El misticismo en la actualidad

En las últimas décadas, el misticismo ha experimentado una notable reconfiguración, desplazándose de los confines de las tradiciones religiosas establecidas hacia espacios más fluidos y plurales. Este fenómeno no solo refleja cambios socioculturales, sino también la búsqueda de sentido que persiste en sociedades marcadas por la aceleración tecnológica y la fragmentación de identidades. El presente artículo explora las principales manifestaciones del misticismo actual, sus raíces históricas y su intersección con la salud pública y la antropología, incluyendo la dimensión mística de las tres grandes religiones monoteístas: judaísmo, cristianismo e islam.


1. Revalorización de prácticas ancestrales

1.1. De lo tribal a lo urbano

A medida que la globalización facilita el intercambio cultural, prácticas místicas originarias de comunidades indígenas y orientales —meditación, ayuno ritual, danza chamánica, canto de mantras— encuentran nuevos adeptos en Occidente. Estas tradiciones son reinterpretadas bajo la óptica del bienestar integral, integrando conceptos de energía, sanación y conexión con la naturaleza. Desde la perspectiva antropológica, este proceso constituye una forma de sincretismo contemporáneo, donde los símbolos y técnicas se adaptan a contextos urbanos sin perder su carga simbólica original.

1.2. Función social y sanitaria

Los estudios de salud pública indican que la incorporación de rituales de respiración y movimiento mejora marcadores de estrés, reduce la presión arterial y favorece la regulación emocional. Cuando estos rituales se practican en comunidad, refuerzan la cohesión social, un factor protector contra la soledad y la depresión, problemas crecientes en poblaciones envejecidas como la nuestra.

2. Misticismo digital y comunidades en línea

2.1. Plataformas de convergencia

Internet ha creado espacios donde lo sagrado y lo profano coexisten en tiempo real. Grupos de discusión, podcasts y canales de streaming dedican espacio a temas como la astrología, la numerología o la interpretación de sueños. La accesibilidad de información permite al individuo construir una práctica personalizada, combinando elementos de distintas tradiciones.

2.2. Riesgos de desinformación

Esta democratización también plantea riesgos: la proliferación de fuentes no verificadas puede generar creencias erróneas que influyan en decisiones de salud, como la adopción de remedios no probados o la negación de tratamientos médicos convencionales. Los profesionales de salud pública deben desarrollar alfabetización mediática que permita a la población discernir entre evidencia científica y narrativas místicas sin fundamento.

3. Ciencia y espiritualidad: diálogos emergente

3.1. Correlatos neurológicos de la experiencia mística

Investigadores de neurociencia y psicología han comenzado a explorar los correlatos cerebrales de experiencias místicas. Estudios de resonancia magnética funcional revelan que estados de “flow” o de profunda contemplación activan redes neuronales asociadas al sentido de unidad y trascendencia (redes frontoparietales y el sistema límbico). Estos hallazgos alimentan un discurso que intenta reconciliar la subjetividad mística con metodologías empíricas, ofreciendo una visión más matizada de la relación entre mente, cuerpo y entorno.

3.2. Implicaciones para la salud mental

La evidencia sugiere que experiencias místicas espontáneas pueden actuar como catalizadores de procesos terapéuticos, facilitando la reorganización cognitiva y la integración de traumas. Sin embargo, la intensidad de tales experiencias también puede desencadenar crisis psicológicas si no se acompañan de apoyo estructurado. Los programas de intervención deben contemplar la posibilidad de que el misticismo sea tanto recurso curativo como factor de vulnerabilidad.

4. Dimensión mística de las religiones monoteístas

4.1. Judaísmo: la Kabbalah y la experiencia del Ein Sof

En el judaísmo, la corriente mística conocida como Kabbalah (cabala) ha sido una vía para acceder a la dimensión oculta de la Torá. La noción del Ein Sof (el Infinito) representa la presencia divina más allá de cualquier descripción conceptual. Prácticas como la meditación sobre los nombres de Dios (Shemot) y la visualización de los Sefirot (emanaciones divinas) buscan una unión interior con lo trascendente. En la actualidad, la Kabbalah ha encontrado resonancia en círculos académicos y en movimientos de autoayuda, aunque su apropiación popular a veces simplifica conceptos profundos, generando tensiones entre eruditos tradicionales y nuevos practicantes.

4.2. Cristianismo: misticismo contemplativo y la vía apofática

Dentro del cristianismo, el misticismo se manifiesta en tradiciones contemplativas como la Oración del Corazón, la Lectio Divina, y la obra de figuras como San Juan de la Cruz y Santa Teresa de Ávila. La teología apofática (conocer a Dios por medio de lo que no se puede decir) enfatiza la experiencia directa de la presencia divina más allá de los dogmas. En la era digital, retiros virtuales y comunidades de oración en línea facilitan la práctica de la contemplación, mientras que la psicología positiva ha empezado a estudiar los efectos de la oración silenciosa sobre la resiliencia emocional.

4.3. Islam: sufismo y la búsqueda del “Qalb”

El sufismo, corriente mística del islam, centra su praxis en la purificación del corazón (Qalb) y la búsqueda del amor divino (Ishq). Prácticas como el dhikr (recuerdo constante de Dios mediante repeticiones), la música qawwali, y la poesía de Rumi o Hafiz, buscan disolver la separación percibida entre el creyente y el Creador. En contextos contemporáneos, los centros sufíes ofrecen espacios de meditación y diálogo interreligioso, contribuyendo a la construcción de puentes entre comunidades. Al mismo tiempo, la percepción pública del sufismo varía según regiones: en algunos países es visto como una expresión pacífica del islam, mientras que en otros enfrenta resistencia de corrientes más conservadoras.

4.4. Convergencias y divergencias

Aunque la Kabbalah, la mística cristiana y el sufismo emergen de tradiciones doctrinalmente distintas, comparten varios rasgos:

AspectoJudaísmo (Kabbalah)Cristianismo (Misticismo Contemplativo)Islam (Sufismo)
ObjetivoUnión con el Ein Sof / comprensión de los SefirotExperiencia directa de la presencia de Dios (union con Cristo)Amor y cercanía al corazón divino
Práctica centralMeditación sobre nombres y SefirotOración del corazón, Lectio DivinaDhikr, poesía, música
LenguajeApofático y simbólicoApofático y poéticoPoético y musical
Riesgo de malinterpretaciónSimplificación comercial de la KabbalahReducción a “pensamiento positivo” sin profundidadApropiación superficial sin contexto espiritual

Estas similitudes sugieren que el misticismo actúa como un puente transrreligioso, permitiendo a los individuos experimentar lo sagrado más allá de los límites doctrinales. Para la salud pública, reconocer esta dimensión puede facilitar la creación de programas interculturales que respeten la diversidad espiritual y promuevan la inclusión.

5. Salud pública y bienestar holístico

5.1. Intervenciones basadas en evidencia

Para los profesionales de salud pública, el resurgir del misticismo implica reconocer la dimensión espiritual como componente del bienestar. Programas de intervención comunitaria que incorporan prácticas meditativas, rituales de cohesión social o espacios de oración pueden mejorar indicadores de salud mental, reducir el estrés y fortalecer la resiliencia. La evidencia sugiere que la participación regular en actividades espirituales está asociada a menores tasas de depresión y mayor longevidad, siempre que dichas prácticas estén respaldadas por datos científicos y no sustituyan tratamientos médicos esenciales.

5.2. Precauciones éticas

Es crucial distinguir entre intervenciones basadas en evidencia y aquellas que carecen de respaldo científico, evitando la medicalización de creencias sin fundamento. Asimismo, la mercantilización de experiencias espirituales (retiros de lujo, aplicaciones de meditación premium) puede crear brechas de acceso, favoreciendo a quienes poseen recursos económicos. La apropiación cultural sin reconocimiento adecuado a las comunidades originarias plantea dilemas éticos que requieren una reflexión cuidadosa y políticas de respeto.

6. Críticas y desafíos éticos

6.1. Comercialización y apropiación

El auge del misticismo contemporáneo también suscita críticas. La tendencia a comercializar experiencias espirituales transforma lo sagrado en producto de consumo, diluyendo la autenticidad de las tradiciones y creando desigualdades de acceso. Además, la apropriación cultural sin reconocimiento a las comunidades originarias vulnera derechos culturales y perpetúa desequilibrios de poder.

6.2. Conflictos epistemológicos

Algunos sectores académicos cuestionan la legitimidad de integrar experiencias místicas dentro de la investigación científica, argumentando que la subjetividad intrínseca dificulta la replicabilidad. Sin embargo, enfoques interdisciplinarios que combinan neurociencia, antropología y estudios religiosos están demostrando que es posible mapear patrones comunes sin invalidar la riqueza fenomenológica de lo místico.

7. Perspectivas futuras

7.1. Investigación interdisciplinaria

Se prevé un crecimiento sostenido de proyectos que unan neurocienciapsicologíaantropología y teología para explorar cómo las prácticas místicas influyen en la neuroplasticidad, la regulación emocional y la cohesión social. Los fondos públicos podrían destinarse a estudios longitudinales que evalúen el impacto de programas místicos en la salud de poblaciones vulnerables, especialmente adultos mayores como yo, que buscamos sentido y calidad de vida en la tercera edad.

7.2. Políticas públicas inclusivas

Los gobiernos y organismos internacionales están considerando la inclusión de la dimensión espiritual en los marcos de salud mental. Por ejemplo, la Organización Mundial de la Salud ha reconocido la importancia de la salud espiritual como parte del bienestar integral. Políticas que fomenten la colaboración con líderes religiosos y comunidades místicas pueden potenciar la efectividad de campañas de prevención y promoción de la salud.

Conclusión

El misticismo hoy se presenta como un fenómeno dinámico que atraviesa fronteras geográficas, disciplinarias y religiosas. Su presencia en la vida cotidiana refleja una necesidad persistente de significado, conexión y trascendencia en un mundo cada vez más fragmentado. Para los académicos y profesionales de la salud pública, comprender estas tendencias permite diseñar intervenciones más integrales y respetuosas de la diversidad cultural. Al mismo tiempo, es esencial mantener una postura crítica que salvaguarde la veracidad científica y la dignidad de las tradiciones originarias.

En última instancia, el diálogo entre misticismo y modernidad abre oportunidades para enriquecer tanto la investigación como la práctica humana, siempre bajo la premisa de buscar el bienestar colectivo. La tarea de los escritores, consultores y responsables de política es articular ese puente, reconociendo que la espiritualidad, ya sea expresada a través de la Kabbalah, la contemplación cristiana o el dhikr sufí, sigue siendo una fuente poderosa de resiliencia y cohesión social en la contemporaneidad.

FORESTA

Foresta es una peregrinación interior donde se busca la contemplación. No se enseña, no se explica, no se impone. La naturaleza es el templo, el oratorio. El espíritu divino sopla entre ramas y raíces para quien se atreve a escuchar.

Este texto nace de la intuición de que lo creado no solo refleja a Dios: lo revela. Y que en el lenguaje de lo silvestre se esconde una teología que no cabe en tratados; pero sí en el corazón de quien sabe mirar.

En el principio fue el Silencio, y del Silencio brotaron las palabras como luz en la aurora del mundo.
No fueron dichas: fueron sembradas, como semillas celestes arrojadas sobre la tierra fértil del alma.
Y germinaron en Foresta, ese santuario donde la contemplación abraza a la naturaleza y ambas se funden en los misterios eternos.

Foresta es una llamada. Una voz que clama en el desierto del ruido moderno,
invitando al caminante a descalzarse, a pisar la tierra como quien entra en tierra santa.
Aquí, cada página es un sendero, cada verso, un susurro del Espíritu que sopla donde quiere.

LEER FORESTA

Vida espiritual


Una de las verdades que se está volviendo más evidente para mí es que estamos llamados a una vida espiritual profunda, más allá de las prácticas religiosas habituales. Tenemos que ser conscientes totalmente y escuchar la voz de Dios que resuena en nuestro corazón. Sólo desde esa dimensión podemos hacer pleno el Evangelio y obrar en consecuencia. Paz y bien.

Una aproximación crítica al diálogo cristiano musulmán

En esta ocasión hablamos sobre el diálogo interreligioso y más en concreto el diálogo cristiano musulmán, una iniciativa que partió del ámbito católico. Así, el 4 de febrero de 2019, el Papa Francisco y el Gran Imán de la universidad de Al Azhar, Ahmed al Tayyeb, firmaron en Abu Dabi el documento sobre la Fraternidad Humana y la Paz Universal. Sobre este documento y el recorrido que ha tenido en estos años tratamos, siempre teniendo en cuenta que la base del respeto y el diálogo se basan en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, donde en su artículo 18 se dice que «Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión; este derecho incluye la libertad de cambiar de religión o de creencia, así como la libertad de manifestar su religión o su creencia, individual y colectivamente, tanto en público como en privado, por la enseñanza, la práctica, el culto y la observancia.

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¿Qué es la oración?

Con la oración tratamos de relacionarnos con Dios. Gran parte de nuestras vidas las dedicamos a prestar atención a las mil y una actividades cotidianas, algunas de las cuales son necesarias, otras no. Estamos ocupados ganándonos la vida, , planificando, atendiendo las necesidades domésticas, leyendo, viendo la televisión, Internet, escuchando música… Es posible que nuestra oración se pierda detrás de la rutina. Nuestros corazones pueden llenarse de múltiples relaciones, de abundantes posesiones, de calendarios que controlan nuestro tiempo. De repente (o no tan repentinamente) Dios puede ser empujado cada vez más lejos de nuestra conciencia. La oración se desvanece. Una de mis imágenes favoritas de oración proviene del poeta George Herbert (1593–1633), quien entendió la oración como “trueno invertido». Dios se comunica con nosotros de diversas maneras: truenos (y relámpagos), Escrituras, sacramentos, naturaleza, relaciones personales, la comunidad en general, eventos mundiales, nuestra Tradición, el magisterio de la Iglesia, nuestras intuiciones, nuestros sueños. Y respondemos a la iniciativa de Dios de múltiples maneras: alabanza por la gloria divina, acción de gracias por pequeños y grandes dones, intercesiones por las necesidades, perdón por nuestros pecados y los pecados del mundo. Llamada profunda, trueno a trueno, la oración es el diálogo misterioso entre el Creador y la criatura. Al orar tratamos de ver, oír, servir; se trata de permanecer en la presencia amorosa y misericordiosa de Dios. Pero ciertas condiciones son esenciales para una forma de vida que se vive con conciencia del misterio de Dios. En muchos sentidos, el Catecismo nos instruye en el arte del “trueno invertido al enfatizar la necesidad de pureza, humildad, amor y fe. Estas cuatro virtudes son disposiciones que nos permiten vivir en la presencia de Dios y nos empoderan para hacer la voluntad de Dios. Antes de observar la relación entre la oración y las virtudes de la pureza, la humildad, el amor y la fe, hacemos bien en reflexionar sobre una promesa que Dios nos hace a través del profeta Ezequiel. Es una promesa de un nuevo corazón, un nuevo espíritu. Nuestra capacidad de orar tiene sus raíces en un don que viene de Dios: “rociaré sobre ti agua limpia, y tú estarás limpio de todas tus inmundicias, y de todos tus ídolos te limpiaré. Te daré un corazón nuevo, y pondré un espíritu nuevo dentro de ti; y quitaré de tu cuerpo el corazón de piedra y te daré un corazón de carne” (Ezequiel 36:25–27). No confiamos en nuestra propia capacidad para orar como deberíamos. Más bien, tenemos confianza en que Dios será fiel a la palabra profética y transformará nuestras vidas por medio de un corazón nuevo. Que Dios te bendiga.

Obsesiones políticas


Hay personas que están absolutamente obsesionadas con la cosa política. Rumian todo el tiempo las acciones y declaraciones de los políticos y gobernantes. Leen o ven todo tipo de noticias relacionadas con esos temas, ignorando muchas veces cuestiones más importantes para su cotidiano vivir. Incluso algunos viven en el enfado continuo y permanecen obsesionados. Resulta obvio concluir que ese tipo de comportamientos deviene en problemas psicológicos de distinta índole. No digo que el análisis socio político sea enfermizo. Todos tenemos opiniones y de una u otra forma las manifestamos y ejercemos la crítica; pero la obsesión siempre es enfermiza. La persona sana es, ante todo, alguien que no se deja dominar ni por modas, ni por eslóganes publicitarios, ni por los eventos políticos de cada día, sino que se mantiene en el centro de su ser y desde ahí canaliza y enfoca su vida Con mis mejores deseos de paz y bien, feliz día.

Muerte


Es conveniente reflexionar sobre la muerte. Parece que en el mundo actual da miedo, se evita; sin embargo, haciéndonos plenamente conscientes sobre nuestra desaparición en este mundo, podemos entender mejor la importancia que tiene para nosotros y para los demás cada día de nuestra existencia, el regalo que nos ofrece Dios. No se trata de que “lleve a Dios dentro de mí”. Eso sería demasiado mecánico. Es mejor decir que estamos llenos de la presencia de Dios junto con nuestras debilidades e imperfecciones. Experimentamos esto de manera más aguda dentro del Sacramento de la Reconciliación. Podemos sentir la gracia que opera en nuestro interior trabajando con nosotros y a nuestro alrededor. Esto significa que el Señor siempre está tocando nuestros corazones. Vivir permitiendo que Dios sea activo y dinámico dentro de nosotros. Puede que no sintamos su efecto, pero Dios nos toca de todos modos. Feliz día. “El vino nuevo se echa en odres nuevos” (san Mateo 9, 14-17).

El Evangelio es punto de llegada


Ha amanecido el día algo brumoso, presagio de calor en estas fechas del año. El sol trata de filtrarse por esas gotas de agua suspendidas en el aire que acabarán por desaparecer. Humedad, sensación de calor mayor.

El Evangelio nos sitúa en el cometido de Jesús tan mal entendido por sus contemporáneos, especialmente por el grupo de los fariseos, por cierto, el fariseísmo, una forma de entender la religión que se ha mantenido hasta nuestros días: rigidez, crítica a la novedad, hipocresía, apariencia de ser moralmente superiores a los demás, difamaciones, calumnias, en fin, todo un rosario de actitudes destructivas que se pueden ver -y sufrir- desgraciadamente con frecuencia. Pero Jesús es claro: «No tienen necesidad de médico los sanos, sino los enfermos. Andad, aprended lo que significa “Misericordia quiero y no sacrificio”: que no he venido a llamar a justos sino a pecadores» (san Mateo 9,9-13). Jesús va directamente al corazón, no a la lengua. Nos libera de ataduras. Se sienta a la mesa con pecadores y publicanos, rompe la rigidez de su tiempo y nos ofrece la norma a seguir. Esto requiere de madurez, asumiendo nuestras debilidades para ir por el camino del Maestro. Por eso digo siempre que el Evangelio es punto de llegada. Interiorizarlo requiere trabajo y dedicación. Quien piense que por realizar devociones sin fin, cumplir con las «normas eclesiales» y mantenerse rígido en su «zona de confort» religioso vive arreglo a lo que nos dice Jesús, se equivoca totalmente. Dice san Agustín: «No está mal ni es inútil dedicar mucho tiempo a orar, si hay tiempo libre para ello sin obstaculizar otras obras buenas y necesarias a las que nos llama el deber, aunque incluso en la realización de éstas, como he dicho, debemos atesorar el santo deseo de orar sin cesar. Porque pasar mucho tiempo en oración no es, como algunos piensan, lo mismo que orar “con mucho hablar.” Las palabras multiplicadas son una cosa, la calidez del deseo prolongada es otra». En fin, seguimos caminando.
Con mis mejores deseos de paz y bien, que Dios te bendiga.