Poesía

FORESTA — Meditaciones desde el corazón del bosque

Hay libros que se escriben para ser publicados. Y hay libros que se escriben porque algo dentro de uno lo exige, sin preguntarse si habrá lectores al otro lado.

Foresta es de los segundos.

Nació de una forma de mirar: la que aprende a detenerse ante un árbol como quien se detiene ante un interlocutor. La que reconoce, en la corteza rugosa de un roble, en la caída lenta de una hoja de otoño, en las raíces que trabajan en la oscuridad sin pedir testigos, algo que las palabras religiosas llevan siglos intentando nombrar y que el bosque hace en silencio, sin esfuerzo, sin doctrina.

Este poemario nació en los bosques de mi tierra, en la vieja Castilla; pero también viene de más lejos: de años vividos en tierras del Sahara, donde el desierto enseña que lo que sostiene la vida no suele ser visible. Viene de una larga conversación con la mística cristiana y con el sufismo, con los Padres y Madres del desierto, con las tradiciones orales de los pueblos saharauis. Viene, en última instancia, de la convicción de que la naturaleza es un texto anterior a todos los textos, y que aprender a leerlo sigue siendo posible.

Foresta no es un libro de naturaleza. Tampoco es exactamente un libro espiritual, si por espiritual entendemos algo separado del cuerpo y de la tierra. Es más bien un intento de habitar ese umbral donde lo vegetal y lo contemplativo se vuelven indistinguibles: donde la raíz que busca agua en la oscuridad y el alma que busca a Dios en el silencio son el mismo gesto, hecho de materia distinta.

Los cincuenta poemas que lo componen no forman un argumento ni una doctrina. Forman un recorrido. Empiezan en la rebelión — porque la contemplación auténtica no nace de la resignación sino de la rebeldía contra todo lo que aplana — y avanzan hacia el silencio, pasando por las raíces invisibles, las ramas que oran, las estaciones del alma, la podredumbre fecunda, el susurro que guía. Cada poema es una parada en ese camino. No hace falta leerlos en orden. Basta con entrar.

El libro se ofrece de forma gratuita y exclusivamente en formato digital, porque creo que la palabra que acompaña no debería tener precio de entrada. Si algo de lo que encuentres en él te ha hecho meditar y reflexionar, si alguna frase ha quedado resonando más allá del tiempo de lectura, habrá cumplido su único propósito.

El bosque no exige nada a cambio de su sombra.

Tampoco yo.

(Disponible desde el 1 de marzo de 2026)

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