Serenidad, tranquilidad, vivir el presente… En el desierto se encuentra eso y mucho más; pero también mucho menos pues expulsa a todos los que no son rectos de intención. Allí encuentro la mística islámica conocida en occidente como sufismo, totalmente emparentada con la mística cristiana. Se dice de san Juan de la Cruz que tuvo un maestro sufí. Es posible. ¿Y en qué consiste esta mística? Básicamente en transformar los corazones sucios en corazones puros y a partir de ahí anhelar la unión con Dios. Un camino largo pero fructífero. ¿Y cómo transformar el mundo? Transformándose las personas. La verdadera revolución empieza con la «revolución interior». Buen día.
Etiqueta: Oración
Al hilo del nuevo día
Sonrisa iluminada,
como el sol al amanecer.
Me pierdo en un abrazo
donde el tiempo se detiene
y las preocupaciones se disipan.
Me fundo en el instante,
como el río que abraza la orilla.
En cada latido, un eco de vida.
Cada susurro, un canto de esperanza.
Me ignoro en mi finitud,
como las estrellas que brillan
sin pensar en su ocaso,
dejando huellas de luz
en el vasto universo.
Aquí, ahora, la eternidad se encuentra,
en la calidez de un gesto,
en la magia de un vínculo.
Foresta
En mayo de 2025 -Dios mediante- verá la luz mi último poemario. Comparto una primera presentación:
En el principio fue el silencio, y en el silencio nacieron las palabras. Como semillas arrojadas a tierra fértil, estos poemas germinaron en el espacio sagrado donde la contemplación y la naturaleza se entrelazan con los misterios eternos.
Foresta no es solo un libro; es una invitación a caminar descalzo por senderos de meditación que nos devuelven a nuestra esencia más primitiva y divina. Entre estas páginas, el lector encontrará refugio bajo el dosel de metáforas que conectan el cielo con la tierra, lo visible con lo invisible.
La tradición contemplativa cristiana siempre ha encontrado en la naturaleza un libro abierto donde leer los designios del Creador. Los místicos, desde San Francisco hasta Thomas Merton, han visto en cada criatura un reflejo de lo divino, en cada árbol una parábola viva. Esta facultad meditativa nos libera de nuestra naturaleza puramente animal, permitiéndonos discernir la realidad de las cosas y ponernos en contacto con Dios.
Mientras avanzamos por el siglo XXI, la inculturación de la espiritualidad cristiana continúa su diálogo con las diversas expresiones culturales que enriquecen nuestra comprensión de lo sagrado. Foresta se suma a esta conversación milenaria, aportando voces que resuenan desde el corazón del bosque hasta las profundidades del alma.
Que estos versos sean como gotas de rocío sobre hojas secas, como rayos de sol filtrándose entre ramas entrelazadas. Que cada poema sea un claro en el bosque donde el lector pueda detenerse, respirar profundamente y experimentar esa comunión sagrada que trasciende palabras y conceptos.
Bienvenidos a este bosque de símbolos, a esta catedral vegetal donde la poesía y la oración se confunden en un mismo aliento creador.
Oración en el desierto
Es tu clemencia.
Es tu desbordante amor.
Es tu paciencia.
Es tu compasión.
Buen Dios,
que no soy nada,
un espejismo en el desierto,
un punto de la novela,
una gota de agua en el océano.
No soy nada y no quiero ser,
en tu amor todo lo tengo.
No soy nada,
y en ti lo soy todo.
No busco y encuentro.
No viajo y conozco.
No rezo y contemplo.
No soy nada, buen Dios;
pero te siento y te vivo,
manifiesto mi amor desinteresado,
hasta donde las fuerzas me lo permitan.
Solo una aventura quiero,
la del Encuentro,
en mi Nazaret atemporal.
No soy nada y soy mucho,
sin más y sin menos
que cualquier hombre,
desde Adán hasta ahora.
Tengo la riqueza de tu mirada.
Eso basta para vivir.