La ciencia en el Islam engloba el conjunto de conocimientos científicos desarrollados en los territorios islámicos desde la Antigüedad tardía hasta la actualidad. Aunque su periodo más conocido corresponde a la llamada Edad de Oro islámica (siglos VIII–XIII), la actividad científica en el mundo islámico no se interrumpió tras la Edad Media, sino que continuó —con diferentes ritmos y contextos— hasta la época contemporánea.
Este legado científico se caracteriza por la integración del saber heredado de civilizaciones anteriores (griega, persa, india y mesopotámica), la observación empírica, la experimentación sistemática y la aplicación práctica del conocimiento a la vida cotidiana, la religión, la medicina, la ingeniería y la administración.
Contexto histórico de la ciencia islámica medieval
El auge de la ciencia islámica estuvo estrechamente ligado a la expansión territorial del Islam y a la consolidación de grandes centros urbanos como Bagdad, Damasco, El Cairo, Córdoba, Fez y Samarcanda. Estas ciudades se convirtieron en focos de intercambio cultural y científico, donde convivieron musulmanes, cristianos y judíos.
Uno de los hitos fundamentales fue la fundación de la Casa de la Sabiduría en Bagdad durante el siglo IX. Esta institución funcionó como biblioteca, centro de traducción, observatorio astronómico y espacio de debate intelectual. El apoyo de los califas a la investigación y a la educación permitió la creación de una auténtica cultura científica.
Traducción, asimilación e innovación
El movimiento de traducción iniciado en el mundo islámico fue uno de los más ambiciosos de la historia. Obras fundamentales de filosofía, medicina, matemáticas y astronomía fueron traducidas del griego, el siríaco, el persa y el sánscrito al árabe.
Este proceso no se limitó a la conservación del saber antiguo. Los científicos musulmanes criticaron, corrigieron y ampliaron las teorías heredadas. A partir de esta síntesis surgieron nuevas disciplinas, métodos y conceptos que influyeron decisivamente en el desarrollo de la ciencia europea medieval y renacentista.
Instituciones científicas y educativas
Las bibliotecas, madrasas, hospitales (bimaristanes) y observatorios constituyeron la infraestructura científica del mundo islámico. Estas instituciones cumplían funciones educativas, asistenciales y de investigación.
El acceso al conocimiento era relativamente amplio: los libros podían consultarse libremente y, en muchos casos, prestarse. La alfabetización estaba vinculada al estudio del Corán, lo que contribuyó a una difusión del saber poco común en otras regiones del mundo medieval.
Principales campos científicos en la Edad de Oro islámica
Matemáticas
Los matemáticos musulmanes desarrollaron el álgebra como disciplina independiente, sistematizaron la trigonometría y realizaron avances decisivos en geometría. La adopción de los números indo‑arábigos y del cero revolucionó el cálculo y facilitó el progreso de la contabilidad, la astronomía y la ingeniería.
Astronomía
La astronomía tuvo una gran importancia práctica y religiosa. Se construyeron observatorios, se perfeccionaron instrumentos como el astrolabio y se realizaron mediciones muy precisas del movimiento de los cuerpos celestes y de la circunferencia de la Tierra.
Medicina
La medicina islámica combinó teoría y práctica clínica. Se desarrollaron hospitales organizados, se regularizó el ejercicio de la profesión médica y se produjeron importantes avances en cirugía, farmacología, oftalmología y anestesia. Los tratados médicos islámicos fueron utilizados durante siglos en universidades europeas.
Química y alquimia
La alquimia islámica sentó las bases de la química experimental. Los científicos musulmanes introdujeron técnicas como la destilación, la sublimación y la cristalización, y estudiaron de forma sistemática numerosas sustancias minerales y orgánicas.
Geografía y cartografía
Gracias al comercio y a los viajes, los geógrafos musulmanes elaboraron mapas detallados y descripciones precisas de regiones de África, Asia y Europa. Estas obras mejoraron el conocimiento del mundo conocido y facilitaron la navegación y la administración territorial.
La ciencia en los países islámicos en la época moderna y contemporánea
Tras el progresivo declive político y económico de muchas regiones islámicas a partir del siglo XV, la actividad científica perdió centralidad frente al rápido desarrollo europeo impulsado por la Revolución Científica y la Revolución Industrial. Sin embargo, la ciencia no desapareció del mundo islámico, sino que experimentó una transformación desigual, marcada por intentos de modernización, reformas educativas y adaptación a los nuevos paradigmas científicos.
Durante el siglo XIX y principios del XX, muchos países islámicos iniciaron procesos de reforma inspirados en modelos europeos, con la creación de escuelas técnicas, facultades de medicina, academias militares y universidades modernas. Estas reformas buscaban reducir el atraso tecnológico y científico frente a Occidente y sentaron las bases de la ciencia contemporánea en el mundo islámico.
En la actualidad, numerosos países de mayoría musulmana participan activamente en la producción científica global. Estados como Marruecos, Turquía, Irán, Egipto, Malasia, Indonesia, Pakistán, Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos y Catar han invertido en infraestructuras científicas, parques tecnológicos y programas de investigación. Destacan especialmente en áreas como:
- Medicina y ciencias de la salud, con avances en cirugía, investigación clínica, farmacología y salud pública.
- Ingeniería y tecnología, incluyendo ingeniería civil, aeroespacial, robótica e inteligencia artificial.
- Energía y medio ambiente, especialmente en energías renovables, desalinización del agua y gestión de recursos hídricos.
- Ciencias aplicadas e informática, con un crecimiento notable en programación, telecomunicaciones y análisis de datos.
Además, un número significativo de científicos de origen musulmán desarrolla su labor en universidades y centros de investigación de Europa, América del Norte y Asia, contribuyendo de forma destacada a disciplinas como la física, la biología molecular, la informática y la matemática aplicada. Este fenómeno refleja tanto la integración del talento científico musulmán en redes internacionales como el desafío persistente de la fuga de cerebros.
A pesar de los avances, el desarrollo científico contemporáneo en el mundo islámico enfrenta importantes retos: desigualdad en la financiación de la investigación, dependencia tecnológica, inestabilidad política en algunas regiones y la necesidad de fortalecer una cultura científica basada en la investigación básica, el pensamiento crítico y la innovación sostenible.
Conclusiones
La ciencia en el Islam constituye uno de los capítulos más relevantes de la historia intelectual universal. Durante la Edad de Oro islámica, los sabios musulmanes no solo preservaron el legado científico de la Antigüedad, sino que lo transformaron mediante la observación, la experimentación y el razonamiento crítico, desarrollando métodos y conceptos que influyeron decisivamente en la ciencia europea posterior.
Lejos de ser un fenómeno aislado o puramente transmisor, el pensamiento científico islámico mostró una notable capacidad de síntesis cultural, integrando tradiciones griegas, persas e indias dentro de un marco intelectual propio. Este legado explica en gran medida el desarrollo del Renacimiento europeo y de la ciencia moderna.
En la actualidad, el mundo islámico continúa formando parte de la ciencia global, aunque enfrenta desafíos estructurales que condicionan su proyección científica. El reconocimiento de su pasado científico puede contribuir a reforzar una identidad intelectual basada en el conocimiento, la innovación y el pensamiento crítico.
Reflexión personal y crítica historiográfica
La valoración de la ciencia en el Islam ha estado marcada durante décadas por enfoques historiográficos desiguales. Una parte de la historiografía tradicional occidental tendió a minimizar su carácter innovador, presentándola como una etapa meramente conservadora o como un simple puente entre la Antigüedad clásica y la Europa medieval. Esta interpretación, hoy ampliamente cuestionada, refleja tanto prejuicios culturales como una visión eurocéntrica del progreso científico.
Los estudios más recientes han demostrado que la ciencia islámica no se limitó a copiar o transmitir conocimientos antiguos, sino que introdujo nuevas metodologías, conceptos y prácticas experimentales. La insistencia en la observación empírica, la sistematización del saber y la aplicación práctica del conocimiento anticipan rasgos esenciales de la ciencia moderna.
El estudio de la ciencia islámica invita a replantear la idea de que el progreso científico pertenece a una única civilización. La historia muestra que la ciencia avanza gracias al intercambio cultural, al diálogo entre tradiciones y a la colaboración entre pueblos diversos. Reconocer este hecho no solo corrige visiones históricas parciales, sino que contribuye a una comprensión más justa y plural del patrimonio científico de la humanidad.
En el contexto actual, esta reflexión adquiere una relevancia especial. Recuperar y valorar el legado científico islámico puede servir como inspiración para fortalecer la educación, la investigación y la innovación en los países islámicos contemporáneos, así como para fomentar un diálogo intercultural basado en el respeto mutuo y el conocimiento compartido.
Bibliografía
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(Imagen: Tusi dúplex, un dispositivo matemático inventado por Nasir al-Din al-Tusi en 1247 que representa el movimiento de los cuerpos celestes. Este modelo consta de dos círculos superpuestos, el menor de los cuales es el radio del mayor.)