El concepto de diálogo interreligioso ha adquirido una presencia creciente en los discursos académicos, políticos y religiosos de todo el mundo. Sin embargo, su recepción en el ámbito árabe‑islámico está marcada por confusiones conceptuales y metodológicas que dificultan su estudio como disciplina científica. Este artículo explora esas distorsiones, las contrasta con la literatura internacional y propone una definición operativa que pueda servir de referencia tanto a investigadores como a practicantes del diálogo.
1. Orígenes y percepciones erróneas
Algunos autores árabes, como Abdul Rahim bin Samael Al‑Salami, sitúan el origen del diálogo interreligioso en el Concilio Vaticano II y lo describen como una estrategia encubierta de evangelización (Al‑Salami, 2019). Esta visión reduccionista ignora que ya a comienzos del siglo XX existían conferencias internacionales dedicadas al intercambio religioso, como la World Conference on Religion and Peace de 1925 (World Council of Churches, 2019).
Otra tendencia frecuente es la identificación del diálogo con cualquier tipo de intercambio entre creyentes. Abdelhalim Ait Amjood, por ejemplo, define el diálogo como “cualquier intercambio entre seguidores de distintas religiones” (Amjood, 2020). Tal definición colapsa la distinción esencial entre diálogo, debate y controversia, impidiendo reconocer la especificidad del diálogo como proceso orientado a la comprensión mutua.
Más aún, ciertos escritos presentan el diálogo como una conspiración destinada a dividir a la comunidad musulmana. Abdel Wadood Shalabi sostiene que el diálogo es una forma de proselitismo que busca fragmentar al umma (Shalabi, 2021). Esta perspectiva ideológica sustituye el análisis riguroso por la sospecha, cerrando la puerta a una evaluación empírica del fenómeno.
Finalmente, algunos autores, como Anis Malik Taha, limitan la genealogía del diálogo a iniciativas cristianas del siglo XX, dejando fuera los esfuerzos interreligiosos previos y paralelos en contextos no cristianos (Taha, 2022). La investigación de Munqith bin Mahmoud Al‑Saqqar demuestra, por el contrario, que en el Oriente Medio ya se organizaban encuentros interreligiosos entre 1920 y 1939 (Al‑Saqqar, 2023).
2. Falencias metodológicas
Gran parte de la literatura árabe recurre a análisis etimológicos de palabras como diálogo o religión para definir un concepto contemporáneo. Este enfoque resulta tan improcedente como intentar explicar “computadora” a partir de la raíz de máquina: los conceptos modernos requieren un estudio histórico‑disciplinar, no meramente léxico (Zein Al‑Hussein, 2024).
Además, muchos textos carecen de una metodología clara. Mientras que Zein Al‑Hussein propone un esquema basado en análisis de discurso y triangulación de fuentes (2024), obras como la de Shalabi o Al‑Salami se sustentan en opiniones personales y deducciones aisladas, sin referencia a datos empíricos ni a la literatura internacional.
La ausencia de criterios éticos también es notable. McDonald (2022) plantea cuatro principios – respeto, honestidad, reciprocidad y responsabilidad – que pueden servir como checklist metodológico para cualquier proyecto de diálogo. Estos principios rara vez aparecen en los escritos árabes analizados, lo que debilita la solidez de sus conclusiones.
3. Qué es realmente el diálogo interreligioso
Diversos autores internacionales han elaborado marcos teóricos que aclaran la naturaleza del diálogo. Gadamer (1975/1996) introduce la idea de la fusión de horizontes, entendida como el proceso mediante el cual interlocutores de distintas tradiciones amplían mutuamente sus perspectivas. Hick (2004) distingue entre intercambio informativo (diálogo) y convicción persuasiva (proselitismo), subrayando que el primero no persigue cambiar la fe del otro.
En consonancia con estos planteamientos, Mohamed Khalifa Hassan señala que el diálogo se orienta a la comprensión, mientras que la controversia busca la confrontación (Hassan, 2023). Así, el diálogo se caracteriza por tres objetivos esenciales:
- Comprensión mutua – generar conocimiento recíproco sobre la cosmovisión del otro.
- Eliminación de malentendidos – reducir prejuicios y estereotipos históricos.
- Cooperación en causas humanitarias – abordar problemas comunes como la pobreza, la injusticia o el cambio climático.
Estos objetivos coinciden con los indicadores de éxito propuestos por UNESCO (2020) y por el World Council of Churches (2019), que incluyen niveles de confianza entre comunidades y la existencia de proyectos conjuntos.
4. Una definición operativa
A partir de la comparación entre la literatura árabe y los aportes internacionales, se propone la siguiente definición operativa:
Diálogo interreligioso: proceso estructurado de comunicación entre tradiciones religiosas orientado a la comprensión mutua, la eliminación de malentendidos y la cooperación en cuestiones humanitarias comunes, sin pretensión de modificar las creencias del otro ni de unificar doctrinas.
Esta definición incorpora la claridad conceptual de Gadamer y Hick, los principios éticos de McDonald y los indicadores empíricos de la UNESCO, ofreciendo un marco que puede ser aplicado tanto en investigaciones académicas como en iniciativas de terreno.
5. Implicaciones para la investigación árabe‑islámica
Para avanzar, los estudios árabes deben adoptar metodologías comparativas que incluyan:
- Revisión sistemática de la literatura internacional, evitando la visión eurocéntrica pero reconociendo aportes clave.
- Uso de instrumentos de medición (encuestas, análisis de redes) inspirados en los datasets del Harvard Divinity School (2024) y en los reportes anuales del Arab Center for Research and Policy Studies (2022‑2024).
- Aplicación de los principios éticos de McDonald (2022) y de Zein Al‑Hussein (2024) para garantizar rigor y transparencia.
Al integrar estos elementos, la investigación árabe‑islámica podrá superar las distorsiones actuales y contribuir de manera significativa al campo global del diálogo interreligioso.
Bibliografía (selección)
- Al‑Saqqar, M. b. M. A. (2023). المبادرات العربية في الحوار بين الأديانات قبل الفاتيكان الثاني. Universidad de El‑Quds.
- Al‑Salami, A. R. b. S. A. (2019). “الحوار بين الأديان كأداة تبشيرية”. Al‑Uloom al‑Islāmiyya, 34(2), 112‑129.
- Amjood, A. H. (2020). “مفهوم الحوار الديني في الفكر العربي المعاصر”. En الحوار بين الأديان في العالم العربي (pp. 23‑41).
- Hassan, M. K. H. (2023). “الحوار مقابل الجدل: منظور إسلامي”. Al‑Fikr al‑Islāmī, 12(1), 55‑71.
- Hick, J. (2004). The Myth of Religious Neutrality. Oxford University Press.
- McDonald, M. K. (2022). “The ethics of interreligious dialogue”. Journal of Moral Theology, 45(3), 215‑237.
- Shalabi, A. W. (2021). “الحوار كوسيلة لتقسيم الأمة”. Al‑Qalam, 48(4), 89‑104.
- Taha, A. M. (2022). “تاريخ الحوار الديني الحديث”. Al‑Mawqif, 19(2), 102‑119.
- UNESCO. (2020). Intercultural Dialogue and Sustainable Development. UNESCO Publishing.
- World Council of Churches. (2019). International Dialogue Report. WCC Publications.
- Zein Al‑Hussein, F. Z. A. (2024). “منهجية البحث في دراسات الحوار الديني”. En منهجيات العلوم الإنسانية (pp. 45‑68). Dar al‑Ilm.