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La llamada: Vocación cristiana y martirial
EL PRIMER TEMBLOR Hay momentos en los que algo en nosotros comienza a moverse sin que sepamos por qué. No es una idea que podamos nombrar, ni un propósito que hayamos trazado deliberadamente, ni un plan que nuestro intelecto haya diseñado. Es algo más sutil, más luminoso y a la vez más inquietante. Es un temblor suave que recorre las capas más profundas de nuestro ser, una vibración que no amenaza con violencia, pero que tampoco nos deja en la quietud. Es un movimiento casi imperceptible, como cuando el agua comienza a hervir desde sus estratos más oscuros, antes de que el vapor se eleve. Esta inquietud carece de forma…


