La ciencia en el Islam

La ciencia en el Islam engloba el conjunto de conocimientos científicos desarrollados en los territorios islámicos desde la Antigüedad tardía hasta la actualidad. Aunque su periodo más conocido corresponde a la llamada Edad de Oro islámica (siglos VIII–XIII), la actividad científica en el mundo islámico no se interrumpió tras la Edad Media, sino que continuó —con diferentes ritmos y contextos— hasta la época contemporánea.

Este legado científico se caracteriza por la integración del saber heredado de civilizaciones anteriores (griega, persa, india y mesopotámica), la observación empírica, la experimentación sistemática y la aplicación práctica del conocimiento a la vida cotidiana, la religión, la medicina, la ingeniería y la administración.


Contexto histórico de la ciencia islámica medieval

El auge de la ciencia islámica estuvo estrechamente ligado a la expansión territorial del Islam y a la consolidación de grandes centros urbanos como Bagdad, Damasco, El Cairo, Córdoba, Fez y Samarcanda. Estas ciudades se convirtieron en focos de intercambio cultural y científico, donde convivieron musulmanes, cristianos y judíos.

Uno de los hitos fundamentales fue la fundación de la Casa de la Sabiduría en Bagdad durante el siglo IX. Esta institución funcionó como biblioteca, centro de traducción, observatorio astronómico y espacio de debate intelectual. El apoyo de los califas a la investigación y a la educación permitió la creación de una auténtica cultura científica.


Traducción, asimilación e innovación

El movimiento de traducción iniciado en el mundo islámico fue uno de los más ambiciosos de la historia. Obras fundamentales de filosofía, medicina, matemáticas y astronomía fueron traducidas del griego, el siríaco, el persa y el sánscrito al árabe.

Este proceso no se limitó a la conservación del saber antiguo. Los científicos musulmanes criticaron, corrigieron y ampliaron las teorías heredadas. A partir de esta síntesis surgieron nuevas disciplinas, métodos y conceptos que influyeron decisivamente en el desarrollo de la ciencia europea medieval y renacentista.


Instituciones científicas y educativas

Las bibliotecas, madrasas, hospitales (bimaristanes) y observatorios constituyeron la infraestructura científica del mundo islámico. Estas instituciones cumplían funciones educativas, asistenciales y de investigación.

El acceso al conocimiento era relativamente amplio: los libros podían consultarse libremente y, en muchos casos, prestarse. La alfabetización estaba vinculada al estudio del Corán, lo que contribuyó a una difusión del saber poco común en otras regiones del mundo medieval.


Principales campos científicos en la Edad de Oro islámica

Matemáticas

Los matemáticos musulmanes desarrollaron el álgebra como disciplina independiente, sistematizaron la trigonometría y realizaron avances decisivos en geometría. La adopción de los números indo‑arábigos y del cero revolucionó el cálculo y facilitó el progreso de la contabilidad, la astronomía y la ingeniería.

Astronomía

La astronomía tuvo una gran importancia práctica y religiosa. Se construyeron observatorios, se perfeccionaron instrumentos como el astrolabio y se realizaron mediciones muy precisas del movimiento de los cuerpos celestes y de la circunferencia de la Tierra.

Medicina

La medicina islámica combinó teoría y práctica clínica. Se desarrollaron hospitales organizados, se regularizó el ejercicio de la profesión médica y se produjeron importantes avances en cirugía, farmacología, oftalmología y anestesia. Los tratados médicos islámicos fueron utilizados durante siglos en universidades europeas.

Química y alquimia

La alquimia islámica sentó las bases de la química experimental. Los científicos musulmanes introdujeron técnicas como la destilación, la sublimación y la cristalización, y estudiaron de forma sistemática numerosas sustancias minerales y orgánicas.

Geografía y cartografía

Gracias al comercio y a los viajes, los geógrafos musulmanes elaboraron mapas detallados y descripciones precisas de regiones de África, Asia y Europa. Estas obras mejoraron el conocimiento del mundo conocido y facilitaron la navegación y la administración territorial.


La ciencia en los países islámicos en la época moderna y contemporánea

Tras el progresivo declive político y económico de muchas regiones islámicas a partir del siglo XV, la actividad científica perdió centralidad frente al rápido desarrollo europeo impulsado por la Revolución Científica y la Revolución Industrial. Sin embargo, la ciencia no desapareció del mundo islámico, sino que experimentó una transformación desigual, marcada por intentos de modernización, reformas educativas y adaptación a los nuevos paradigmas científicos.

Durante el siglo XIX y principios del XX, muchos países islámicos iniciaron procesos de reforma inspirados en modelos europeos, con la creación de escuelas técnicas, facultades de medicina, academias militares y universidades modernas. Estas reformas buscaban reducir el atraso tecnológico y científico frente a Occidente y sentaron las bases de la ciencia contemporánea en el mundo islámico.

En la actualidad, numerosos países de mayoría musulmana participan activamente en la producción científica global. Estados como Marruecos, Turquía, Irán, Egipto, Malasia, Indonesia, Pakistán, Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos y Catar han invertido en infraestructuras científicas, parques tecnológicos y programas de investigación. Destacan especialmente en áreas como:

  • Medicina y ciencias de la salud, con avances en cirugía, investigación clínica, farmacología y salud pública.
  • Ingeniería y tecnología, incluyendo ingeniería civil, aeroespacial, robótica e inteligencia artificial.
  • Energía y medio ambiente, especialmente en energías renovables, desalinización del agua y gestión de recursos hídricos.
  • Ciencias aplicadas e informática, con un crecimiento notable en programación, telecomunicaciones y análisis de datos.

Además, un número significativo de científicos de origen musulmán desarrolla su labor en universidades y centros de investigación de Europa, América del Norte y Asia, contribuyendo de forma destacada a disciplinas como la física, la biología molecular, la informática y la matemática aplicada. Este fenómeno refleja tanto la integración del talento científico musulmán en redes internacionales como el desafío persistente de la fuga de cerebros.

A pesar de los avances, el desarrollo científico contemporáneo en el mundo islámico enfrenta importantes retos: desigualdad en la financiación de la investigación, dependencia tecnológica, inestabilidad política en algunas regiones y la necesidad de fortalecer una cultura científica basada en la investigación básica, el pensamiento crítico y la innovación sostenible.


Conclusiones

La ciencia en el Islam constituye uno de los capítulos más relevantes de la historia intelectual universal. Durante la Edad de Oro islámica, los sabios musulmanes no solo preservaron el legado científico de la Antigüedad, sino que lo transformaron mediante la observación, la experimentación y el razonamiento crítico, desarrollando métodos y conceptos que influyeron decisivamente en la ciencia europea posterior.

Lejos de ser un fenómeno aislado o puramente transmisor, el pensamiento científico islámico mostró una notable capacidad de síntesis cultural, integrando tradiciones griegas, persas e indias dentro de un marco intelectual propio. Este legado explica en gran medida el desarrollo del Renacimiento europeo y de la ciencia moderna.

En la actualidad, el mundo islámico continúa formando parte de la ciencia global, aunque enfrenta desafíos estructurales que condicionan su proyección científica. El reconocimiento de su pasado científico puede contribuir a reforzar una identidad intelectual basada en el conocimiento, la innovación y el pensamiento crítico.


Reflexión personal y crítica historiográfica

La valoración de la ciencia en el Islam ha estado marcada durante décadas por enfoques historiográficos desiguales. Una parte de la historiografía tradicional occidental tendió a minimizar su carácter innovador, presentándola como una etapa meramente conservadora o como un simple puente entre la Antigüedad clásica y la Europa medieval. Esta interpretación, hoy ampliamente cuestionada, refleja tanto prejuicios culturales como una visión eurocéntrica del progreso científico.

Los estudios más recientes han demostrado que la ciencia islámica no se limitó a copiar o transmitir conocimientos antiguos, sino que introdujo nuevas metodologías, conceptos y prácticas experimentales. La insistencia en la observación empírica, la sistematización del saber y la aplicación práctica del conocimiento anticipan rasgos esenciales de la ciencia moderna.

El estudio de la ciencia islámica invita a replantear la idea de que el progreso científico pertenece a una única civilización. La historia muestra que la ciencia avanza gracias al intercambio cultural, al diálogo entre tradiciones y a la colaboración entre pueblos diversos. Reconocer este hecho no solo corrige visiones históricas parciales, sino que contribuye a una comprensión más justa y plural del patrimonio científico de la humanidad.

En el contexto actual, esta reflexión adquiere una relevancia especial. Recuperar y valorar el legado científico islámico puede servir como inspiración para fortalecer la educación, la investigación y la innovación en los países islámicos contemporáneos, así como para fomentar un diálogo intercultural basado en el respeto mutuo y el conocimiento compartido.


Bibliografía

Adamson, P. (2016). Philosophy in the Islamic world. Oxford University Press.

Huff, T. E. (2017). The rise of early modern science: Islam, China, and the West (2nd ed.). Cambridge University Press.

Lindberg, D. C. (2007). The beginnings of Western science (2nd ed.). University of Chicago Press.

Sabra, A. I. (1994). Optics, astronomy and logic: Studies in Arabic science and philosophy. Variorum.

Saliba, G. (2007). Islamic science and the making of the European Renaissance. MIT Press.

UNESCO. (2010). Science in the Islamic world: Past and present. UNESCO Publishing.


(Imagen: Tusi dúplex, un dispositivo matemático inventado por Nasir al-Din al-Tusi en 1247 que representa el movimiento de los cuerpos celestes. Este modelo consta de dos círculos superpuestos, el menor de los cuales es el radio del mayor.)

El misticismo en la actualidad

En las últimas décadas, el misticismo ha experimentado una notable reconfiguración, desplazándose de los confines de las tradiciones religiosas establecidas hacia espacios más fluidos y plurales. Este fenómeno no solo refleja cambios socioculturales, sino también la búsqueda de sentido que persiste en sociedades marcadas por la aceleración tecnológica y la fragmentación de identidades. El presente artículo explora las principales manifestaciones del misticismo actual, sus raíces históricas y su intersección con la salud pública y la antropología, incluyendo la dimensión mística de las tres grandes religiones monoteístas: judaísmo, cristianismo e islam.


1. Revalorización de prácticas ancestrales

1.1. De lo tribal a lo urbano

A medida que la globalización facilita el intercambio cultural, prácticas místicas originarias de comunidades indígenas y orientales —meditación, ayuno ritual, danza chamánica, canto de mantras— encuentran nuevos adeptos en Occidente. Estas tradiciones son reinterpretadas bajo la óptica del bienestar integral, integrando conceptos de energía, sanación y conexión con la naturaleza. Desde la perspectiva antropológica, este proceso constituye una forma de sincretismo contemporáneo, donde los símbolos y técnicas se adaptan a contextos urbanos sin perder su carga simbólica original.

1.2. Función social y sanitaria

Los estudios de salud pública indican que la incorporación de rituales de respiración y movimiento mejora marcadores de estrés, reduce la presión arterial y favorece la regulación emocional. Cuando estos rituales se practican en comunidad, refuerzan la cohesión social, un factor protector contra la soledad y la depresión, problemas crecientes en poblaciones envejecidas como la nuestra.

2. Misticismo digital y comunidades en línea

2.1. Plataformas de convergencia

Internet ha creado espacios donde lo sagrado y lo profano coexisten en tiempo real. Grupos de discusión, podcasts y canales de streaming dedican espacio a temas como la astrología, la numerología o la interpretación de sueños. La accesibilidad de información permite al individuo construir una práctica personalizada, combinando elementos de distintas tradiciones.

2.2. Riesgos de desinformación

Esta democratización también plantea riesgos: la proliferación de fuentes no verificadas puede generar creencias erróneas que influyan en decisiones de salud, como la adopción de remedios no probados o la negación de tratamientos médicos convencionales. Los profesionales de salud pública deben desarrollar alfabetización mediática que permita a la población discernir entre evidencia científica y narrativas místicas sin fundamento.

3. Ciencia y espiritualidad: diálogos emergente

3.1. Correlatos neurológicos de la experiencia mística

Investigadores de neurociencia y psicología han comenzado a explorar los correlatos cerebrales de experiencias místicas. Estudios de resonancia magnética funcional revelan que estados de “flow” o de profunda contemplación activan redes neuronales asociadas al sentido de unidad y trascendencia (redes frontoparietales y el sistema límbico). Estos hallazgos alimentan un discurso que intenta reconciliar la subjetividad mística con metodologías empíricas, ofreciendo una visión más matizada de la relación entre mente, cuerpo y entorno.

3.2. Implicaciones para la salud mental

La evidencia sugiere que experiencias místicas espontáneas pueden actuar como catalizadores de procesos terapéuticos, facilitando la reorganización cognitiva y la integración de traumas. Sin embargo, la intensidad de tales experiencias también puede desencadenar crisis psicológicas si no se acompañan de apoyo estructurado. Los programas de intervención deben contemplar la posibilidad de que el misticismo sea tanto recurso curativo como factor de vulnerabilidad.

4. Dimensión mística de las religiones monoteístas

4.1. Judaísmo: la Kabbalah y la experiencia del Ein Sof

En el judaísmo, la corriente mística conocida como Kabbalah (cabala) ha sido una vía para acceder a la dimensión oculta de la Torá. La noción del Ein Sof (el Infinito) representa la presencia divina más allá de cualquier descripción conceptual. Prácticas como la meditación sobre los nombres de Dios (Shemot) y la visualización de los Sefirot (emanaciones divinas) buscan una unión interior con lo trascendente. En la actualidad, la Kabbalah ha encontrado resonancia en círculos académicos y en movimientos de autoayuda, aunque su apropiación popular a veces simplifica conceptos profundos, generando tensiones entre eruditos tradicionales y nuevos practicantes.

4.2. Cristianismo: misticismo contemplativo y la vía apofática

Dentro del cristianismo, el misticismo se manifiesta en tradiciones contemplativas como la Oración del Corazón, la Lectio Divina, y la obra de figuras como San Juan de la Cruz y Santa Teresa de Ávila. La teología apofática (conocer a Dios por medio de lo que no se puede decir) enfatiza la experiencia directa de la presencia divina más allá de los dogmas. En la era digital, retiros virtuales y comunidades de oración en línea facilitan la práctica de la contemplación, mientras que la psicología positiva ha empezado a estudiar los efectos de la oración silenciosa sobre la resiliencia emocional.

4.3. Islam: sufismo y la búsqueda del “Qalb”

El sufismo, corriente mística del islam, centra su praxis en la purificación del corazón (Qalb) y la búsqueda del amor divino (Ishq). Prácticas como el dhikr (recuerdo constante de Dios mediante repeticiones), la música qawwali, y la poesía de Rumi o Hafiz, buscan disolver la separación percibida entre el creyente y el Creador. En contextos contemporáneos, los centros sufíes ofrecen espacios de meditación y diálogo interreligioso, contribuyendo a la construcción de puentes entre comunidades. Al mismo tiempo, la percepción pública del sufismo varía según regiones: en algunos países es visto como una expresión pacífica del islam, mientras que en otros enfrenta resistencia de corrientes más conservadoras.

4.4. Convergencias y divergencias

Aunque la Kabbalah, la mística cristiana y el sufismo emergen de tradiciones doctrinalmente distintas, comparten varios rasgos:

AspectoJudaísmo (Kabbalah)Cristianismo (Misticismo Contemplativo)Islam (Sufismo)
ObjetivoUnión con el Ein Sof / comprensión de los SefirotExperiencia directa de la presencia de Dios (union con Cristo)Amor y cercanía al corazón divino
Práctica centralMeditación sobre nombres y SefirotOración del corazón, Lectio DivinaDhikr, poesía, música
LenguajeApofático y simbólicoApofático y poéticoPoético y musical
Riesgo de malinterpretaciónSimplificación comercial de la KabbalahReducción a “pensamiento positivo” sin profundidadApropiación superficial sin contexto espiritual

Estas similitudes sugieren que el misticismo actúa como un puente transrreligioso, permitiendo a los individuos experimentar lo sagrado más allá de los límites doctrinales. Para la salud pública, reconocer esta dimensión puede facilitar la creación de programas interculturales que respeten la diversidad espiritual y promuevan la inclusión.

5. Salud pública y bienestar holístico

5.1. Intervenciones basadas en evidencia

Para los profesionales de salud pública, el resurgir del misticismo implica reconocer la dimensión espiritual como componente del bienestar. Programas de intervención comunitaria que incorporan prácticas meditativas, rituales de cohesión social o espacios de oración pueden mejorar indicadores de salud mental, reducir el estrés y fortalecer la resiliencia. La evidencia sugiere que la participación regular en actividades espirituales está asociada a menores tasas de depresión y mayor longevidad, siempre que dichas prácticas estén respaldadas por datos científicos y no sustituyan tratamientos médicos esenciales.

5.2. Precauciones éticas

Es crucial distinguir entre intervenciones basadas en evidencia y aquellas que carecen de respaldo científico, evitando la medicalización de creencias sin fundamento. Asimismo, la mercantilización de experiencias espirituales (retiros de lujo, aplicaciones de meditación premium) puede crear brechas de acceso, favoreciendo a quienes poseen recursos económicos. La apropiación cultural sin reconocimiento adecuado a las comunidades originarias plantea dilemas éticos que requieren una reflexión cuidadosa y políticas de respeto.

6. Críticas y desafíos éticos

6.1. Comercialización y apropiación

El auge del misticismo contemporáneo también suscita críticas. La tendencia a comercializar experiencias espirituales transforma lo sagrado en producto de consumo, diluyendo la autenticidad de las tradiciones y creando desigualdades de acceso. Además, la apropriación cultural sin reconocimiento a las comunidades originarias vulnera derechos culturales y perpetúa desequilibrios de poder.

6.2. Conflictos epistemológicos

Algunos sectores académicos cuestionan la legitimidad de integrar experiencias místicas dentro de la investigación científica, argumentando que la subjetividad intrínseca dificulta la replicabilidad. Sin embargo, enfoques interdisciplinarios que combinan neurociencia, antropología y estudios religiosos están demostrando que es posible mapear patrones comunes sin invalidar la riqueza fenomenológica de lo místico.

7. Perspectivas futuras

7.1. Investigación interdisciplinaria

Se prevé un crecimiento sostenido de proyectos que unan neurocienciapsicologíaantropología y teología para explorar cómo las prácticas místicas influyen en la neuroplasticidad, la regulación emocional y la cohesión social. Los fondos públicos podrían destinarse a estudios longitudinales que evalúen el impacto de programas místicos en la salud de poblaciones vulnerables, especialmente adultos mayores como yo, que buscamos sentido y calidad de vida en la tercera edad.

7.2. Políticas públicas inclusivas

Los gobiernos y organismos internacionales están considerando la inclusión de la dimensión espiritual en los marcos de salud mental. Por ejemplo, la Organización Mundial de la Salud ha reconocido la importancia de la salud espiritual como parte del bienestar integral. Políticas que fomenten la colaboración con líderes religiosos y comunidades místicas pueden potenciar la efectividad de campañas de prevención y promoción de la salud.

Conclusión

El misticismo hoy se presenta como un fenómeno dinámico que atraviesa fronteras geográficas, disciplinarias y religiosas. Su presencia en la vida cotidiana refleja una necesidad persistente de significado, conexión y trascendencia en un mundo cada vez más fragmentado. Para los académicos y profesionales de la salud pública, comprender estas tendencias permite diseñar intervenciones más integrales y respetuosas de la diversidad cultural. Al mismo tiempo, es esencial mantener una postura crítica que salvaguarde la veracidad científica y la dignidad de las tradiciones originarias.

En última instancia, el diálogo entre misticismo y modernidad abre oportunidades para enriquecer tanto la investigación como la práctica humana, siempre bajo la premisa de buscar el bienestar colectivo. La tarea de los escritores, consultores y responsables de política es articular ese puente, reconociendo que la espiritualidad, ya sea expresada a través de la Kabbalah, la contemplación cristiana o el dhikr sufí, sigue siendo una fuente poderosa de resiliencia y cohesión social en la contemporaneidad.

Diálogo interreligioso en el pensamiento islámico.

El concepto de diálogo interreligioso ha adquirido una presencia creciente en los discursos académicos, políticos y religiosos de todo el mundo. Sin embargo, su recepción en el ámbito árabe‑islámico está marcada por confusiones conceptuales y metodológicas que dificultan su estudio como disciplina científica. Este artículo explora esas distorsiones, las contrasta con la literatura internacional y propone una definición operativa que pueda servir de referencia tanto a investigadores como a practicantes del diálogo.


1. Orígenes y percepciones erróneas

Algunos autores árabes, como Abdul Rahim bin Samael Al‑Salami, sitúan el origen del diálogo interreligioso en el Concilio Vaticano II y lo describen como una estrategia encubierta de evangelización (Al‑Salami, 2019). Esta visión reduccionista ignora que ya a comienzos del siglo XX existían conferencias internacionales dedicadas al intercambio religioso, como la World Conference on Religion and Peace de 1925 (World Council of Churches, 2019).

Otra tendencia frecuente es la identificación del diálogo con cualquier tipo de intercambio entre creyentes. Abdelhalim Ait Amjood, por ejemplo, define el diálogo como “cualquier intercambio entre seguidores de distintas religiones” (Amjood, 2020). Tal definición colapsa la distinción esencial entre diálogo, debate y controversia, impidiendo reconocer la especificidad del diálogo como proceso orientado a la comprensión mutua.

Más aún, ciertos escritos presentan el diálogo como una conspiración destinada a dividir a la comunidad musulmana. Abdel Wadood Shalabi sostiene que el diálogo es una forma de proselitismo que busca fragmentar al umma (Shalabi, 2021). Esta perspectiva ideológica sustituye el análisis riguroso por la sospecha, cerrando la puerta a una evaluación empírica del fenómeno.

Finalmente, algunos autores, como Anis Malik Taha, limitan la genealogía del diálogo a iniciativas cristianas del siglo XX, dejando fuera los esfuerzos interreligiosos previos y paralelos en contextos no cristianos (Taha, 2022). La investigación de Munqith bin Mahmoud Al‑Saqqar demuestra, por el contrario, que en el Oriente Medio ya se organizaban encuentros interreligiosos entre 1920 y 1939 (Al‑Saqqar, 2023).


2. Falencias metodológicas

Gran parte de la literatura árabe recurre a análisis etimológicos de palabras como diálogo o religión para definir un concepto contemporáneo. Este enfoque resulta tan improcedente como intentar explicar “computadora” a partir de la raíz de máquina: los conceptos modernos requieren un estudio histórico‑disciplinar, no meramente léxico (Zein Al‑Hussein, 2024).

Además, muchos textos carecen de una metodología clara. Mientras que Zein Al‑Hussein propone un esquema basado en análisis de discurso y triangulación de fuentes (2024), obras como la de Shalabi o Al‑Salami se sustentan en opiniones personales y deducciones aisladas, sin referencia a datos empíricos ni a la literatura internacional.

La ausencia de criterios éticos también es notable. McDonald (2022) plantea cuatro principios – respeto, honestidad, reciprocidad y responsabilidad – que pueden servir como checklist metodológico para cualquier proyecto de diálogo. Estos principios rara vez aparecen en los escritos árabes analizados, lo que debilita la solidez de sus conclusiones.


3. Qué es realmente el diálogo interreligioso

Diversos autores internacionales han elaborado marcos teóricos que aclaran la naturaleza del diálogo. Gadamer (1975/1996) introduce la idea de la fusión de horizontes, entendida como el proceso mediante el cual interlocutores de distintas tradiciones amplían mutuamente sus perspectivas. Hick (2004) distingue entre intercambio informativo (diálogo) y convicción persuasiva (proselitismo), subrayando que el primero no persigue cambiar la fe del otro.

En consonancia con estos planteamientos, Mohamed Khalifa Hassan señala que el diálogo se orienta a la comprensión, mientras que la controversia busca la confrontación (Hassan, 2023). Así, el diálogo se caracteriza por tres objetivos esenciales:

  1. Comprensión mutua – generar conocimiento recíproco sobre la cosmovisión del otro.
  2. Eliminación de malentendidos – reducir prejuicios y estereotipos históricos.
  3. Cooperación en causas humanitarias – abordar problemas comunes como la pobreza, la injusticia o el cambio climático.

Estos objetivos coinciden con los indicadores de éxito propuestos por UNESCO (2020) y por el World Council of Churches (2019), que incluyen niveles de confianza entre comunidades y la existencia de proyectos conjuntos.


4. Una definición operativa

A partir de la comparación entre la literatura árabe y los aportes internacionales, se propone la siguiente definición operativa:

Diálogo interreligioso: proceso estructurado de comunicación entre tradiciones religiosas orientado a la comprensión mutua, la eliminación de malentendidos y la cooperación en cuestiones humanitarias comunes, sin pretensión de modificar las creencias del otro ni de unificar doctrinas.

Esta definición incorpora la claridad conceptual de Gadamer y Hick, los principios éticos de McDonald y los indicadores empíricos de la UNESCO, ofreciendo un marco que puede ser aplicado tanto en investigaciones académicas como en iniciativas de terreno.


5. Implicaciones para la investigación árabe‑islámica

Para avanzar, los estudios árabes deben adoptar metodologías comparativas que incluyan:

  • Revisión sistemática de la literatura internacional, evitando la visión eurocéntrica pero reconociendo aportes clave.
  • Uso de instrumentos de medición (encuestas, análisis de redes) inspirados en los datasets del Harvard Divinity School (2024) y en los reportes anuales del Arab Center for Research and Policy Studies (2022‑2024).
  • Aplicación de los principios éticos de McDonald (2022) y de Zein Al‑Hussein (2024) para garantizar rigor y transparencia.

Al integrar estos elementos, la investigación árabe‑islámica podrá superar las distorsiones actuales y contribuir de manera significativa al campo global del diálogo interreligioso.


Bibliografía (selección)

  • Al‑Saqqar, M. b. M. A. (2023). المبادرات العربية في الحوار بين الأديانات قبل الفاتيكان الثاني. Universidad de El‑Quds.
  • Al‑Salami, A. R. b. S. A. (2019). “الحوار بين الأديان كأداة تبشيرية”. Al‑Uloom al‑Islāmiyya, 34(2), 112‑129.
  • Amjood, A. H. (2020). “مفهوم الحوار الديني في الفكر العربي المعاصر”. En الحوار بين الأديان في العالم العربي (pp. 23‑41).
  • Hassan, M. K. H. (2023). “الحوار مقابل الجدل: منظور إسلامي”. Al‑Fikr al‑Islāmī, 12(1), 55‑71.
  • Hick, J. (2004). The Myth of Religious Neutrality. Oxford University Press.
  • McDonald, M. K. (2022). “The ethics of interreligious dialogue”. Journal of Moral Theology, 45(3), 215‑237.
  • Shalabi, A. W. (2021). “الحوار كوسيلة لتقسيم الأمة”. Al‑Qalam, 48(4), 89‑104.
  • Taha, A. M. (2022). “تاريخ الحوار الديني الحديث”. Al‑Mawqif, 19(2), 102‑119.
  • UNESCO. (2020). Intercultural Dialogue and Sustainable Development. UNESCO Publishing.
  • World Council of Churches. (2019). International Dialogue Report. WCC Publications.
  • Zein Al‑Hussein, F. Z. A. (2024). “منهجية البحث في دراسات الحوار الديني”. En منهجيات العلوم الإنسانية (pp. 45‑68). Dar al‑Ilm.

Un apunte sobre el islam

La presencia de musulmanes en los países occidentales es cada vez mayor. Se prevé que en los próximos 25 años al menos la mitad de la población creyente europea practique el islam. Esta evolución social origina problemas de integración y convivencia, miedos y dudas. Por otra parte, instituciones como la Iglesia Católica, el Consejo Evangélico Internacional, la Iglesia Ortodoxa, la Fundación Qatar para el Diálogo Interreligioso, la Universidad Islámica Azad de Egipto, la Rabita Mohammedia de Ulemas de Rabat (Marruecos) y numerosos institutos y centros de investigación favorecen el diálogo entre musulmanes y cristianos.

Todo ello plantea cuestiones que deben ser analizadas y explicadas con objetividad y sencillez. ¿Cómo es el islam? ¿Qué espiritualidad tiene? ¿Qué nos asemeja y diferencia a cristianos y musulmanes? ¿Podemos convivir en paz? ¿El islam representa una amenaza para la civilización occidental? ¿Por qué hay terrorismo islamista? ¿Qué significa el diálogo interreligioso? ¿Qué itinerario dialógico podemos seguir? 

Estas y otras cuestiones las analizo brevemente a continuación, resultado de un curso que ofrecí en octubre de 2017 en Murcia. También constituye el fruto de muchos años de investigación, estudio y convivencia fraterna con poblaciones musulmanas.

INTRODUCCIÓN

Mi objetivo es ofrecer algunas claves basadas en la investigación que he realizado durante más de quince años, con la finalidad de que usted tenga elementos objetivos de juicio con los que pueda entender qué está pasando en el ámbito del diálogo interreligioso cristiano musulmán. No se trata, por tanto, de una perspectiva apologista o política, sino dialogante e integradora, dirigida fundamentalmente a creyentes cristianos.

Quiero repasar algunos hechos importantes del islam histórico para entender el diálogo entre cristianos y musulmanes, y lo que pretendemos conseguir con tal actividad.

Posiblemente alguien piense que parte de mis afirmaciones son ligeras, casi sacadas de la manga; pero no es así. Pueden creerme a priori que cualquier cosa que yo diga aquí, por rara que pueda parecer, está muy pensada y documentada después de largos años de contacto, estudio, investigación, reflexión y convivencia con creyentes y practicantes de ambas tradiciones religiosas.

En nuestros días predominan dos vías de acceso para acercarse al islam:

a) La demonización del islam; es decir, la vía de la islamofobia, en la cual esta religión es presentada como el producto de una intervención cuasi demoniaca.

b) La exaltación del islam como religión de paz; o sea, la islamofilia.

            Ambas están, en mi opinión, equivocadas. Y si uno, como es mi caso, trata de desbrozar el terreno quitando las malas hierbas de la islamofobia y la islamofilia, puede tener, casi seguro, el ataque de los que defienden esas posturas.

            El islam es algo más que religión. Se trata de una cosmovisión que se ha desarrollado durante catorce siglos y presenta numerosas interpretaciones, ramificaciones, sectas, teologías y filosofías, por no hablar de sus distintas y en ocasiones contradictorias manifestaciones culturales y populares.

            Se ha construido sobre la tensión originada durante su expansión y desarrollo. Tan incorrecto es decir que el islam equivale a violencia como afirmar que equivale a paz.

            Para abordar su estudio hay que tener en cuenta algunos aspectos:

            1º. Existen tres grandes esferas para el estudio de una religión: religiosa, política y cultural. Esto da pie a distintas vertientes en función de qué esfera predomine. Si lo hace la política, englobará ideologías distintas, por ejemplo, en el islam ha adquirido triste protagonismo el yihadismo, cuyo exponente más radical es la actividad terrorista para tratar de imponer por la fuerza una visión fundamentalista de la práctica religiosa. La esfera religiosa tiene expresiones sublimes y dignas de admiración, como el misticismo, cuyo exponente más conocido en el ámbito islámico es el sufismo. La esfera cultural impregna la vida de todos los creyentes y es poliédrica pues, en el caso del islam, son más de 1.500 millones de personas en el mundo, pertenecientes a diferentes etnias y culturas. Tradiciones, costumbres, folklore, gastronomía, festividades populares… todo forma parte de la expresividad religiosa. Cada pueblo tiene las suyas propias. Buena parte de estas culturas penetran en la esfera íntima de la religión, de modo y manera que a veces se confunden[1].

            La esfera cultural requiere de un estudio profundo y detallado para calibrar el grado de influencia en las distintas prácticas islámicas. Además, está en permanente evolución, pues lo cultural no es estático y obedece a múltiples elementos sociales.

            No existe, por tanto, un islam único sino una diversidad importante dentro de esta religión.

            Para entenderlo tenemos que estudiar esas tres esferas. Sin este ejercicio, todas las aproximaciones a la realidad islámica serían deficientes dando pie a exageraciones de todo tipo, desde el buenismo que representa la corrección política a la demonización de los musulmanes y el odio que representa la islamofobia.

2º. No fue el profeta Mohammed (más adelante explicaré por qué no debemos llamarlo Mahoma), el fundador estricto del islam, porque las prácticas musulmanas nacen después de su muerte, en un largo proceso de elaboración dogmática y teológica. Mohammed no quiso fundar una nueva religión, sino que fue un árabe monoteísta que heredó la tradición profética de judíos y cristianos e intentó reformar ciertas prácticas religiosas y sociales que, en su opinión, habían adulterado el mensaje de los profetas anteriores, incluido el mensaje de Jesús de Nazaret, llamado Isa en el Corán. Por tanto, Mohammed fue un reformador social. Incluso podría decirse que era un seguidor de Jesús, un cristiano no paulino[2], aunque esta afirmación es rechazada por la versión histórica oficial y comúnmente aceptada. El islam nace como la reinterpretación de la figura del profeta Mohammed, del Corán y de los hadices (narraciones sobre dichos y costumbres del profeta).

            3º. Quien lea el Corán y los Hadices caerá en la cuenta de que hay dos claros períodos en la vida de Mohammed: Meca y Medina, y dos referencias:

a) Un mercader de éxito en la ciudad de La Meca, con gran reputación de hombre inteligente, prudente y honrado que, a partir de cierto momento empieza a manifestar diferentes experiencias místicas. Mohammed era un hombre que se encontraba muy a gusto en La Meca, acomodado, viviendo una vida plena con su esposa Jadiya y con sus negocios, desarrollando una conciencia profética, asustadizo y temeroso por aquello que le llegaba en sus momentos de oración.

b) Un hombre poderoso en la ciudad de Medina, líder político y militar, caudillo y violento en ocasiones, que tuvo que tomar decisiones difíciles para fraguar la naciente comunidad musulmana, una sociedad diferente a lo que había conocido, con normas jurídicas y sociales precisas, en expansión y con enemigos poderosos a los que se enfrentó y venció.

A lo largo de los siglos este personaje histórico ha sufrido en buena medida un proceso de idealización por parte de muchos musulmanes. Se ha repensado su figura hasta el punto de llegar a una cuasi divinización y exaltación.

Esta idealización se hace por dos vías:

  1. Mohammed es el hombre perfecto, con virtudes sobrehumanas, el más querido por Dios.
  2. Mohammed es el defensor en la tierra de la unicidad divina. Su obra consistió en confirmar un monoteísmo estricto que había sido corrompido por el judaísmo y adulterado por la interpretación trinitaria de los cristianos. La illaha illa lah (no hay más divinidad que Dios). Mohammed es el que aporta luz definitiva a la revelación de Dios y señala a los hombres el camino verdadero.

Con este trasfondo histórico emergió una corriente religiosa dentro del propio islam, el sufismo, que algunos eruditos musulmanes pretenden rastrearlo hasta el mismo tiempo del profeta Mohammed, y para otros –de corte occidental- lo remontan casi hasta la noche de los tiempos, en una especie de culto permanente que ha tenido distintos nombres a lo largo de la historia humana. Sea como fuere, el sufismo constituye una práctica radical de abandono y contemplación. Sería algo parecido al misticismo cristiano; pero con algunas peculiaridades que lo diferencian.

Dentro del sufismo existe una corriente de fieles que tienen en Jesús a su maestro, desde una vertiente musulmana; es decir, según la visión que ofrece el Corán sobre la figura del profeta Isa, como así es nombrado. Este modelo de espiritualidad es el más próximo a la tradición cristiana y lo traigo a colación porque en mi opinión constituye el punto de apoyo más adecuado para abordar el argumento del libro, o sea, cómo el cristianismo y el islam pueden ir de la mano en el camino de la convivencia y de la paz definitiva. ¡Ojo!, no alumbrando un sincretismo religioso sino desde la propia cosmovisión de cada religión, caminar juntos en aras de este noble propósito, arrojando luz sobre numerosos aspectos de ambas religiones que, sin duda, serán de provechoso para todos los creyentes.

Isawis: La visión sufí de Jesús.

            El sufismo es un camino espiritual centrado en el amor. Se trata del núcleo del islam, el “corazón del islam”, como así lo han descrito numerosos maestros sufíes.

            El sufí vive enamorado de Dios al que puede llamar Allah, Yavé o Jehová, puesto que, según esta tradición, “no tiene nombre; pero responde por cualquier nombre con que se le invoque”, viviendo esta vida como un acto de amor y servicio a los demás.

            Al expresarse en el “corazón del islam”, lo que se quiere manifestar es que los sufíes existen desde tiempos inmemoriales, pues se apunta a la realidad de la que forman parte: amados de Aquel a quien aman.

            A lo largo de la historia, el sufismo se abrió al diálogo con místicos de otras tradiciones, en una relación fructífera que llevó a adoptar distintas disciplinas a los seguidores del camino para ayudarles a profundizar en la experiencia amorosa desde su situación personal, histórica y geográfica concreta. Por ello existen diversas órdenes sufíes. La más conocida es la tradición de los derviches, sufíes que entran en comunión con Dios mediante el canto y el giro.

            Muchos practicantes del sufismo dependen directamente de la espiritualidad islámica; pero los hay que están más cerca del hinduismo, del budismo y del catolicismo.

            Hay quienes cantan, quienes danzan, los que buscan el éxtasis unitivo y los que ´aúllan` el Nombre divino, o los que practican la oración del Nombre de Jesús.

            Hay sufíes que viven en la más absoluta pobreza y quienes usan el silencio como Camino para llegar al Amado; pero todos tienen un denominador común: el amor con el que desean perderse absolutamente en el Divino, ya desde ahora, en el mundo material, pues los sufíes anhelan “morir antes de nuestra muerte”, con el fin de que Dios pueda ser en ellos y ellos en Él.

            También ha surgido una corriente denominada ´neosufismo`, impregnada de prácticas recogidas en el movimiento de la Nueva Era, dando lugar a la formación de grupos sectarios y cofradías alejadas de la tradición sufí original y, por ello, fuera del marco del sufismo tradicional.

            Los llamados ´Isawi` son sufíes jesuánicos, pues Jesús de Nazaret es su maestro y guía. Invocan al Divino como el “Buen Dios”, siguiendo el ejemplo de Jesús que le llamó ´Abba` (literalmente: “papito querido”), término con el que Jesús quería resaltar la bondad, el amor, la cercanía y calidez de Dios. Siguen las tradiciones sufís sobre Jesús y, lo más importante, la verdad que Él revela al corazón de quien le ama y le sigue. Podrían llamarse “sufíes cristianos”, aunque no asumen todos los dogmas del cristianismo. En el islam se les denomina ´Isawis`, “los que son de Isha (Jesús)”.

            Los Isawis oran así:

            “¡Oh Dios, envía tus bendiciones sobre el noble maestro Jesús! ¡Que nuestro amor por él sea perfecto! Amén”.

El sello universal de santidad.

            Para los sufíes, Jesús es el “sello universal de santidad”, siguiendo las reflexiones de Ibn´Arabí[3]: “Jesús es el sello de la santidad, y Mohammed es el sello de la profecía”.

            Las siguientes palabras de Tirimizi[4] son la suma de lo que Jesús significa para ellos: “Es el siervo. Dios ha realizado su obra mediante Él. Él se mueve en las manos de Dios. Dios lo ha distinguido y lo ha hecho el líder de su creación. Es la posesión privada de Dios, el objeto de la predilección divina, la mina de los secretos del Amado. Es el látigo de Dios en la tierra, por él Dios juzga a su creación entera, y por buscarlo a él, Dios levanta a los corazones muertos y los torna a sí. Por él Dios reafirma su amor a la humanidad. Él es la llave del camino recto, la luz del mundo. Él es el más fiel de todos los santos y su líder, por lo que todos, a una vez, glorifican a su Señor por tan excelso mensajero. Dios lo ha exaltado sobre todo nombre, y en su vista se deleitan todos los mensajeros de Dios…”

Más no se queda aquí. Para el sufí es preciso dar un paso más: el sentido de su vida no es tanto ser mejor, sino ser mejor para los otros, es decir, no humanizase, sino hermanizarse.

Hermanizarse significa ser conscientes de la existencia del cosmos, del mundo y sus criaturas, no como objetos de producción, explotación, degradación o aniquilación, sino como hermanos menores (menores en conciencia) que han de ser cuidados, protegidos como parte fundamental de una creación que no nos pertenece, sino que pertenece a Abba.

Hermanizarse es aceptar que nuestra idea de individuos separados es una fantasía. Existimos con los otros y las otras y son ellos quienes nos ayudan a saber quiénes somos, qué hacemos en este mundo, cómo queremos ser, cómo queremos vivir y a qué causas es importante dedicarnos.

Aceptar y asumir la existencia y la dignidad de “la otredad” que comparten tiempo y espacio conmigo, a quienes necesito para vivir y de quienes soy co- responsable. Pasar de considerar a los demás bajo el prisma de mis intereses personales – dignos o rastreros – para conocer su excelsa unicidad. Contemplarlos en su grandiosa belleza, en su ser, y respetarlos profundamente.

Hermanizarse es ser hermano de uno mismo, dejar de ser Satanás de mí mismo (literalmente significa el acusador) para amarme, aceptarme y asumirme en responsabilidad como un ser único y hermoso, pero capaz de utilizar sus talentos para destruir, separar y explotar a otros.

Como parte de su práctica espiritual el sufí de Yeshua busca hacerse hermano de sí mismo, de los otros y las otras y de la creación entera, pero no desde el sentimiento, sino desde la práctica concreta, las acciones eficaces y sustentables.

EL ISLAM EN LA ACTUALIDAD

Crítica al islam.

  • El yihadismo (Yihad, guerra santa) es la componente fundamentalista del islam político y ocupa en la actualidad y de forma periódica los titulares de prensa y noticiarios de tv.
  • El yihadismo es al islam lo que el estalinismo fue al marxismo.
  • Existe una tremenda dificultad en los países islámicos para asumir con plenitud la libertad entendida también como el derecho al error religioso.
  • En un pasado lejano (Averroes, por ejemplo), el islam estaba mucho más abierto al diálogo que ahora. Averroes era aristotélico y batalló por ello. En su obra “Refutación de la refutación” (Tahafut al-tahafut) defiende la filosofía aristotélica frente a las afirmaciones de al-Ghazali de que la filosofía estaría en contradicción con la religión y sería, por tanto, una afrenta a las enseñanzas del islam. Perdió, fue censurado y sus obras destruidas. En Murcia tienen ustedes el ejemplo del sabio Arabi (…).
  • A partir del siglo XIII, el islam liquidó la teología el pensar y debatir sobre la naturaleza de Dios y la filosofía; la reflexión sobre la vida humana, su sentido y su fin, al margen del planteamiento coránico.
  • Todo esto se ha traducido en intolerancia (la fe sin razonamiento…):

& No existe ningún país islámico donde las otras confesiones religiosas puedan desenvolverse en libertad. Está prohibido el proselitismo religioso.

& La apostasía y el ateísmo son delitos que en algunos países se castigan con la pena de muerte.

& La experiencia directa de los cristianos árabes, coptos o libaneses, sobre la convivencia con la comunidad musulmana es de sufrimiento y persecución en muchos casos, excepto cuando el régimen político ha sido laico, lo que normalmente siempre ha coincidido con una dictadura.

& La misión histórica del musulmán que emigra a otros países consiste en preservar su identidad y continuidad religiosa. La integración es difícil.

& Para muchos musulmanes, Hitler es un héroe (entrevista a Sandra Salomon), pues ambos tienen a los judíos como enemigos.

& En las sociedades islámicas existe una violencia estructural difícil de combatir. No se trata solamente de violencia física. Las leyes islámicas (sharía) penalizan a mujeres, niños, homosexuales… Están construidas sobre un patriarcado inmóvil.

& Las reformas sociales suelen llegar con las crisis económicas. Por ejemplo, en Arabia Saudita las mujeres tienen prohibido conducir coches; pero debido a la crisis del petróleo, muchas familias ya no pueden permitirse contratar chóferes para llevar a los hijos al colegio, o a las propias esposas a los centros comerciales. Entonces la ley se flexibiliza y se permite que ellas puedan conducir.

& La brujería, el “mal de ojo” y las prácticas demoníacas están muy extendidas, a pesar de su prohibición expresa. Muchos musulmanes que han peregrinado a La Meca cuando regresan cambian su comportamiento, se vuelven más intolerantes, se hacen tratar con un atributo distinguido: “Hass”. Existen numerosos fenómenos de posesión diabólica y los consiguientes exorcismos (ruqya), muchas veces realizados solo para sacar dinero.

El islam en positivo.

  • Antes de Muhammad la sociedad árabe era tremendamente violenta, las mujeres valían menos que un dromedario, aunque no de forma generalizada, pues en algunas tribus eran respetadas. Era práctica corriente matar < las niñas recién nacidas, no había un derecho válido para todas las tribus. El islam trajo orden, leyes, derechos sociales, monoteísmo.
  • El aspecto religioso tiene un desarrollo impresionante:

& No es cierto que el Corán no pueda interpretarse, (algo que se repite en occidente de forma machacona):

            Los hadices son comentarios del profeta y su interpretación a muchos pasajes del Corán.

            El Tafsir es una ciencia islámica cuya finalidad es explicar el Corán… Existen numerosos tafsires.

  • El islam tiene una notable profundidad teológica. Y el Corán puede tener distintas lecturas y grados de comprensión en función del nivel intelectual y pureza de corazón del musulmán.
  • El islam ha producido ilustres pensadores, filósofos, teólogos y científicos.
  • En el islam también se produce el fenómeno de la santidad, tanto en hombres como en mujeres. Y son reconocidos por la comunidad musulmana.
  • Cientos de millones de musulmanes encuentran una vía de paz, de oración profunda que da sentido a sus vidas…
  • El islam ha dado pie a hechos culturales de gran riqueza: caligrafía, arquitectura, gastronomía, …
  • En el seno del islam han surgido corrientes místicas como el Sufismo, que propugna el amor entre los hombres y de Dios.
  • La práctica religiosa se ha estructurado a partir del idioma árabe fortaleciendo la religión. No ha habido modificación del idioma litúrgico (como sí ha pasado en el catolicismo a partir del CVII) y este hecho contribuye a identificar la comunidad de creyentes (la UMMA).
  • Hay una solidaridad espontánea entre los musulmanes.
  • El islam ha conservado la estructura familiar y es refractario a cambios sociales en este sentido (por ejemplo, la ideología de género es impensable en una sociedad islámica, el relativismo moral tampoco tiene cabida, los matrimonios con pocos hijos o ninguno, …).
  • Etc.

CRECIMIENTO DEL ISLAM

  • Confesión religiosa que más deprisa crece en el mundo. Pasará de 1.800 millones en la actualidad a casi 3.000 millones en el año 2060.
  • Europa envejece a marchas forzadas y necesita con urgencia población joven. Esta población proviene en la actualidad mayoritariamente de los musulmanes.
  • La población musulmana migrante apoya la institución de la sharía (ley islámica) que, de llegar a aplicarse podría convertir a la población no musulmana, los “infieles”, en ciudadanos de segunda obligados a pagar un impuesto especial y se volvería ilegal el proselitismo religioso de otras religiones. Para hacernos una idea: el 83% de los marroquíes son partidarios de implantar la sharía en los países que habiten. De hecho, en muchos barrios de Londres, París, etc., esto es una realidad tolerada.

INTEGRACIÓN.

  • La gran pregunta que se hace mucha gente: ¿Nuestra sociedad puede integrar una comunidad que en su mayoría solo quiere ser ella misma y expandirse en nombre de Dios? Es una pregunta trampa, pues la mayoría de los musulmanes no busca la expansión de su religión, solo vivir en paz, pero dentro de sus normas y costumbres. El problema no es de los musulmanes, sino de una sociedad europea y occidental que ha renunciado a su esencia. Europa se construye a partir del cristianismo y el derecho romano. Esto ya no es así. La democracia está abriendo la puerta a un cambio sociocultural.

Por tanto, creo que sí. Un camino por propiciar que iría de acuerdo con la exigencia coránica (2:143), siendo una comunidad ejemplar, punto de referencia para los demás, evitar los excesos. En este hábitat no tendría cabida el fundamentalismo. Pero admitámoslo: es muy difícil de realizar pues habría que ejercer una interpretación nueva del Corán y los hadices, adaptarlos a nuestro tiempo, y esta tarea solo pueden realizarla los musulmanes. La sharía no podría ser aplicada en ningún caso, ni tan siquiera de forma parcial y en ámbitos reducidos (algo que ahora no pasa).

Y tampoco es fácil hacer estos cambios en una sociedad laica como la nuestra cuyas leyes y comportamientos son ajenos y contrarios a Dios, cuando no claramente hostiles. Ahora el ataque mayor es a los católicos y mañana será a los musulmanes. En definitiva, existe una moral compartida por todos los creyentes, sea cual sea su credo, surgida de la ley natural.

Regenerar la Iglesia. Se està perdiendo el sentido sagrado de la liturgia. La gente no va a misa pq les resulta aburrido entre otras cosas y   confuso tambien. Se perdió el idioma liturgico, la adoración como eje central. De una liturgia cristocéntrica hemos pasado a una liturgia antropocéntrica. La Iglesia tampoco es una ong. La iglesia lleva el evangelio. Las ongs han sustituido la funcion social de la iglesia. Entonces no es extraño que los jovenes pasen de ir a la iglesia pq alli encuentran mas de lo mismo, no a Dios. Los musulmanes, sin embargo, conservan el idioma litúrgico y la adoración a Dios como la base de su religión. Las mezquitas no son lugares para ceremonias  religiosas extrañas ni para cantos modernos, tampoco son ongs, tienen una identidad muy clara. El musulman se siente parte de una comunidad.

Por otro lado, si los cristianos no construimos también una comunidad virtuosa, no tendremos nada valioso que ofrecer. De poco sirve poner en marcha leyes reguladoras. Finalmente la mayoría musulmana impondrá por fuerza democrática sus leyes. El hecho migratorio es una realidad. El crecimiento demográfico en países islámicos, africanos,… propician el mundialismo. La verdad es que yo veo pocos cristianos comprometidos. Vivimos acomodados.  La canciller alemana Merkel dice: “no hay muchos inmigrantes, ni musulmanes, lo que hay son pocos cristianos”.

Entonces no sería de extrañar que de aquí a unas pocas décadas los usos y costumbres de las sociedades europeas cambien: el calendario laboral recogerá las fiestas islámicas, leyes específicas, etc. Si una mayoría de creyentes son musulmanes resulta lógico pensar que más pronto que tarde promuevan leyes para garantizar su práctica religiosa y sus tradiciones, en detrimento de las cristianas. ¿Esto será bueno o malo? Dependerá de cómo articulemos la convivencia. Un reto, sin lugar a duda.

DIÁLOGO CRISTIANO MUSULMÁN

  •  
  • ¿Cómo es posible que las religiones abrahámicas afirmen que sus mensajes vienen de un solo Dios y que este Dios se contradiga consigo mismo, causando tantas disputas entre quienes se declaran como sus devotos? ¿Por qué cada de estas religiones afirma ser la verdadera, sin plantearse nunca la posibilidad de estar equivocadas en algunas de sus convicciones? ¿ha dejado Dios la humanidad a su destino con cadenas mentales que no puede liberarse

3.1. Aproximación.

Diálogo Interreligioso.

  • ¿Por qué dialogar? El islam está presente en nuestra sociedad. No podemos vivir de espaldas a esta realidad. Musulmanes conversos. Inmigrantes. Es un fenómeno de nuestro tiempo. Necesitamos conocer el pensamiento de quienes profesan otra religión que es la de más rápido crecimiento. Necesitamos crear espacios de diálogo.
  • Hay que tratar de eliminar las diferencias religiosas basadas en dogmas establecidos muchos siglos atrás. Cristianos y musulmanes estamos llamados al entendimiento para conseguir una convivencia verdadera y para luchar contra los poderes políticos que utilizan la religión para la manipulación de masas.
  • Algunos expertos abogan por la alianza política entre cristianos y musulmanes respecto a temas sociales.
  • Judaísmo, cristianismo e islam son religiones abrahámicas. Afirman que sus mensajes vienen de un solo Dios. ¿Cómo puede haber tantas disputas, odio y guerras entre fieles que se declaran devotos de Dios? ¿Por qué cada una de estas religiones afirma ser la verdadera?
  • Puede haber un verdadero acercamiento teológico entre cristianos y musulmanes. Necesitamos un esfuerzo intelectual de actualización y comprensión de los textos sagrados. Por ejemplo, la Trinidad cristiana y la Unicidad de Dios en el islam pueden entenderse perfectamente. También en el islam de nuestros días la mayoría de los musulmanes describen al profeta Muhammad con los siguientes términos que prácticamente lo divinizan –en contradicción con las enseñanzas del Corán-:

.Luz de los universos,

.La razón de la existencia de la humanidad,

.La primera creación existente,

.Legislador supremo junto a Dios,

.Obrador de milagros,

.Hombre perfecto.

Son atributos que nos recuerdan a los que describen en el cristianismo a Jesús. Se llama a Mohammad el “Amado de Dios”, mientras que nosotros decimos de Jesús el “Hijo de Dios”.

Esto significa que el islam es una religión que evoluciona, que crea dogmas y prácticas religiosas. Existen numerosos islam, no uno solo, en contra de lo que dicen los apologistas fundamentalistas islámicos.

  • Tesis para el diálogo: “Si Dios es el Dios de todos, entonces tiene que haber una solución definitiva para todos sus hijos e hijas, con independencia de la religión que practiquen”. La propuesta no es solo mía. El CV II y numerosos documentos pontificios vienen a respaldarla. También teólogos especializados en teología de las religiones investigan en este sentido realizando propuestas que están empezando a arrojar sus frutos. (Comentar que en Murcia se ha leído hace unos meses una tesis doctoral titulada “Propuesta de una lectura conjunta entre el cristianismo y el islam” defendida por Taner Demirci Lopez (Instituto Teológico. Universidad de Murcia).

LO MÁS IMPORTANTE:

  • Conectar con la Fuente.
  • Base del diálogo: el silencio. Acallarse.
  • Dejar espacio a lo propio y a lo ajeno.
  • No tenemos nada que defender. Todo es don.
  • Las religiones son receptáculos de una revelación y cada una de ellas

es una copa que ha recibido esa revelación. Entonces el diálogo

es dar de beber el vino que fluye a mí a tu paladar y dejar

que el tuyo sea percibido en mi paladar. Y en ese compartir encontrarnos.

Justo lo contrario de competir entre totalidades. Compartir

plenitudes.

DIFICULTADES:

  • Históricas, psicológicas, institucionales, cronológicas…
  • Hay que tener en cuenta seriamente al otro. Hay que tener paz en

nosotros mismos, asentamiento en la propia verdad.

  • A lo largo de la historia la mayoría de los encuentros han sido desencuentros, salvo algunos pocos hechos aislados, como el testimonio y ejemplo de fe de Carlos de Foucauld, conviviendo con las tribus tuareg del desierto del Sahara. Los musulmanes de la época lo admiraban y le conocían como un “morabut”, un hombre de Dios, santo.
  • La palabra suele ser ofensiva.
  • Ideologización.
  • Sincretismo (mezclar rituales, oraciones cuyo significado teológico es muy diferente…).
  • Indiferencia de los países islámicos y los musulmanes, quienes no suelen promover ni defender ni ver necesario el diálogo con otras religiones. Hay excepciones, por supuesto (Los chiíes son más dialogantes. También en el sufismo se cultiva el diálogo).

Esperanzas:

  • Ha habido encuentros fecundos en el pasado.

Cómo hacer:

  • Esfuerzo de ir hacia el otro verdadero, no imaginado, temido o despreciado.
  • Simetría del encuentro.
  • Practicando la hospitalidad sagrada.
  • Hay muchas realidades.
  • Cuatro niveles para el encuentro (ver documento pontificio

“Diálogo y anuncio del Evangelio” -1994-):

1º. Encuentro en la calle. (Colegios, barrios, convivencia…).

2º. Co inspirar conjuntamente en las causas de la justicia y la paz (asociaciones, movimientos por la paz…).

3º. Teológico. Teología institucional, expertos, …

4º. La oración. Contemplación, silencio orante. Dios es siempre mayor que las imágenes que tengamos de Él.

Quiénes dan el paso del acercamiento:

  • Bases. Grupos, colectivos, asociaciones… Oraciones colectivas, cenas, festividades, día de la paz, de los derechos humanos, de la mujer…
  • Desde las instituciones: iglesias, diferentes instituciones, plataformas confesionales, por ejemplo “oración por la paz en Asís convocada por Juan Pablo II”
  • Parlamento mundial de las religiones. Religiones Unidas, …
  •  

Cómo nos puede enriquecer:

  • Certeza de que, si el ser humano ha sido creado a imagen de Dios, todo aquello que

nazca con buena voluntad en el corazón humano es un reflejo de Dios y ¿por qué quedarnos con un color si el arcoíris tiene siete colores? Esto implica una resituación de nuestra religión frente a las demás. Tema delicado que requiere un largo camino.

  • En la tradición cristiana se habla de tres grandes posiciones en el diálogo interreligioso:
  • Exclusivista. Cristo es el Señor. Bautismo. Puede haber salvación. El impulso misionero tiene esta visión. Pero esto es pensar que nacemos con un déficit. Lo originante no es el pecado sino la imagen y semejanza. Lo que llamamos pecado es aquello que emborrona. Aquello que impide el desarrollo de lo que somos. Todas las religiones son modos de restaurar esa imagen primera.
  • Inclusivista. Concilio Vaticano II. Aunque no se confiese a Jesús como el Señor, en la medida que tengan implícitamente el deseo de lo que Jesús anuncia, participan del mensaje cristiano y acceden a la salvación. Esto se llama inclusión. Pero seguimos situados en el centro pensando que todos acabarán siendo cristianos.
  • Pluralista. Es delicada. No está asumida por el Magisterio de la Iglesia pero cada vez hay más teólogos, sacerdotes y religiosos misioneros que la asumen. El centro de la montaña está más allá de todos y más acá de todos. En cada religión vivida en plenitud, belleza y bondad se alcanza ese centro que nosotros alcanzamos como cristianos. Entonces no se trata tanto de convertir al otro a mi religión, sino de descubrir en la religión suya aquello que tiene de común con la mía y juntos alcanzamos la cima de la montaña por caminos diferentes.

¿Esto cómo se concilia con el evangelio, donde leemos en san Juan que Jesús es el camino, la verdad y la vida?, el único mediador entre los seres humanos y el Padre… Es un tema teológico abierto. El verdadero encuentro con el otro hay que hacerlo desde la salida de casa hacia el otro. Si el otro intuye que trato de convencerle para que venga a lo mío, no habrá diálogo y no aprenderemos. En el diálogo hay un radical conocimiento de la verdad del otro aunque no se exprese como mi verdad. Esto implica la escucha profunda y reconozco aquella plenitud que él expresa en su lenguaje y que yo como cristiano reconozco con mi lenguaje. No trato de convertirlo. Ambos nos convertimos a los que nos trasciende, a Dios. Esto es delicado pq hay que replantear ciertas cuestiones pero no quedan para nada minusvaloradas sino reinterpretadas de otro modo. Es un camino espiritual, como dice san Juan de la Cruz:

“Para ir adónde no sabes has de ir por donde no sabes.

Para ir adónde no conoces has de ir por donde no conoces.

Para ir adónde no debes, has de ir por donde no debes.”

El encuentro con el otro, el encuentro con la relación de Dios que se manifiesta en el otro es un éxodo que hace salir de mi hacia la tierra ajena, nosotros a través de Cristo, los musulmanes a través del Corán… respetándonos radicalmente, pq la cima es Dios, no es nuestra.

  • Hay personas que les cuesta entender este diálogo. Porque somos necios, cortos, no tenemos espacio para la generosidad. Porque no somos verdaderos cristianos ni los musulmanes verdaderos musulmanes. Cada vez que revestimos nuestra verdad como un trofeo en contra de la otra persona estamos haciendo añicos nuestra propia verdad. Esto le pasó a Jesús con sus discípulos a los que acusó de no entender nada.

Papa Francisco:

Dialogar no significa renunciar a la propia identidad cuando se va al encuentro del otro, y tampoco ceder a compromisos sobre la fe y la moral cristiana. Al contrario, «la verdadera apertura implica mantenerse firme en las propias convic­ciones más hondas, con una identidad clara y gozosa» (ibid., 251) y, por eso, abierta a com­prender las razones del otro, capaz de relaciones humanas respetuo­sas, convencida de que el encuentro con quien es distinto de nosotros puede ser ocasión de creci­miento en la fraternidad, de enriquecimiento y de testimonio. Por este motivo, diálogo interreligioso y evangelización no se excluyen, sino que se alimentan recí­procamente. No imponemos nada, no usamos ninguna estrategia oculta para atraer fieles, si no que damos ejemplo con alegría y sencillez de lo que creemos y somos. En efecto, un encuentro en el que cada uno dejara aparte lo que cree, y fingiese re­nunciar a lo que le es más querido, no sería una relación auténtica. En ese caso, se podría hablar de una falsa fraternidad. Como discípulos de Jesús, debemos esfor­zarnos en vencer el miedo, siempre dis­puestos a dar el primer paso, sin dejarnos desanimar ante dificultades e incompren­siones.

(Discurso a la Plenaria del Pontificio Consejo para el diálogo interreligioso).

CUESTIONES FINALES.-

  • ¿Qué se puede hacer? Una Europa de predominio islámico será inevitable, tan solo por la presión demográfica. Depende del punto de partida.

Si es como cristianos:

  1. Modelo de familia cristiana (más hijos, compromiso social, presencia pública, militancia activa,…).
  2. Ser modelo de amor.
  3. Convivencia activa: invitar a los musulmanes a las fiestas cristianas, especialmente la Navidad y la Pascua, y participar en sus celebraciones (ramadán, fiesta del cordero,…). Celebraciones conjuntas, por ejemplo día internacional de la mujer, y otras fiestas nacionales.
  4. Espacios de intercambio cultural.

Si es como sociedad laica y aconfesional:

  1. Articular leyes que impidan la sharia en suelo europeo.
  2. Potenciar estudios del Islam y sus dogmas en las comunidades musulmanas.
  3. Potenciar la educación de imames con raíz europea.
  4. Combatir el yihadismo: prohibiendo cualquier tipo de manifestación ideológica radical y fundamentalismo, al igual que se prohíben la divulgación del nazismo.
  5. Cooperación con los países islámicos respetando sus identidades culturales y favoreciendo un Islam moderno y tolerante que defienda los derechos humanos y las libertades individuales (abolición de la sharia en sus aspectos negativos: amputaciones, ejecuciones, persecución por identidad sexual, condena de la apostasía…).
  6. Desarrollando una política antiterrorista clara, sin intereses oscuros y apartidista.

3.2. Itinerario histórico. La iglesia católica frente al islam / la iglesia con el islam.

(papa Pablo VI, en la encíclica Ecclesiam Suam (1964), introduce en la iglesia la importancia del diálogo interreligioso).

3.3. El Concilio Vaticano II (Nostra aetate).

3.4. Diálogo y Anuncio (documento del Pontificio Consejo para el Diálogo Interreligioso y la Congregación para la evangelización de los pueblos).

3.5. Iglesia Ortodoxa e islam.

3.6. Protestantismo e islam.

3.7. Iniciativas para el diálogo interreligioso:

            – Unesco.

            – Fundaciones.

            – Institutos.

            – Universidades.

            – Internet. (recursos, foros, etc.).

3.8. Presente y futuro: cristianos y musulmanes en el camino de la paz.

………………………………………………………………..


[1] Por ejemplo, la ablación del clítoris, denunciada a veces como práctica islámica, es ajena y contraria al islam; pero se ha mantenido en algunas sociedades musulmanas africanas por la fuerte influencia de las tradiciones y culturas de este continente. Lo mismo cabría decir de la brujería, la hechicería, etc. Todo eso está prohibido en el islam pero en algunas culturas ha sobrevivido. Por ejemplo en Marruecos: adivinación, talismanes…

[2] “Mohammed, el cristiano” (en redacción).

[3] (Murcia, 1165 – Damasco, 1241) Filósofo, teósofo y místico musulmán. Reconocido por la tradición sufí como el mayor maestro, fue un monista integral y un teórico de la unicidad del ser: su obra reconoce en toda experiencia el rostro de Dios y en toda imagen o forma la huella divina. Mantuvo que el mundo se ofrece al hombre como la celebración perpetua de la presencia divina.

[4] Abū ‘ásá Muḥammad ibn’ ásá as-Sulamī aḍ-Ḍarīr al-Būghī at-Tirmidhī (en árabe : أبو عرسين محمد بن عيسى السلمي الضرير البرغي الترمذي , persa : ترمذی , Termezī ; 824 – 9 de octubre de 892), a menudo referido como Imām at-Termezī / Tirmidhī , era un persa [1] [2][3] erudito islámico y coleccionista de hadices que escribió al-Jami` as-Sahih (conocido como Jami` at-Tirmidhi ), uno de los seis compilaciones de hadices canónicos en el Islam sunita . 

La divinidad para el sufismo

Para el sufí, Dios es el Ser Absoluto; y la Creación, con todo lo existente en ella, sus determinaciones y manifestaciones. Los sufíes dicen: «La existencia entera existe gracias al Ser de Dios, todo lo existente es el reflejo de su Existencia, sin Él, todo se reduce a nada». Rumi escribe:

Nosotros somos la no-existencia
que aparentamos existir,
Tú eres el Ser verdadero
y nuestra misma existencia.

No sólo como dice el Qorán: Todo lo que existe perece (28,88), sino que no hay Ser alguno sino Él en toda la existencia. Los sufíes no consideran a la creación separada del Ser de Dios. La interpretación que dan las autoridades escolásticas sobre el versículo: Dios es la Luz de los cielos y la tierra (Qo 35,24), es que Dios ilumina los cielos y la tierra. Los sufíes, en cambio, lo interpretan como: «Dios es el ser y la realidad de toda la existencia».

El conocimiento y la intuición de la realidad básica de que «En toda la Creación no hay sino un único Ser Absoluto y todo lo existente existe gracias a su Ser», ha sido llamada «la filosofía de la Unidad del Ser» (Wahdat-e Wo yud).

Sin embargo, nosotros no lo consideramos una filosofía, pues lo filosófico es producto de la mente y sujeto a cambios; mas, esta intuición es una revelación al corazón, algo eterno e inmutable. La filosofía pertenece al mundo del intelecto y de las palabras, la visión de la Unidad del Ser, en cambio, al amor, al desvelamiento y a la contemplación divina. Por eso creemos más adecuado llamarlo «El Principio de la Unidad del Ser» y no «La filosofía de la Unidad del Ser».

Para familiarizarse con este Principio de la Unidad del Ser no hay mejor ejemplo que cuando comparamos al Ser Absoluto con un océano, en cuyo caso, las olas del océano representan a las criaturas, unas criaturas cuya realidad interior no es sino el agua y sus imágenes relativas y temporales son las olas. En cada instante, la imagen externa de la ola se desvanece y, sin embargo, su realidad más íntima, que es el agua, permanece eternamente. Mientras el ser humano es consciente de la imagen de la ola, no tiene conocimiento alguno del agua; cuando esta atención desaparece, no hay nada sino el agua. Por eso los grandes maestros sufíes han aniquilado sus imágenes de la ola en el agua del Ser Absoluto y palabras como: «Yo soy la Verdad», o, «Gloria a mi elevado estado» o «No hay bajo mi manto sino Dios», surgieron desde el interior de sus almas, causando asombro y sorpresa entre la gente. Shah Nematollah Wali escribe:

La ola, el océano y la espuma
los tres son uno y lo mismo.
No es sino un único Ser
desde lo ínfimo hasta lo más grande.

Podemos, también, comparar al Ser Absoluto con la luz y a Sus determinaciones con la sombra. Mientras la sombra sea sombra, no sabrá nada de la luz. Cuando la luz se aleja de la sombra, ésta, siguiéndola, se expande más y más. Por eso quien camina hacia la Verdad por sus propios pies, no sólo no la alcanza, sino que éste mismo caminar demuestra que la Verdad se aleja de él, a no ser que la luz misma se acerque a la sombra e, iluminándola, quite la oscuridad de la sombra. En relación a esto el maestro Maqrebi escribe:

Nadie recorre con sus propios pies
la senda que lleva hacia el Amado,
sino que camina con Sus pies
quien va hacia Su morada.

Y, finalmente, si imaginamos al Ser Absoluto como un punto, toda la creación será líneas e imágenes dibujadas por el movimiento de este punto; aunque, en apariencia, poseen existencia propia, no es sino una existencia relativa y, en realidad, todas las imágenes que contemplamos no son más que un solo punto. El Sheij Mahmud Shabestari, en su libro El jardín del Misterio escribe:

Todas estas imágenes de un «otro»
frutos son de tu imaginación,
pues, el círculo es
el mismo punto en movimiento.

En palabras del Qorán: Todo lo que existe perece, salvo la Faz de tu Señor que es eterno. El Majestuoso, el Honorable (55, 26 y 27).

En resumen, según los sufíes, la creación no es sino una imaginación y, al mismo tiempo, su realidad es la Verdad misma; porque el nivel de la imaginación constituye uno de los grados del Ser que, desde el punto de vista de la «oscuridad», es una ilusión y, desde el punto de vista de la Realidad, es el mismo Ser.

La religión en la creación de un nuevo Oriente Medio


Los historiadores europeos señalan que el primer «Holocausto» contra los judíos ocurrió en Europa durante la celebración del Viernes Santo en 1096, cuando diez mil judíos fueron asesinados, un número muy grande en relación con la población de ese momento .

Además, este crimen masivo no fue resultado de la ideología nazi. Precedió a Adolf Hitler por unos 850 años. El odio a los judíos en las sociedades cristianas europeas (desde Rusia hasta Gran Bretaña) proviene de la acusación religiosa de que los judíos incitaron la crucifixión de Jesucristo a manos del gobernante romano .

Incitación y condena a los judíos

En el Evangelio de Mateo, los versículos 25-27 afirman que cuando los romanos arrestaron a Jesús, los judíos incitaron su asesinato y crucifixión. Esto es lo que sucedió. También afirma que los judíos corearon, como dice Mateo: «Su sangre sea sobre nosotros y sobre nuestros hijos ».

Así, el cristianismo (en particular el catolicismo) se adhirió a la condena colectiva de los judíos por incitar al crimen, desde su ocurrencia hasta el fin de los tiempos. Esta postura se mantuvo hasta 1965, año de la promulgación del documento «Nostra Aetate» por el Concilio Vaticano II. El documento incluía un texto que limitaba la responsabilidad por la crucifixión de Jesucristo a quienes cometieron e incitaron el crimen, y no responsabilizaba a otros judíos contemporáneos por lo sucedido .

No hubo consenso en el concilio sobre esta decisión. La oposición llegó al cisma y continúa hasta nuestros días. Su filosofía se basa en la premisa de que la fe cristiana se fundamenta esencialmente en la crucifixión, que el judaísmo no habría continuado después de Cristo hasta nuestros días si no hubiera negado a Cristo y su mensaje, y que la exoneración de sus creyentes hoy contradice la esencia del cristianismo, que se basa fundamentalmente en el autosacrificio de Cristo o en el sacrificio de Cristo .

Los eruditos creen que la crucifixión ocurrió en el año 30 d. C. (lo que significa que Jesús tenía treinta años). Posteriormente, sus seres queridos, allegados y seguidores lo conmemoraron. Se reunían en torno a las reuniones de pan y vino para rememorar sus enseñanzas e ideas, y para contar historias sobre su vida y milagros. En estas reuniones, recordaban sus dichos, consejos y la historia de su vida. Al igual que Jesús, también eran judíos, por lo que sus diálogos religiosos se desarrollaban dentro de este círculo religioso. En aquel entonces, el cristianismo era simplemente un movimiento doctrinal dentro del judaísmo .

Judíos sin templo

Pero en el año 70 d. C., ocurrió lo impensable. Los romanos destruyeron el Templo judío de Jerusalén. Con la destrucción del Templo, los judíos se encontraron ante una crisis ideológica relacionada con su identidad. El Templo era la cuna y el teatro de la fe, y con su destrucción, se creó un vacío. Se planteó la pregunta: ¿Qué significa ser judío sin el Templo?

Dos movimientos religiosos surgieron en respuesta a esta pregunta: el movimiento judío, que exigía un retorno a la Torá mediante el estudio y la enseñanza, la adhesión a sus enseñanzas y leyes, y, por consiguiente, la consideración de la Torá como fundamento y base. El segundo movimiento se basaba en la creencia de que Cristo es el nuevo templo. La adopción de este fundamento marcó el inicio del establecimiento de la Iglesia .

El conflicto entre ambos movimientos surgió en torno al significado del judaísmo y el significado de ser creyente. De este conflicto surgió el movimiento para escribir los Evangelios. El Evangelio de Marcos, escrito en el año 70 d. C., fue el primero. El Evangelio final, el Evangelio de Juan, se escribió en el año 100 d. C. Todos los escritores de los Evangelios eran aún judíos, pues la Iglesia aún no se había establecido .

Durante este período, la lucha dialéctica entre los judíos que creían en Cristo (y quienes los seguían entre el pueblo judío) y quienes lo rechazaban y no creían en él continuó sin tregua. Los Evangelios reflejan una actitud negativa hacia estos judíos, llegando incluso a demonizarlos. Esta actitud, que según los judíos fue el catalizador de la serie de tragedias que posteriormente enfrentaron en las sociedades cristianas, es una que el Concilio Vaticano II (1965) intentó eludir y cambiar .

Los escritores de los evangelios eran judíos.

Cabe señalar aquí que los autores de los Evangelios (los cinco adoptados oficialmente por la Iglesia tras rechazar docenas, incluido el Evangelio de Bernabé) eran judíos cuando los escribieron. El cristianismo, fundado en estos Evangelios, surgió mucho después .

Tal vez la postura más importante que expresa la posición de la Iglesia Católica respecto a los judíos es la transmitida por el Papa Pío X al fundador del movimiento sionista, Theodor Herzl (enero de 1904), cuando Herzl solicitó una cita para visitar al Papa con el fin de instarlo a que llamara a los países europeos a alentar la inmigración judía a Palestina .

En aquel momento, el Papa dijo: «Jamás podremos simpatizar con el movimiento sionista. No podemos impedir que los judíos vayan a Jerusalén. Pero jamás podremos aprobarlo, y como guardián de la Iglesia, no puedo responderles de otra manera. Los judíos no reconocieron a nuestro Señor (Cristo), y por lo tanto, nosotros no podemos reconocer al pueblo judío. Por lo tanto, si vienen a Palestina y se quedan allí, nosotros, como iglesias y monjes, estaremos dispuestos a bautizarlos a todos ».

A la luz de esto, parece clara la importancia del cambio de posición en el Vaticano desde el Papa Pío X (1904) al Papa Pablo VI (1965), quien firmó el documento “Nostra Aetate ”.

Los documentos religiosos cristianos confirman que los escritores de los Evangelios eran judíos que creían en Cristo y su nuevo mensaje, y que quienes rechazaron a Cristo y su mensaje también eran judíos, pero persistieron en su fe. Este dilema religioso entre ambos grupos persiste hasta nuestros días .

Sionismo cristiano

A lo largo de la larga historia de las relaciones entre cristianos y judíos, ha habido intentos religiosos de sortear las diferencias doctrinales que han generado constante tensión en estas relaciones. Quizás el más importante de estos intentos fue la creación del movimiento sionista cristiano, un movimiento religioso que se originó en Europa y floreció y se extendió en Estados Unidos .

La literatura de este movimiento se basa en la creencia en la teoría de la segunda venida de Cristo, y que una de las condiciones y requisitos de este regreso es la reconstrucción del Templo judío (que fue destruido por los romanos), porque el Mesías esperado solo retornará a una comunidad judía, y su regreso solo será anunciado en un templo judío, como sucedió la primera vez .

Cuando Jesucristo anunció por primera vez su misión, la mayoría de los judíos se negaron a creer en él y en su mensaje. Hasta el día de hoy, siguen considerando a Jesús un «anticristo». De acuerdo con su creencia, esperan la aparición del «verdadero» (?) Mesías en Jerusalén y en el Templo Judío tras su reconstrucción (sobre las ruinas de la Mezquita de Al-Aqsa).

Teatro Uno de Llegada y Regreso

Así, el movimiento judío converge con el movimiento sionista mesiánico, a pesar de las diferencias entre ambos. El primero cree en la venida del Mesías, y el segundo en su regreso. Sin embargo, el escenario de la venida y el regreso es el mismo. Esta fe compartida, a pesar de sus diferencias, absorbió sentimientos de odio y hostilidad, y colocó a ambos partidos, judíos y cristianos (?), en un frente doctrinal común cuyo objetivo es lograr las condiciones para la aparición o el regreso .

El nombre que este movimiento ha elegido, sionismo cristiano, refleja esta unidad. Sin embargo, las principales iglesias católica, ortodoxa y evangélica se distancian de esta doctrina, calificándola de herejía religiosa .

Los judíos creen que la llegada del «verdadero» Mesías los establecerá como amos de la Tierra. Los cristianos sionistas creen que el regreso de Cristo ocurrirá tras la inevitable y devastadora Batalla de Armagedón, una batalla que aniquilará a todos los pueblos excepto a los que creen en el cristianismo. Cristo entonces gobernará el mundo durante mil años (el Milenio), tras los cuales el tiempo terminará y comenzará la Hora .

Estas creencias pueden parecer ridículas en el siglo XXI, y prestarles atención puede parecer una pérdida de tiempo, pero la verdad es que juegan un papel fundamental en la toma de decisiones estadounidenses sobre temas de Medio Oriente y en la creación de alianzas relacionadas con esas cuestiones .

Parece que el futuro del Medio Oriente depende del regreso de una de dos cosas: ¡el Mesías o el esperado Mahdi!

(Mohammed Al-Samak)

La ascética en el sufismo

El concepto de zuhd (ascetismo) tiene un lugar fundamental en el camino de “tasawwuf” (sufismo). Significa falta de deseo, mantenerse alejado de cualquier moda y contentarse con menos. Un corazón con zuhd da menos importancia a las necesidades y ventajas mundanas, se abstiene de ser oportunista y egoísta, lleva tan poco como las preocupaciones por los beneficios propios y se satisface plenamente con lo que está presente en cualquier circunstancia dada.

No tener alegría por las posesiones mundanas, no arrepentirse de tales pérdidas y no tener deseo de lo que no se está poseyendo.

Zaheed es la persona que tiene la virtud de zuhd. Zuhd no significa perseguir una vida clerical y encerrarse en un monasterio remoto y dejar de trabajar, significa tratar de abstenerse de sabores mundanos innecesarios y no estar demasiado ocupado con actividades mundanas. En otras palabras, significa sumisión a Allah no a este mundo.

Hay muchos hadices del Profeta Muhammed (saw) sobre zuhd, uno en particular:

En Sahih-i Muslim, Libro 42, Número 7068:

Abu Huraira informó que el Mensajero de Allah (la paz sea con él) dijo: Cuando uno de ustedes mira a alguien que se encuentra en un nivel más alto que usted con respecto a la riqueza y la estructura física, también debe ver a alguien que se encuentra en un nivel más bajo que usted con respecto a estas cosas (en las que se encuentra) en un nivel superior (en comparación con él).

También de la misma colección;

Libro 42, número 7058:

Abu Huraira informó que el Mensajero de Allah (la paz sea con él) dijo: El mundo es una prisión para un creyente y el Paraíso para un no creyente.

Zuhd también se está beneficiando de las necesidades mundanas al cruzar cualquier línea, abstenerse de consumos excesivos o estar interesado en el lujo, o en el peor de los casos, olvidando por completo “el juicio final” debido a enterrarse en actividades mundanas.

La virtud de zuhd se puede lograr de tres maneras:

1) Mantenerse alejado de cualquier cosa que sea haram (prohibido), que es “fard” para cada musulmán.

2) Mantener una distancia de los halales (permitido) que no son absolutamente necesarios para uno mismo.

3) Renunciar a cualquier cosa que se distraiga de “estar ocupado con Allah». Esta fase final de zuhd es el estilo preferido en el tasawwuf (sufismo).

Asr-i Saadath: Una era de paz, prosperidad y felicidad

Asr significa era y saadath significa felicidad. Esta frase es un término de la historia islámica, utilizado para describir el período del Profeta Muhammad (saw). Después de él, hubo muchos períodos diferentes en la historia islámica, como los períodos de los Omeyas, los Abasíes, los Fatimíes, los Selyúcidas y los Otomanos. Antes de cualquiera de estas eras, fue la época de nuestro Profeta Muhammad (saw), y los eruditos de la historia del Islam quisieron marcar este período como «asr-i saadath», que significa era de felicidad.

Sin embargo, queríamos incluir las palabras paz y prosperidad, ya que usar solo la palabra felicidad podría dar un significado indeseable a un período «feliz». Si bien los primeros musulmanes enfrentaron desafíos, algunos fueron duramente torturados y exiliados debido a sus creencias, y tuvieron que librar algunas guerras, en general la prosperidad del islam, o en otras palabras, la «barakah», floreció en este período. 

Fue la gran inspiración que se sembró en este período la que condujo a la edad de oro del Islam entre los siglos IX y X , según muchos historiadores. Contrariamente a la creencia popular, mucho antes del renacimiento y la reforma de la Europa medieval, los países islámicos experimentaron abundantes innovaciones y descubrimientos en diversos campos científicos, como la astronomía, la química, la física y la medicina.

Todas estas innovaciones y la labor de impulsar a la humanidad requerían un cierto estado mental de disciplina y una mayor consciencia espiritual. Estos estímulos se iniciaron desde el asr-i saadaith, ya que los compañeros cercanos del Profeta Muhammad (saw) experimentaron de primera mano su sabiduría, su conexión devocional con Alá (jj), sus valores morales y su nivel espiritual.

El Mensajero de Allah (saw) fue el maestro de los sahaba en esta era de paz, prosperidad y felicidad. Sus hábitos los guiaron, inspirados directamente por el Sagrado Corán. Por lo tanto, los sahaba en el asr-i saadath se mantuvieron firmes en su tesis y su gran propósito relacionado con el Islam. Este propósito fue el único guía en sus vidas.

En otra nota, tal vez los historiadores islámicos quisieron articular la “inocencia y pureza” de ese período llamándolo “la era de la felicidad”.