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FORESTA — Meditaciones desde el corazón del bosque
Hay libros que se escriben para ser publicados. Y hay libros que se escriben porque algo dentro de uno lo exige, sin preguntarse si habrá lectores al otro lado. Foresta es de los segundos. Nació de una forma de mirar: la que aprende a detenerse ante un árbol como quien se detiene ante un interlocutor. La que reconoce, en la corteza rugosa de un roble, en la caída lenta de una hoja de otoño, en las raíces que trabajan en la oscuridad sin pedir testigos, algo que las palabras religiosas llevan siglos intentando nombrar y que el bosque hace en silencio, sin esfuerzo, sin doctrina. Este poemario nació en los…
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La luz que transfigura
Una mirada contemplativa al segundo domingo de Cuaresma (san Mateo 17, 1-9). Hay momentos en la vida que no se eligen y que, sin embargo, lo cambian todo. Momentos en que algo que estaba oculto se revela de golpe, sin aviso, sin preparación posible. La tradición cristiana tiene una palabra para eso: transfiguración. Y Mateo, con su habitual economía narrativa, lo cuenta en nueve versículos que contienen más de lo que cualquier comentario puede agotar. Jesús sube al monte con tres discípulos. Y allí, en el silencio que solo la altura conoce, ocurre algo que no tiene nombre en el lenguaje ordinario: su rostro brilla como el sol, sus vestiduras…
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El silencio como morada interior
Cuando medito y dejo que los pensamientos pasen por mi mente como partículas de polvo arrastradas por el viento del desierto, el silencio se convierte en un invitado familiar y querido, en una presencia que reconozco como propia. Es difícil describir todo lo que ese estado de quietud me transmite. Ante todo, el aparente «no hacer»: quedar ajeno al tiempo, suspendido en un umbral donde el ruido del mundo pierde su poder sobre nosotros. Pero un día comprendí que había algo más: el tomar conciencia de mi propia realidad más profunda, esa vivencia interior que Jesús nombra como el «Reino de Dios» que llevamos dentro. No como metáfora ni como…
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Sueños que advierten, visiones que inquietan
Una experiencia personal en tiempos de incertidumbre. Hay noches en que el sueño llega cargado de algo que no sé nombrar del todo. No es la viveza de las imágenes, aunque a veces sean extraordinariamente vívidas. No es la coherencia narrativa, aunque a veces tengan una lógica interior más precisa que muchos textos que escribo despierto. Es otra cosa. Una densidad. Un peso específico que permanece en el cuerpo horas después de despertar, como si el sueño hubiera dejado una huella física además de mental. Como si algo hubiera pasado de verdad, aunque el cuerpo no se haya movido de la cama. Llevo muchos años con esto. Y he aprendido,…
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Del ayuno a la resurrección
Meditación cuaresmal, 2026 Hay una manera de entrar en la Cuaresma que no sirve de nada. Es la manera del que aprieta los dientes, suma los sacrificios, lleva la cuenta de lo que ha renunciado. La penitencia como deuda. El ayuno como moneda de cambio. Cuarenta días de negociación con un Dios al que hay que convencer. No es de esto de lo que quiero hablar. Quiero reflexionar de la otra Cuaresma. La que no empieza con un esfuerzo sino con una rendición. La que no es camino de subida sino de descenso -hacia dentro-, hacia lo que uno es cuando cesa el ruido, cuando caen las capas y se…
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El mismo umbral
Cuaresma y Ramadán, 18 de febrero de 2026 Hay fechas que el calendario carga sin saberlo. Días que se abren como heridas limpias en el tejido del tiempo ordinario. El 18 de febrero de 2026 fue uno de esos días. Ese mismo miércoles, mientras en millones de cabezas se depositaba un poco de ceniza — recuerda que eres polvo y al polvo volverás — la luna nueva era avistada en el horizonte y el Ramadán comenzaba su silencio luminoso. Dos tradiciones, dos formas de escuchar, dos modos de ayunar. Un mismo umbral. No es la primera vez que esto ocurre. Pero cada vez que ocurre, algo tiembla en quien lo…
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El desierto que llevo dentro: contemplación, entrega y la geografía interior del espíritu
Existe un momento en la vida —a veces precoz, otras después de numerosas heridas— en que comprendemos que el desierto no está fuera de nosotros; está latente bajo la piel, aguardando ser reconocido. Ese desierto interior no es un vacío hostil, sino un territorio de revelación donde la escucha profunda y la visión clara emergen. En mi propio camino lo he encontrado en lugares inesperados: una sala de espera hospitalaria, una madrugada de insomnio, un viaje donde el viento susurraba un nombre que no era el mío, e incluso en la ciudad que a veces me dispersa y a veces me despierta. El desierto aparece cuando la vida se desnuda…
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La llamada: Vocación cristiana y martirial
EL PRIMER TEMBLOR Hay momentos en los que algo en nosotros comienza a moverse sin que sepamos por qué. No es una idea que podamos nombrar, ni un propósito que hayamos trazado deliberadamente, ni un plan que nuestro intelecto haya diseñado. Es algo más sutil, más luminoso y a la vez más inquietante. Es un temblor suave que recorre las capas más profundas de nuestro ser, una vibración que no amenaza con violencia, pero que tampoco nos deja en la quietud. Es un movimiento casi imperceptible, como cuando el agua comienza a hervir desde sus estratos más oscuros, antes de que el vapor se eleve. Esta inquietud carece de forma…










