Abrázame.
No me abandones.
Roba mi corazón
y habita en él.
No deseo la lejanía.
Que se borren los días pasados
como la arena del desierto
borra los caminos.
Ahora sé que estoy despierto
en tu luz.
Quedaré así por los siglos de los siglos.
He viajado ajeno a ti
ignorándote en montañas y valles.
¡Ven, por favor!
Sana mi corazón.
Elimina la impureza
de mi vida
igual que el ácido derrite el metal.
Quémalo todo
con el fuego de tu amor.