y siempre ha sido sagrada. Tanto La Meca como Medina se mencionan en los textos islámicos como dos ciudades en las que el Anticristo no podrá entrar.
Según algunos relatos históricos, Yathrib fue nombrado después de un descendiente del profeta Noé llamado Yathrib ibn Qayna, que pertenecía a la rama Ayyal (o Aybal) del linaje de Noé. Después del Gran Diluvio, los descendientes de Noé se extendieron por varias regiones, especialmente Babilonia y el Desierto Árabe, estableciendo ciudades. Yathrib, según estas tradiciones, fue construido por uno de estos descendientes.
Las inscripciones antiguas encontradas en la región contienen grabados latinos del nombre Yathrib, lo que sugiere que el nombre es anterior a la era islámica y se transmitió de generación en generación. Las tribus árabes que se establecieron en la Península Arábiga continuaron usando el nombre, y su origen ha sido debatido desde entonces.
La Importancia del Arameo en la Comprensión del Árabe
Hay numerosos nombres cuyos significados solo pueden entenderse completamente a través de la interpretación Arameo-Siríaca. Incluso cuando se compilaron diccionarios árabes, hicieron poco más que agregar marcas diacríticas y signos de vocalización a palabras preexistentes. Hoy en día, es casi imposible leer o interpretar muchos versículos del Corán sin referirse a sus orígenes lingüísticos en Siríaco, Arameo, el Talmud Arameo, el Talmud de Babilonia, el Talmud de Jerusalén, Arameo Bíblico, y las primeras traducciones.
Si uno preguntara a un árabe hoy sobre los significados de tales nombres antiguos, probablemente tendrían dificultades para proporcionar explicaciones precisas. En muchos casos, los significados presentados en los léxicos árabes pueden ser interpretaciones posteriores moldeadas por la evolución lingüística en lugar de la autenticidad histórica.
Por ejemplo, algunos ejemplos:
- El nombre ‘Najran’, que es una palabra de origen arameo que significa ‘long and extended’. En árabe, ‘Najran’ se ha definido como ‘Una viga de madera redondeada en la que giran las puertas. Alguien que tiene mucha sed.’
- Sinjar: Un nombre arameo originalmente pronunciado ‘Shikar’, refiriéndose al ‘árbol de hoja perenne de love’ o al ‘árbol Pistacia’, que ha crecido abundantemente en el Monte Sinjar durante milenios. El nombre fue pronunciado por los arameos como ‘Shinkar’.
- Meca: Una palabra de origen siríaco que significa ‘tierras bajas’. En los léxicos árabes, se define como un lugar que ‘erradica los pecados o elimina a quienes cometen injusticias dentro de él.’
Esta interacción lingüística entre Arameo y Árabe resalta la importancia de reconocer las influencias lingüísticas históricas en lugar de distorsionar las interpretaciones.
Ajman: Un nombre arameo talmúdico que significa ‘trilling’.
Significado de Ajman en el Diccionario de Nombres:
Ajman es un nombre masculino beduino árabe derivado de ‘ajma’, que significa ‘ambiguity’ o ‘deterioro del habla’. También puede referirse a alguien altamente experimentado o mudo. El sufijo ‘-an’ es un elemento lingüístico adicional.
Qatar: Un nombre siríaco que significa ‘violento’.
Definición y significado de Qatar en el Diccionario Integral de Significados:
Qatar es el nombre de un país árabe (el Estado de Qatar) en el Golfo Arábigo.
En el uso lingüístico, ‘qatara’ se refiere a pesar una carga de fechas, bienes o granos sin pesar el resto, sino estimarlo:
Qattar (forma verbal): Gotear o verter líquido gota a gota.
Qattar al-zahr: Destilar flores.
Qattar al-sasail: Hervir un líquido hasta que se evapore y luego condense nuevamente.
Najaf: Derivado de ‘nashaf’, que significa ‘dry’ o ‘parched’.
Al-Khattab: Un nombre siríaco que significa ‘recolector de madera’ o ‘leñador’.
Definición y significado de ‘Khattab’ en el Diccionario Integral de Significados:
Khattab se refiere a alguien que frecuentemente pronuncia discursos.
Khuttab (plural de khatib): Aquellos que proponen o entregan direcciones.
Fasl al-Khitab: Discurso que aclara un tema complejo o entrega un juicio decisivo (como se menciona en el Corán, Surah Sad, versículo 20: ‘Y le dimos sabiduría y discurso decisivo’).
Khitab: Un discurso o discurso formal, que a menudo transmite quejas o quejas destinadas a llamar la atención de las autoridades.
Abu Bakr: Un nombre siríaco que significa ‘primogénito’.
Significado de Bakr en el Diccionario de Nombres:
Bakr se refiere a un joven camello.
Es un nombre antiguo utilizado por algunas tribus árabes. El nombre Abu Bakr se hizo popular como un término de cariño, particularmente en referencia a Abu Bakr al-Siddiq (que Allah esté complacido con él).
Yemen: Un nombre arameo que significa ‘strong’ o ‘right hand’.
Definición y significado de Yemen en el Diccionario Integral de Significados:
Aman (raíz verbal): Debilitar o agotar.
Amanahu al-juhd: Para hacer a alguien débil o agotado.
Ali: Un nombre siríaco que significa ‘high’ o ‘eleved’.
Ali en árabe Uso: Aliya (verbo): Subir o ascender.
Aliya al-nahar: El día avanzó.
Aliya fi al-majd wa al-makarem: Para elevarse en gloria y virtudes.
Hussain: Un nombre arameo que significa ‘strong’ o ‘mighty’.
Significado de Hussain en el Diccionario de Nombres:
Hussain es una forma diminuta de Hasan y también está asociado con una alta montaña.
El nombre es muy venerado entre los musulmanes debido a su conexión con el nieto del Profeta Muhammad (la paz sea con él).
Damasco: Una palabra siríaca que significa ‘La casa irrigada’.
Definición y significado de Damasco en Al-Maahani Al-Jami’ Diccionario – Diccionario Árabe-Árabe
Damshaq (ánimo) se refiere a Dumaashiq.
Damshaqa ( ⁇ ) en algo: apresurarse.
Damshaqa una tarea ( ⁇ ⁇ ⁇ ⁇ ⁇ ⁇ ): Para completarlo rápidamente.
Damshaqa el asado ( ⁇ ⁇ ⁇ ⁇ ⁇ ⁇ ⁇ ): Para subcocinarlo.
Damshaqa algo ( ⁇ ⁇ ⁇ ⁇ ): Para adornarlo o embellecerlo.
Marwan: Un nombre arameo que significa ‘Uno que persigue a otros”.
Marwan es un nombre de pila masculino árabe, derivado de ‘marw’, que se refiere a piedras sólidas, particularmente pedernal, utilizadas para golpear el fuego. ‘Marw’ es también un tipo de planta de albahaca, y la forma femenina del nombre es ‘Marwana’.
Othman: Un nombre siríaco que significa ‘El oprimido’ o ‘El perseguido’.
El nombre ‘Othman’ en diccionarios árabes significa ‘serpent’ o ‘young bustard’ (un tipo de pájaro). Es un nombre muy querido entre los musulmanes, inspirado en el tercer Califa Rashidun, Othman ibn Affan, que era el marido de dos hijas del Profeta Muhammad (la paz sea con él).
Afiliado: Un nombre siríaco que significa ‘shrouding’ (preparando a los muertos para el entierro)
Según los diccionarios de nombres árabes, ‘affan’ transmite una sensación de extrema castidad y pureza. El nombre está notablemente asociado con Othman ibn Affan, lo que indica su familiaridad preislámica.
Dubai: Un nombre arameo que significa ‘El lugar deseado’.
Dubbi ( ⁇ ): Relacionado con ‘bear’.
Jild Dubbi ( ⁇ – ⁇ ⁇ ⁇ ): ‘piel de oso’.
Juttha Dubbiya ( ⁇ ⁇ ): ‘un cadáver con forma de oso’.
Sharjah: Un nombre arameo que significa ‘The lighted’.
Sharq (probounds ⁇ proboundrancement ⁇ ): Se refiere a ‘el sun’ o ‘el lado este’.
Ahmar Sharq ( ⁇ renderizado ⁇ randomizado ⁇ ): Se refiere a ‘un color rojo intenso’.
Sharq ( ⁇ pranduracreath ⁇ ): El participio activo de ‘sharaqa’ ( ⁇ eraltura ⁇ ), lo que significa ‘a rise’.
Bahrein: Un nombre sirio que significa ‘zonas de conflicto’.
Bahr (prandsops ⁇ rancalidad): Una condición que causa sed extrema y consumo excesivo de agua.
Bahr (prandsops ⁇ rancalidad): Se refiere a un vasto cuerpo de agua, ya sea salada o fresca, que cubre una porción significativa de la superficie terrestre.
Bahr (prandsops ⁇ rancalidad) en referencia a las personas: Significa un vasto conocimiento o excelencia.
Hadramout: Un nombre arameo que significa ‘La tierra de los muertos’.
Hadhramiyya (prandsops ⁇ rancalidad ⁇ ): Se refiere a un dialecto o acento específico.
Hadhrama en el habla ( ⁇ rowth ⁇ ⁇ ⁇ ⁇ ⁇ risne ⁇ ): para cometer errores gramaticales.
Hadhrama (prandsops ⁇ rancalidad ⁇ ): ‘mezclando’ o ‘mezclando’.
Hadhramout ( ⁇ eraltad ⁇ ): Una ubicación geográfica.
Omar: Un nombre siríaco que significa ‘Uno que vive en comfort’.
El significado árabe de ‘Omar’ se deriva de ‘umr’ ( ⁇ alcance), lo que significa vida. El nombre se hizo popular por el califa Omar ibn al-Khattab. Transmite el deseo de una vida larga y próspera para el portador.
Quraysh: Un nombre siríaco que significa ‘pastores de ganado’.
Qarish (proupswrets ⁇ rancrow ⁇ ⁇ ): ‘hard’ o ‘firm’.
Qarish (prandsoops ⁇ rancero ⁇ ) en alimentos: Se refiere a un tipo de queso seco y bajo en grasa.
Hay docenas, si no cientos, de palabras siríacas que no tienen significado en árabe. Estas palabras a menudo se interpretan en función de suposiciones o significados dados que no están relacionados con sus verdaderos orígenes.
Jesús para el sufismo: un hombre perfecto y un ideal
Cristo es «el ideal al que el hombre termina liquidándose», así lo dijo el destacado místico musulmán Hussein bin Mansour «Hallaj», y considerado por Hakim Tirmidhi una de las banderas del misticismo islámico suní «el sello de los santos», mientras que Ibn Arabi lo vio como un ser humano completo, y dijo que él era la razón de su arrepentimiento.
Existe una gran cercanía entre los sufíes musulmanes y el Mesías Jesús hijo de María, hasta el punto de que aquellos que leen sus escritos sobre él piensan que lo veneran en igualdad que al profeta Muhammad, lo cual no es exacto, por ejemplo, Al-Hallaj dijo sobre el Profeta Muhammad:
Su existencia precedió a la nada, y su nombre precedió a la pluma, porque estaba antes de las naciones. Él es el amo del desierto, cuyo nombre es Ahmed, y su epíteto es uno, era famoso antes de accidentes y universos, y todavía se le menciona antes y después.
Reconocer esta santidad de la que goza el profeta Muhammad entre los sufíes no impidió fuertes resonancias cristianas en su experiencia espiritual.
El reflejo del cristianismo y de Cristo en los místicos musulmanes se relacionó con los milagros, el ascetismo y el amor divino, y a veces incluso encontramos historias cristianas, por lo que nos preguntamos: ¿No era suficiente la herencia islámica para que los sufíes satisficieran su experiencia espiritual?
Reproducción de Cristo con sabor islámico
La manifestación de Cristo mediante sus milagros es lo más claro que vemos en la mística sufí.
Transmite el famoso sufí Abu al-Qasim al-Qushayri que el burro que llevaba murió y oró a Dios para que lo resucitara. El burro se levantó y sacudió sus orejas. En una historia que parece hacerse eco de un milagro de Cristo.
En cuanto a Farid al-Din al-Attar (m. 618 AH – 1221 AD), dice del Imam Ali bin Abi Talib: «Ali está ocupado en el mismo Dios… Si alguien había recobrado la vida con un soplo de Jesús, Ali había devuelto la mano cortada con un soplo de él».
En cuanto al Imam Hussein bin Ali representa la doctrina de la redención y el martirio como Cristo entre los cristianos. Esto se nota en mucha literatura sufí.
Sin embargo, el gran milagro de Cristo en la crucifixión y redención es tan claro como el sol en la ejecución de Hussein bin Mansour Al-Hallaj, donde observamos que algunos sufíes hicieron de su historia un duplicado de la crucifixión de Cristo, pero según la narrativa islámica y no cristiana.
La versión islámica derivada del Corán dice que el Mesías no fue crucificado sino que fue elevado al cielo, y quien fue crucificado y asesinado era semejante a Él, según el versículo de las mujeres: «Lo que mataron y lo que crucificaron se les asemejó (a Jesús)».
Así, se dijo de Al-Hallaj, que fue ejecutado por el estado abasí bajo cargos de herejía y de reclamar divinidad, donde Al-Hallaj se convirtió para sus amantes en un Mesías que ascendió al cielo.
Ibn Zanji al-Katib dice acerca de la ejecución y crucifixión de al-Hallaj: «Algunos de sus compañeros afirmaron que el enemigo golpeó a al-Hallaj arrojándose sobre él». Ibn Sinan al-Jafaji cita la misma narración y le añade: «Esto es lo que le sucedió al Mesías Jesús, hijo de María».
Se decía que el doble de Jesús era un hombre llamado Tahir al-Isfa’ibni. Se cita al narrador Muhammad al-Yaqouti diciendo:
Vi a Tahir mientras estaba montado en una vaca y su rostro ante su impotencia, y le oí decir: «No soy el Mesías».
El tema ganó tanta popularidad que muchos creyeron que era el Mesías creyeron en él, como Al-Ketbi, el historiador, quien comentó : Algunos eruditos de ese tiempo dijeron: Quizás un demonio modificó su imagen, para desviar a la gente y así la secta cristiana se descarrió con la crucifixión.
Existen numerosos comentarios en la bibliografía de la época que el supuesto Mesías, mientras estaba en la cruz y le cortaron sus miembros, pronunció el verso de las «mujeres»: «Y lo que mataron y lo que crucificaron es semejante a Él». El incidente fue reportado por Abu Hamid al-Ghazali en los escándalos de al-Mustashari fi al-Batiniyah.
Es común entre los sufíes que se cita a Al-Hallaj caminando por el mercado de Bagdad y diciendo que sería asesinado crucificado como Cristo.
Cristo inspira la experiencia espiritual
La naturaleza de Cristo como un hombre nacido sin padre plantea el principal punto de discordia entre musulmanes y cristianos, e incluso entre cristianos entre sí, y es adaptada por el sufismo a su idea de la presencia de Dios en todas sus criaturas, haciendo de Cristo el ideal humano.
Algunos orientalistas consideraban que los sufíes se inspiraron en el cristianismo. Pero lo cierto es que el sufismo está inspirado en el Corán y en los dichos del profeta Muhammed (hadices).
Según la teoría sufí islámica, el amor y la aniquilación en Dios quitan el velo entre el origen divino y la imagen humana (teología y humanidad), y aquí el hombre se completa con su unión en su origen divino.
Y en eso dice Farid Religión Attar:
Jesús quema tu alma, luego lo ilumina hasta que el Espíritu de Dios pase a ti.
Para Farid al-Attar, Cristo no sólo se inspira en la idea de la unión con Dios, sino también en el producto de la experiencia de amor místico divino de su madre María:
Si un átomo de amor cae sobre un hombre pasable, una mujer nace de él, y si un átomo de amor cae sobre una mujer pasable, ella nace de un hombre, y la evidencia de esto es que Adán es una semilla de amor que dio a luz a Eva, así como María es una semilla de amor que dio a luz a Jesús.
Rumi apoya el significado diciendo: «Si cada alma es María y cada niño es el Mesías, entonces a cada momento el Mesías nace…» En una gran semejanza con lo que Farid al-Din al-Attar dijo acerca de la naturaleza de Cristo.
Las palabras de Rumi parecen ser como si cada persona pudiera ser un Mesías, si se cumplieran las condiciones de amor divino que estaban al alcance de su madre, María, que es lo que Ibn Arabi, el autor de la teoría del «hombre perfecto», considera que decir la divinidad de Cristo no es un error en sí mismo, sino que limitar la divinidad solo a él es un error, porque Dios está en Cristo, pero también en todo el mundo.
Ibn ‘Arabi trata de reconciliar el verso de al-Ma’idah: «Aquellos que decían que Allah es el Mesías, Jesús, el hijo de María, no creyeron…» Explicó el significado que emana de la teoría del «hombre perfecto», que Ibn Arabi considera que se encarnó en Cristo.
En la interpretación de Ibn Arabi de la palabra «kufr», que significa «cubrir», él cree que los cristianos no creyeron, es decir, ocultaron la divinidad a cualquier cosa menos a Cristo, aunque es cierto que existe Dios en todas sus criaturas, como existe en Cristo, pero Cristo completó su amor y el velo entre él y su Creador fue quitado, por lo que se unió a él.
El hombre perfecto «es aquel que manifiesta la verdad a su imagen y semejanza, es su propio yo», según la definición de Ibn Arabi, un objetivo que todo ser humano debe perseguir, no el monopolio de Cristo.
Con respecto al versículo del Corán: «Cuando Alá dijo: ‘Jesús, hijo de María, ¿dijiste a la gente: ‘Apartadme a mí y a mi madre de Alá?’ Ibn ‘Arabi lo interpreta diciendo que cuando Dios se dirigió a él, no quiso decir que él mismo era Dios, según la visión tradicional, sino según la visión mística sufí.
Pero Cristo fue despojado de su imagen divina en el momento del discurso por cortesía hacia Dios, y se adhirió a su imagen humana, de modo que Dios se manifestó a él en la forma del interrogador, por lo que el yo unido debe ser separado.
Ibn ‘Arabi explica el significado en detalle diciendo que el Mesías respondió ofreciendo la exaltación a Dios primero: «Gloria a ti», y el destinatario al final de la palabra muestra este capítulo. «Lo que es mío»: es decir, de donde estoy a mí mismo sin tu unión. «Decir lo que no tengo derecho», es decir, lo que mi identidad o yo mismo requieren. Entonces Jesús vuelve a hablar de acuerdo a Su naturaleza como un hombre perfecto, y dice: «Si lo he dicho, lo he enseñado», porque el hombre perfecto habla la lengua de Dios, y Dios habla a través de él.
Literatura sufí e influencia en el cristianismo
Métodos de predicación y sabiduría a través de las fichas que venían en los escritos sufíes, los encontramos a veces influenciados por la literatura cristiana, incluyendo a Abu al-Khair Fahr bin Jaber al-Tai (m. 225 AH – 836 AD), retiró a la gente en las cercanías de Damasco, y escribió un libro titulado «Aruj en el cajón de la perfección, y de la gendarmería de la ilusión», en el que trató la historia del ascetismo entre judíos y cristianos, según lo que vio u oyó de los monjes.
Abu al-Khair había convivido con muchos cristianos y sus monjes en el Levante, además de que su abuelo era cristiano y luego se islamizó.
También podemos ver esto en la pregunta de uno de los justos del Imam Abu al-Husayn al-Nuri, un conocido sufí: ¿Cuál es el camino para que estemos conectados?
Dijo:
Tenemos siete mares de luz y fuego, y debemos tomar un camino largo, y cuando cruces esos siete mares, el «pez» te atraerá en un instante, y es este pez el que respira de su pecho, el que atrae a los dos primeros y a los demás hacia él. Es una ballena que no tiene principio ni fin, y se establece en medio del mar de la dispensación, y cuando este semejante a un cocodrilo atrae a ambos mundos, atrae en un momento a toda la creación.
El pez aquí significa Dios (no hay principio ni fin), y la misma analogía es la famosa imagen de Dios y Cristo entre los cristianos, el pez es el símbolo de Cristo.
Abu Hamid al-Ghazali, un conocido erudito sufí, aconsejó a los creyentes que siguieran el ejemplo de Cristo en la adoración del silencio, y atribuyó a Jesús que dijo: «La adoración de Dios tiene 10 partes, 9 de las cuales son silencio».
Al-Ghazali también dedicó un capítulo en el «Renacimiento de las Ciencias Religiosas» a la «paciencia», que se basado claramente en el sermón de Jesús en la montaña, especialmente con respecto a la paciencia por el daño de las personas y sus virtudes que elevan el estatus de su propietario ante Dios.
Al-Ghazali dice:
Jesús, hijo de María, la paz sea con él, dijo: «Se os ha dicho antes que un diente es por un diente y una nariz por nariz, y yo os digo: No resistáis al mal con el mal, sino al que te golpee en la mejilla derecha le vuelva la izquierda, y al que quiera tu manto dáselo, y al que te enganche para que camines con él una milla, camina con él dos millas.
Al-Ghazali comenta que la paciencia es fundamental.
El mismo sermón fue citado por el famoso sufí Abu Naim al-Isfahani en su libro «El ornamento de los santos y las clases de los justos», aunque no dijo que lo había citado, y a pesar de su falta de compromiso con el texto de lo que venía en el Nuevo Testamento, lo empleó en predicar a sus lectores y discípulos sufíes.
Al-Isfahani dice que ‘Jesús (la paz sea con él) dijo: «Si entras en temor por Allah y la espiritualidad de los justos y el dominio de los dos amigos, difícilmente te encuentras con alguien a quien tu ojo tome y tu alma no siga, y ves que te conociste si lo viste a él…
Al-Isfahani luego cita otra declaración sobre el Mesías con disolución y distorsión también:
También transmite: ¡Oh hijos de Israel! He reprimido el mundo para ti en su rostro, así que no lo revivas después de mí, porque es la malicia del mundo desobedecer a Alá en él, y la malicia del mundo es que el más allá solo se puede obtener abandonándolo, así que túnzalo y no lo vivas… Sin embargo, esta verdad es pesada y amarga, y esta falsedad es ligera y malvada, y dejar el pecado es más fácil que pedir arrepentimiento, porque la lujuria de una hora ha legado a su pueblo un largo dolor.
Al-Isfahani concluye sus citas con una conjugación acerca de Cristo:
Oh hijos de Israel, he aplastado el mundo sobre su faz y os he sentado sobre su espalda, de modo que solo los reyes y las mujeres disputarán con vosotros, pero los reyes han estado vacíos entre ellos y su rey, pero las mujeres han buscado su ayuda ayunando y orando.
¿Por qué se convirtieron al cristianismo? ¿No es suficiente el Islam?
Algunos orientalistas, entre ellos Adam Metz, consideraron que los sufíes encontraron deficiencias espirituales en su religión, por lo que recurrieron a las religiones antiguas, que existían en sus países antes del Islam, incluyendo el cristianismo impregnado de las ideas de los filósofos griegos tardíos.
Especialmente porque era la religión más grande entre los pueblos de Oriente Medio antes del Islam, de la que se originaron todas las ideas de los herejes en el Islam, dijo. Fue a partir del cristianismo que la espiritualidad sufí entró en los musulmanes, especialmente en lo que respecta a las ideas de soluciones y unión.
Pero el punto de vista de Metz es contrarrestado por el hecho de que muchos consideraban que el sufismo estaba influenciado por las religiones de Oriente, especialmente en la India y Persia. ¿A qué religión pertenecen? ¿Para el cristianismo o el hinduismo, el zoroastrismo y el resto de las religiones orientales?
Las ideas sufíes han sido discutidas durante mucho tiempo, ya sea que sean importadas de otras religiones o que provengan del propio Islam.
De lo que sí nos aseguramos es de que el sufismo es una filosofía que se encuentra en muchas religiones, como forma espiritual de pensar y de vivir, y es cierto que el misticismo islámico depende claramente del propio Islam, de su Corán y Sunnah, como sostiene el investigador de la Universidad de Toronto (Canadá), Luis Dizon.
Igualmente los sufíes proporcionaron interpretaciones de los textos islámicos, diferentes de las visiones presentadas por los propietarios de doctrinas y jurisprudencia islámicas tradicionales.
Todo lo que citamos se atribuye a la visión islámica del cristianismo, y no al revés, a pesar de su celebración del cristianismo y de Cristo. En cuanto a la influencia de los sufíes por los sermones y dichos de Cristo, el Islam no lo impide, sino que está de acuerdo con todo lo que se ha dicho. Muchos versículos coránicos también afirman que la fe en Cristo y en todos los profetas es una condición para el cumplimiento de la fe de un musulmán.
A pesar de esto, la influencia sufí en el cristianismo sigue siendo emocionante de escribir y pensar, por más de una razón, la primera de las cuales es que el Mesías, aunque los musulmanes lo tratan como un profeta y mensajero, tiene una naturaleza especial de todos los apóstoles, en su creación, composición, milagros y estatus con Dios. Para ellos, él es un espíritu de Dios, no un ser humano ordinario, y es el residente en el cielo que un día descenderá a la tierra para establecer la justicia en ella y reformar sus asuntos, y es el asceta que vestía un retazo de lana, y por esto es el sufí antes de la existencia del sufismo, y es el verdadero derviche y el hombre perfecto, como lo describió Javad Nurbakhsh, el jeque de la orden sufí de la «gracia de Dios», expulsado de Irán, quien dijo que los sufíes son los que mantuvieron viva la «verdadera» biografía de Cristo en sus corazones, mentes y en las mentes de los demás.
Referencias
- -«Tawasin» de Al-Hallaj
- -«La lógica del pájaro» de Farid al-Din al-Attar
- -«Las conquistas de La Meca» de Ibn Arabi
- -«Masnavi» de Jalal al-Din Rumi
- -«El Mensaje de Qushayri» por Al-Qushayri
- «Ornamento de los Guardianes» de Naim Al-Isfahani
- «El renacimiento de las ciencias religiosas» por Al-Ghazali
- Al-Mustazhari de Al-Ghazali
- «El dolor de Hallaj» de Massignon
- «La civilización islámica en el siglo IV» de Adam Metz
- Un estudio titulado: «Jesús el Hijo de Dios: Un estudio de los términos Ibn y Walad en el Corán y Tafsir Traditio» por el profesor libanés-estadounidense de Estudios Islámicos, el profesor Mahmoud Ayoub.
- Estudio titulado: «Representaciones de Jesús en el misticismo islámico: definiendo al Jesús sufí» por el investigador de la Universidad de Sydney Milad Milani
- – Un estudio titulado: «Jesús en el pensamiento de Ibn Al-Arabi y sus contemporáneos: una cristología sufí por Luis Dizon, investigador de la Universidad de Toronto, Canadá».
(Fotografía: Inscripciones cristianas en las paredes de Santa Sofía, una de las mezquitas más famosas de Turquía).
En el árbol de mis sueños
“En el árbol de mis sueños” es un libro recopilatorio de seis poemarios escritos por José Nava desde 2005 a 2015.
Este conjunto poético supone una etapa marcada por el intimismo, la búsqueda y el proceso de una reconstrucción vital que se hace patente en sus versos. Nos encontramos ante un poeta convulsionado por su tiempo, el cual sabe transmitir el dramatismo y el desarraigo provocado por una sociedad decadente, injusta y cruel con aquel individuo que, de la forma que sea, se desmarca de sus parámetros sociales establecidos; sin embargo, el poeta, herido, no adopta una postura vengadora, sino que, levantando una tormenta apocalíptica en su propio mundo interior, arrasa todo rastro de su identidad para renacer, como ave fénix, de entre sus propias cenizas.
La trama de los seis poemarios nos presenta los referentes pragmáticos del contexto de modo casi caótico. El tiempo se mezcla en un presente que es pasado y el futuro es con anhelo cuestionado; el espacio, desdibujado, entrelaza un medio externo inhóspito, decrépito y un mundo interior hostil, sumidos ambos en una crisis metamórfica: el carbono, componente originario de la vida, se convierte en el resto omnipresente de su proceso inevitablemente destructivo; los interlocutores espectrales, increpados por la voz del poeta, adoptan una personalidad alternativa deíctica detrás del tú, de un él, del yo y el nosotros que no son siempre los mismos. La primera y segunda personas esconden a veces la voz actualizada del poeta, otras la de su álter ego, o la de un yo pasado, o en ocasiones la de un yo destructor y aniquilado; incluso, en algunos momentos, escuchamos la voz de un narrador omnisciente que adopta la misma perspectiva; pero en un momento dado aparece la sombra, la terrible sospecha de que dentro de cada uno de nosotros anida el mal y que solo enfrentándonos a él de forma directa podemos mantenerlo a raya.
En un entorno arquitectónico único, Nava nos sumerge en un recorrido que atraviesa distintas estaciones donde se adivina el impacto de ciertas construcciones en el imaginario del autor. Representa, tal vez, el poemario más mistérico y difícil de interpretar, a pesar de las descripciones que nos recuerdan determinadas iglesias de la ciudad de Salamanca.
Y desde tierras castellanas nos vamos al Sahara, lugar donde se opera la verdadera transformación mística. Allí, adivinamos un mundo de sensaciones que favorecen una meditación serena, solitaria y a la vez en compañía. Nava queda arrebatado por los espacios inmensos del desierto, no el que suele referirse a la soledad de todo buscador, sino el real, el geográfico, el que ocupa buena parte del continente africano, donde el poeta se rinde ante la belleza y descubre a la vez la dimensión mística que envuelve su mundo interior. Un mundo casi incomprensible donde la palabra no es necesaria y el amor emerge como el gran catalizador. De ahí que el poeta utilice versos cortos, casi al modo de haikus algunos de ellos, penetrantes, directos, profundos. La noche oscura ha pasado y llega el clarear del nuevo día.
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Conversación con un erudito musulmán
Polvo, arena en suspensión, calor… así fui recibido al llegar a la ciudad de Dakhla un buen día de marzo en el vetusto avión comercial, más bien avioneta de 15 plazas, con origen en la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria. Un sudor intenso recorría mi piel, mezclado con el de los pasajeros que -casi apretujados en rudos asientos de cuero- íbamos en la cabina de la aeronave.
Llegar a esta bella capital de provincias, constituía el final de una ruta que había empezado meses atrás, cuando me invitaron a pasar unos días en la ciudad marroquí de Meknés. Allí pude conocer un erudito especializado en historia quien me habló de las singularidades del Sahara, más allá de las cuestiones políticas acontecidas en la región durante las últimas décadas tras la famosa “Marcha Verde” protagonizada por los marroquíes y el posterior abandono del territorio por parte de España.
Sidi Mohamed era un hombre mayor que conservaba una lucidez increíble. Hablaba con naturalidad media docena de idiomas, había viajado por medio mundo pues tuvo un negocio textil con el que continuó uno de sus hijos, era de los pocos hombres de su generación con estudios universitarios, en concreto una licenciatura en filología árabe, había escrito unos cuantos libros de filosofía islámica y, en definitiva, se trataba de un hombre sabio, según el sentir popular y académico de su país; pero, más allá de su curriculum vital, Sidi Mohamed era, ante todo, un místico. Buena prueba de ello se sustentaba sobre un numeroso grupo de hombres y mujeres que conformaban una tariqa, es decir, una cofradía religiosa. Así, se había granjeado fama de santidad a pesar de que él renegase de tales calificativos. En cualquier caso, su tariqa, siendo pequeña respecto a otras mucho más grandes y antiguas, tenía una vitalidad tremenda.
Coincidí con Sidi Mohamed en un zoco del barrio antiguo de la ciudad. Yo estaba curioseando en un puesto ambulante y él llevaba un rato hablando con el comerciante. Al verme allí me saludó y rápidamente entabló conversación conmigo. Me dijo que estaba esperándome, ante lo cual, completamente asombrado, le pregunté que cómo era posible si no nos conocíamos. Lo que siguió fue un silencio prolongado con una invitación posterior a acompañarle a su casa. Mi situación de invitado en casa de unos amigos me hizo rechazar amablemente la invitación; pero él insistió, de tal forma que al final acepté; pero, eso sí, con la consideración de avisarlos por teléfono.
La casa estaba a las afueras de la ciudad, no muy lejos del zoco, así que fuimos caminando. El día no propiciaba un lento y plácido paseo conversando. Por el contrario, fuimos a buen paso. Un cielo con grandes nubarrones presagiaban tormenta.
Ya en el interior me di cuenta de las dimensiones del edificio, con patio interior incluido y algunos jardines. Más que una casa se trataba de un conjunto de edificios separados unos de otros. Había gente por todas partes que saludaban a Sidi Mohamed casi con reverencia. Me condujo a una estancia enmoquetada y con ningún mueble, salvo los cojines en el suelo para recostarse. Una pequeña mesa en el centro de la estancia tenía varios jarrones con zumos diversos y una cesta repleta de frutos secos y dátiles.
Sidi Mohamed me cumplimentó y mientras preparaba él mismo el té, se entretuvo contándome sus viajes por España, Francia, Italia y otros países europeos, en busca de tejidos, telas, etc. Conocía Europa mucho mejor que yo.
En ese encuentro aprendí varias cosas que me hicieron mucho bien; pero sobre todo lo más importante fue una amistad naciente que fuimos cultivando con el paso de los años, a pesar de la diferencia de edad, pues él ya era abuelo, de barba blanca y arrugas pronunciadas en su rostro. No sabría decir su edad y tampoco me atreví a preguntarle nunca.
Lo primero que tienes que saber -me dijo, es que el islam va más allá de dogmas y rituales, se trata de una cosmovisión que impregna cada acto del musulmán. Esto le diferencia de otras religiones, incluso del cercano cristianismo, pues la vida ordinaria del creyente es confirmar en su interior la certeza de la unicidad de Dios, Allah para nosotros, de una forma absoluta y radical. Esto tiene implicaciones para nuestra vida; pero de ello sabrás más cuando te impregnes de la profundidad del desierto.
¿Y por qué piensa que iré al desierto? He venido aquí como invitado a pasar unos días y conocer Marruecos. Volveré a España dentro de una semana para continuar con mi vida -le dije totalmente convencido.
Él reflexionó un momento, se levantó, llamó a alguien que acudió en un instante. Le dijo algo en el idioma local del que yo apenas balbuceaba unas cuantas palabras.
Mira -se volvió hacia mí mientras salía el hombre que había entrada instantes antes en el salón- nada es casual. Cuando te dije en el zoco que te esperaba fue porque así era. Sabía que pronto coincidiría con un occidental. Por otro lado, estás en casa de los hijos de Yassín, una familia amiga de la mía desde hace generaciones, y él me advirtió sobre tu llegada a la ciudad, tus estudios, tu trabajo, en fin… esas cosas que suelen describir a la persona.
¿Entonces no se trataba de adivinación o brujería? -Le pregunté casi con alivio.
Se produjo un silencio que dio pie a una sonora carcajada. -No, para nada. Esta ciudad no es muy grande y las noticias vuelan, más si viene un extranjero a casi de Yassín. Mira, -me dijo enfatizando las palabras- adivinadores y brujos y brujas hay, claro que sí, la mayoría gente alejada del islam pues el profeta Mohamed, la paz sea con él, nos señaló muchas veces el pecado ya señalado en el Sagrado Corán para esas personas que se dedican a prácticas consideradas prohibidas o poco recomendables, así como para los que consultan a tales personas. No. En esta casa no entran esas prácticas ocultistas y satánicas. Nosotros somos más prosaicos y dejamos la superstición fuera de nuestras vidas.
Me habían dicho que en el Magreb son comunes esas cosas -le dije con un punto de atrevimiento.
Sí, ¿en dónde no? -respondió; pero no por ello dejan de ser algo malo. Lo mejor es estar alejados de quien lo practica.
Lo segundo que tienes que hacer -continuó hablando, cambiando totalmente de tema- es, como te he dicho antes, viajar por el desierto. Esto es importante.
¿Por qué? -Le interrumpí
Allí lo sabrás. Tu vete cuanto antes. Encontrarás beduinos auténticos.
En fin, la conversación continuó al menos una hora más hasta el momento de rezar el salat, la oración ritual, tras cuya llamada Sidi Mohamed se fue. Como yo no sabía que hacer salí de la habitación y pregunté a una mujer que por donde se salía. Esperé unos quince minutos por si regresaba mi anfitrión y al no hacerlo decidí volver al piso que había alquilado
Al día siguiente tenía muy fresca la conversación del día anterior. Después del desayuno quise pasar la mañana en mi habitación repasando notas que había traído y escribiendo aquellas cosas de las que me acordaba. Sidi Mohamed me dio algunas indicaciones muy interesantes y había despertado en mí la curiosidad por ese Sahara no ajeno a los españoles dado que un territorio nada despreciable fue provincia española.
El viejo del bastón colorado
Durante los años que viví en el desierto hice muchas amistades, algunos eran beduinos morabitos, como así son conocidos los hombres que cultivan el misticismo del islam y el abandono de las cosas mundanas. Estos morabitos podrían ser el equivalente a los ermitaños cristianos. De ellos he aprendido numerosos aspectos que constituyen, en realidad, una forma de espiritualidad común a cristianos y musulmanes y que son, en mi opinión, el verdadero puente para el diálogo interreligioso. Me refiero a la mística del desierto.
Obtuve distintos frutos de este acercamiento personal a los morabitos, uno de ellos fue el enriquecimiento literario, otros relacionados con la amplitud de miras al tratar con representantes de otras tradiciones culturales. En cualquier caso, siempre resultó positivo.
En el Sahara entablé una hermosa relación fraterna con un hombre muy mayor, de unos 100 años, beduino cabrero, tremendamente sabio y sencillo. De tanto hablar quise recrear los últimos días de ese hombre y escribí un texto como si yo mismo fuera el beduino en cuestión. Lo titulé “El viejo del bastón colorado”.
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