Un apunte sobre el islam

La presencia de musulmanes en los países occidentales es cada vez mayor. Se prevé que en los próximos 25 años al menos la mitad de la población creyente europea practique el islam. Esta evolución social origina problemas de integración y convivencia, miedos y dudas. Por otra parte, instituciones como la Iglesia Católica, el Consejo Evangélico Internacional, la Iglesia Ortodoxa, la Fundación Qatar para el Diálogo Interreligioso, la Universidad Islámica Azad de Egipto, la Rabita Mohammedia de Ulemas de Rabat (Marruecos) y numerosos institutos y centros de investigación favorecen el diálogo entre musulmanes y cristianos.

Todo ello plantea cuestiones que deben ser analizadas y explicadas con objetividad y sencillez. ¿Cómo es el islam? ¿Qué espiritualidad tiene? ¿Qué nos asemeja y diferencia a cristianos y musulmanes? ¿Podemos convivir en paz? ¿El islam representa una amenaza para la civilización occidental? ¿Por qué hay terrorismo islamista? ¿Qué significa el diálogo interreligioso? ¿Qué itinerario dialógico podemos seguir? 

Estas y otras cuestiones las analizo brevemente a continuación, resultado de un curso que ofrecí en octubre de 2017 en Murcia. También constituye el fruto de muchos años de investigación, estudio y convivencia fraterna con poblaciones musulmanas.

INTRODUCCIÓN

Mi objetivo es ofrecer algunas claves basadas en la investigación que he realizado durante más de quince años, con la finalidad de que usted tenga elementos objetivos de juicio con los que pueda entender qué está pasando en el ámbito del diálogo interreligioso cristiano musulmán. No se trata, por tanto, de una perspectiva apologista o política, sino dialogante e integradora, dirigida fundamentalmente a creyentes cristianos.

Quiero repasar algunos hechos importantes del islam histórico para entender el diálogo entre cristianos y musulmanes, y lo que pretendemos conseguir con tal actividad.

Posiblemente alguien piense que parte de mis afirmaciones son ligeras, casi sacadas de la manga; pero no es así. Pueden creerme a priori que cualquier cosa que yo diga aquí, por rara que pueda parecer, está muy pensada y documentada después de largos años de contacto, estudio, investigación, reflexión y convivencia con creyentes y practicantes de ambas tradiciones religiosas.

En nuestros días predominan dos vías de acceso para acercarse al islam:

a) La demonización del islam; es decir, la vía de la islamofobia, en la cual esta religión es presentada como el producto de una intervención cuasi demoniaca.

b) La exaltación del islam como religión de paz; o sea, la islamofilia.

            Ambas están, en mi opinión, equivocadas. Y si uno, como es mi caso, trata de desbrozar el terreno quitando las malas hierbas de la islamofobia y la islamofilia, puede tener, casi seguro, el ataque de los que defienden esas posturas.

            El islam es algo más que religión. Se trata de una cosmovisión que se ha desarrollado durante catorce siglos y presenta numerosas interpretaciones, ramificaciones, sectas, teologías y filosofías, por no hablar de sus distintas y en ocasiones contradictorias manifestaciones culturales y populares.

            Se ha construido sobre la tensión originada durante su expansión y desarrollo. Tan incorrecto es decir que el islam equivale a violencia como afirmar que equivale a paz.

            Para abordar su estudio hay que tener en cuenta algunos aspectos:

            1º. Existen tres grandes esferas para el estudio de una religión: religiosa, política y cultural. Esto da pie a distintas vertientes en función de qué esfera predomine. Si lo hace la política, englobará ideologías distintas, por ejemplo, en el islam ha adquirido triste protagonismo el yihadismo, cuyo exponente más radical es la actividad terrorista para tratar de imponer por la fuerza una visión fundamentalista de la práctica religiosa. La esfera religiosa tiene expresiones sublimes y dignas de admiración, como el misticismo, cuyo exponente más conocido en el ámbito islámico es el sufismo. La esfera cultural impregna la vida de todos los creyentes y es poliédrica pues, en el caso del islam, son más de 1.500 millones de personas en el mundo, pertenecientes a diferentes etnias y culturas. Tradiciones, costumbres, folklore, gastronomía, festividades populares… todo forma parte de la expresividad religiosa. Cada pueblo tiene las suyas propias. Buena parte de estas culturas penetran en la esfera íntima de la religión, de modo y manera que a veces se confunden[1].

            La esfera cultural requiere de un estudio profundo y detallado para calibrar el grado de influencia en las distintas prácticas islámicas. Además, está en permanente evolución, pues lo cultural no es estático y obedece a múltiples elementos sociales.

            No existe, por tanto, un islam único sino una diversidad importante dentro de esta religión.

            Para entenderlo tenemos que estudiar esas tres esferas. Sin este ejercicio, todas las aproximaciones a la realidad islámica serían deficientes dando pie a exageraciones de todo tipo, desde el buenismo que representa la corrección política a la demonización de los musulmanes y el odio que representa la islamofobia.

2º. No fue el profeta Mohammed (más adelante explicaré por qué no debemos llamarlo Mahoma), el fundador estricto del islam, porque las prácticas musulmanas nacen después de su muerte, en un largo proceso de elaboración dogmática y teológica. Mohammed no quiso fundar una nueva religión, sino que fue un árabe monoteísta que heredó la tradición profética de judíos y cristianos e intentó reformar ciertas prácticas religiosas y sociales que, en su opinión, habían adulterado el mensaje de los profetas anteriores, incluido el mensaje de Jesús de Nazaret, llamado Isa en el Corán. Por tanto, Mohammed fue un reformador social. Incluso podría decirse que era un seguidor de Jesús, un cristiano no paulino[2], aunque esta afirmación es rechazada por la versión histórica oficial y comúnmente aceptada. El islam nace como la reinterpretación de la figura del profeta Mohammed, del Corán y de los hadices (narraciones sobre dichos y costumbres del profeta).

            3º. Quien lea el Corán y los Hadices caerá en la cuenta de que hay dos claros períodos en la vida de Mohammed: Meca y Medina, y dos referencias:

a) Un mercader de éxito en la ciudad de La Meca, con gran reputación de hombre inteligente, prudente y honrado que, a partir de cierto momento empieza a manifestar diferentes experiencias místicas. Mohammed era un hombre que se encontraba muy a gusto en La Meca, acomodado, viviendo una vida plena con su esposa Jadiya y con sus negocios, desarrollando una conciencia profética, asustadizo y temeroso por aquello que le llegaba en sus momentos de oración.

b) Un hombre poderoso en la ciudad de Medina, líder político y militar, caudillo y violento en ocasiones, que tuvo que tomar decisiones difíciles para fraguar la naciente comunidad musulmana, una sociedad diferente a lo que había conocido, con normas jurídicas y sociales precisas, en expansión y con enemigos poderosos a los que se enfrentó y venció.

A lo largo de los siglos este personaje histórico ha sufrido en buena medida un proceso de idealización por parte de muchos musulmanes. Se ha repensado su figura hasta el punto de llegar a una cuasi divinización y exaltación.

Esta idealización se hace por dos vías:

  1. Mohammed es el hombre perfecto, con virtudes sobrehumanas, el más querido por Dios.
  2. Mohammed es el defensor en la tierra de la unicidad divina. Su obra consistió en confirmar un monoteísmo estricto que había sido corrompido por el judaísmo y adulterado por la interpretación trinitaria de los cristianos. La illaha illa lah (no hay más divinidad que Dios). Mohammed es el que aporta luz definitiva a la revelación de Dios y señala a los hombres el camino verdadero.

Con este trasfondo histórico emergió una corriente religiosa dentro del propio islam, el sufismo, que algunos eruditos musulmanes pretenden rastrearlo hasta el mismo tiempo del profeta Mohammed, y para otros –de corte occidental- lo remontan casi hasta la noche de los tiempos, en una especie de culto permanente que ha tenido distintos nombres a lo largo de la historia humana. Sea como fuere, el sufismo constituye una práctica radical de abandono y contemplación. Sería algo parecido al misticismo cristiano; pero con algunas peculiaridades que lo diferencian.

Dentro del sufismo existe una corriente de fieles que tienen en Jesús a su maestro, desde una vertiente musulmana; es decir, según la visión que ofrece el Corán sobre la figura del profeta Isa, como así es nombrado. Este modelo de espiritualidad es el más próximo a la tradición cristiana y lo traigo a colación porque en mi opinión constituye el punto de apoyo más adecuado para abordar el argumento del libro, o sea, cómo el cristianismo y el islam pueden ir de la mano en el camino de la convivencia y de la paz definitiva. ¡Ojo!, no alumbrando un sincretismo religioso sino desde la propia cosmovisión de cada religión, caminar juntos en aras de este noble propósito, arrojando luz sobre numerosos aspectos de ambas religiones que, sin duda, serán de provechoso para todos los creyentes.

Isawis: La visión sufí de Jesús.

            El sufismo es un camino espiritual centrado en el amor. Se trata del núcleo del islam, el “corazón del islam”, como así lo han descrito numerosos maestros sufíes.

            El sufí vive enamorado de Dios al que puede llamar Allah, Yavé o Jehová, puesto que, según esta tradición, “no tiene nombre; pero responde por cualquier nombre con que se le invoque”, viviendo esta vida como un acto de amor y servicio a los demás.

            Al expresarse en el “corazón del islam”, lo que se quiere manifestar es que los sufíes existen desde tiempos inmemoriales, pues se apunta a la realidad de la que forman parte: amados de Aquel a quien aman.

            A lo largo de la historia, el sufismo se abrió al diálogo con místicos de otras tradiciones, en una relación fructífera que llevó a adoptar distintas disciplinas a los seguidores del camino para ayudarles a profundizar en la experiencia amorosa desde su situación personal, histórica y geográfica concreta. Por ello existen diversas órdenes sufíes. La más conocida es la tradición de los derviches, sufíes que entran en comunión con Dios mediante el canto y el giro.

            Muchos practicantes del sufismo dependen directamente de la espiritualidad islámica; pero los hay que están más cerca del hinduismo, del budismo y del catolicismo.

            Hay quienes cantan, quienes danzan, los que buscan el éxtasis unitivo y los que ´aúllan` el Nombre divino, o los que practican la oración del Nombre de Jesús.

            Hay sufíes que viven en la más absoluta pobreza y quienes usan el silencio como Camino para llegar al Amado; pero todos tienen un denominador común: el amor con el que desean perderse absolutamente en el Divino, ya desde ahora, en el mundo material, pues los sufíes anhelan “morir antes de nuestra muerte”, con el fin de que Dios pueda ser en ellos y ellos en Él.

            También ha surgido una corriente denominada ´neosufismo`, impregnada de prácticas recogidas en el movimiento de la Nueva Era, dando lugar a la formación de grupos sectarios y cofradías alejadas de la tradición sufí original y, por ello, fuera del marco del sufismo tradicional.

            Los llamados ´Isawi` son sufíes jesuánicos, pues Jesús de Nazaret es su maestro y guía. Invocan al Divino como el “Buen Dios”, siguiendo el ejemplo de Jesús que le llamó ´Abba` (literalmente: “papito querido”), término con el que Jesús quería resaltar la bondad, el amor, la cercanía y calidez de Dios. Siguen las tradiciones sufís sobre Jesús y, lo más importante, la verdad que Él revela al corazón de quien le ama y le sigue. Podrían llamarse “sufíes cristianos”, aunque no asumen todos los dogmas del cristianismo. En el islam se les denomina ´Isawis`, “los que son de Isha (Jesús)”.

            Los Isawis oran así:

            “¡Oh Dios, envía tus bendiciones sobre el noble maestro Jesús! ¡Que nuestro amor por él sea perfecto! Amén”.

El sello universal de santidad.

            Para los sufíes, Jesús es el “sello universal de santidad”, siguiendo las reflexiones de Ibn´Arabí[3]: “Jesús es el sello de la santidad, y Mohammed es el sello de la profecía”.

            Las siguientes palabras de Tirimizi[4] son la suma de lo que Jesús significa para ellos: “Es el siervo. Dios ha realizado su obra mediante Él. Él se mueve en las manos de Dios. Dios lo ha distinguido y lo ha hecho el líder de su creación. Es la posesión privada de Dios, el objeto de la predilección divina, la mina de los secretos del Amado. Es el látigo de Dios en la tierra, por él Dios juzga a su creación entera, y por buscarlo a él, Dios levanta a los corazones muertos y los torna a sí. Por él Dios reafirma su amor a la humanidad. Él es la llave del camino recto, la luz del mundo. Él es el más fiel de todos los santos y su líder, por lo que todos, a una vez, glorifican a su Señor por tan excelso mensajero. Dios lo ha exaltado sobre todo nombre, y en su vista se deleitan todos los mensajeros de Dios…”

Más no se queda aquí. Para el sufí es preciso dar un paso más: el sentido de su vida no es tanto ser mejor, sino ser mejor para los otros, es decir, no humanizase, sino hermanizarse.

Hermanizarse significa ser conscientes de la existencia del cosmos, del mundo y sus criaturas, no como objetos de producción, explotación, degradación o aniquilación, sino como hermanos menores (menores en conciencia) que han de ser cuidados, protegidos como parte fundamental de una creación que no nos pertenece, sino que pertenece a Abba.

Hermanizarse es aceptar que nuestra idea de individuos separados es una fantasía. Existimos con los otros y las otras y son ellos quienes nos ayudan a saber quiénes somos, qué hacemos en este mundo, cómo queremos ser, cómo queremos vivir y a qué causas es importante dedicarnos.

Aceptar y asumir la existencia y la dignidad de “la otredad” que comparten tiempo y espacio conmigo, a quienes necesito para vivir y de quienes soy co- responsable. Pasar de considerar a los demás bajo el prisma de mis intereses personales – dignos o rastreros – para conocer su excelsa unicidad. Contemplarlos en su grandiosa belleza, en su ser, y respetarlos profundamente.

Hermanizarse es ser hermano de uno mismo, dejar de ser Satanás de mí mismo (literalmente significa el acusador) para amarme, aceptarme y asumirme en responsabilidad como un ser único y hermoso, pero capaz de utilizar sus talentos para destruir, separar y explotar a otros.

Como parte de su práctica espiritual el sufí de Yeshua busca hacerse hermano de sí mismo, de los otros y las otras y de la creación entera, pero no desde el sentimiento, sino desde la práctica concreta, las acciones eficaces y sustentables.

EL ISLAM EN LA ACTUALIDAD

Crítica al islam.

  • El yihadismo (Yihad, guerra santa) es la componente fundamentalista del islam político y ocupa en la actualidad y de forma periódica los titulares de prensa y noticiarios de tv.
  • El yihadismo es al islam lo que el estalinismo fue al marxismo.
  • Existe una tremenda dificultad en los países islámicos para asumir con plenitud la libertad entendida también como el derecho al error religioso.
  • En un pasado lejano (Averroes, por ejemplo), el islam estaba mucho más abierto al diálogo que ahora. Averroes era aristotélico y batalló por ello. En su obra “Refutación de la refutación” (Tahafut al-tahafut) defiende la filosofía aristotélica frente a las afirmaciones de al-Ghazali de que la filosofía estaría en contradicción con la religión y sería, por tanto, una afrenta a las enseñanzas del islam. Perdió, fue censurado y sus obras destruidas. En Murcia tienen ustedes el ejemplo del sabio Arabi (…).
  • A partir del siglo XIII, el islam liquidó la teología el pensar y debatir sobre la naturaleza de Dios y la filosofía; la reflexión sobre la vida humana, su sentido y su fin, al margen del planteamiento coránico.
  • Todo esto se ha traducido en intolerancia (la fe sin razonamiento…):

& No existe ningún país islámico donde las otras confesiones religiosas puedan desenvolverse en libertad. Está prohibido el proselitismo religioso.

& La apostasía y el ateísmo son delitos que en algunos países se castigan con la pena de muerte.

& La experiencia directa de los cristianos árabes, coptos o libaneses, sobre la convivencia con la comunidad musulmana es de sufrimiento y persecución en muchos casos, excepto cuando el régimen político ha sido laico, lo que normalmente siempre ha coincidido con una dictadura.

& La misión histórica del musulmán que emigra a otros países consiste en preservar su identidad y continuidad religiosa. La integración es difícil.

& Para muchos musulmanes, Hitler es un héroe (entrevista a Sandra Salomon), pues ambos tienen a los judíos como enemigos.

& En las sociedades islámicas existe una violencia estructural difícil de combatir. No se trata solamente de violencia física. Las leyes islámicas (sharía) penalizan a mujeres, niños, homosexuales… Están construidas sobre un patriarcado inmóvil.

& Las reformas sociales suelen llegar con las crisis económicas. Por ejemplo, en Arabia Saudita las mujeres tienen prohibido conducir coches; pero debido a la crisis del petróleo, muchas familias ya no pueden permitirse contratar chóferes para llevar a los hijos al colegio, o a las propias esposas a los centros comerciales. Entonces la ley se flexibiliza y se permite que ellas puedan conducir.

& La brujería, el “mal de ojo” y las prácticas demoníacas están muy extendidas, a pesar de su prohibición expresa. Muchos musulmanes que han peregrinado a La Meca cuando regresan cambian su comportamiento, se vuelven más intolerantes, se hacen tratar con un atributo distinguido: “Hass”. Existen numerosos fenómenos de posesión diabólica y los consiguientes exorcismos (ruqya), muchas veces realizados solo para sacar dinero.

El islam en positivo.

  • Antes de Muhammad la sociedad árabe era tremendamente violenta, las mujeres valían menos que un dromedario, aunque no de forma generalizada, pues en algunas tribus eran respetadas. Era práctica corriente matar < las niñas recién nacidas, no había un derecho válido para todas las tribus. El islam trajo orden, leyes, derechos sociales, monoteísmo.
  • El aspecto religioso tiene un desarrollo impresionante:

& No es cierto que el Corán no pueda interpretarse, (algo que se repite en occidente de forma machacona):

            Los hadices son comentarios del profeta y su interpretación a muchos pasajes del Corán.

            El Tafsir es una ciencia islámica cuya finalidad es explicar el Corán… Existen numerosos tafsires.

  • El islam tiene una notable profundidad teológica. Y el Corán puede tener distintas lecturas y grados de comprensión en función del nivel intelectual y pureza de corazón del musulmán.
  • El islam ha producido ilustres pensadores, filósofos, teólogos y científicos.
  • En el islam también se produce el fenómeno de la santidad, tanto en hombres como en mujeres. Y son reconocidos por la comunidad musulmana.
  • Cientos de millones de musulmanes encuentran una vía de paz, de oración profunda que da sentido a sus vidas…
  • El islam ha dado pie a hechos culturales de gran riqueza: caligrafía, arquitectura, gastronomía, …
  • En el seno del islam han surgido corrientes místicas como el Sufismo, que propugna el amor entre los hombres y de Dios.
  • La práctica religiosa se ha estructurado a partir del idioma árabe fortaleciendo la religión. No ha habido modificación del idioma litúrgico (como sí ha pasado en el catolicismo a partir del CVII) y este hecho contribuye a identificar la comunidad de creyentes (la UMMA).
  • Hay una solidaridad espontánea entre los musulmanes.
  • El islam ha conservado la estructura familiar y es refractario a cambios sociales en este sentido (por ejemplo, la ideología de género es impensable en una sociedad islámica, el relativismo moral tampoco tiene cabida, los matrimonios con pocos hijos o ninguno, …).
  • Etc.

CRECIMIENTO DEL ISLAM

  • Confesión religiosa que más deprisa crece en el mundo. Pasará de 1.800 millones en la actualidad a casi 3.000 millones en el año 2060.
  • Europa envejece a marchas forzadas y necesita con urgencia población joven. Esta población proviene en la actualidad mayoritariamente de los musulmanes.
  • La población musulmana migrante apoya la institución de la sharía (ley islámica) que, de llegar a aplicarse podría convertir a la población no musulmana, los “infieles”, en ciudadanos de segunda obligados a pagar un impuesto especial y se volvería ilegal el proselitismo religioso de otras religiones. Para hacernos una idea: el 83% de los marroquíes son partidarios de implantar la sharía en los países que habiten. De hecho, en muchos barrios de Londres, París, etc., esto es una realidad tolerada.

INTEGRACIÓN.

  • La gran pregunta que se hace mucha gente: ¿Nuestra sociedad puede integrar una comunidad que en su mayoría solo quiere ser ella misma y expandirse en nombre de Dios? Es una pregunta trampa, pues la mayoría de los musulmanes no busca la expansión de su religión, solo vivir en paz, pero dentro de sus normas y costumbres. El problema no es de los musulmanes, sino de una sociedad europea y occidental que ha renunciado a su esencia. Europa se construye a partir del cristianismo y el derecho romano. Esto ya no es así. La democracia está abriendo la puerta a un cambio sociocultural.

Por tanto, creo que sí. Un camino por propiciar que iría de acuerdo con la exigencia coránica (2:143), siendo una comunidad ejemplar, punto de referencia para los demás, evitar los excesos. En este hábitat no tendría cabida el fundamentalismo. Pero admitámoslo: es muy difícil de realizar pues habría que ejercer una interpretación nueva del Corán y los hadices, adaptarlos a nuestro tiempo, y esta tarea solo pueden realizarla los musulmanes. La sharía no podría ser aplicada en ningún caso, ni tan siquiera de forma parcial y en ámbitos reducidos (algo que ahora no pasa).

Y tampoco es fácil hacer estos cambios en una sociedad laica como la nuestra cuyas leyes y comportamientos son ajenos y contrarios a Dios, cuando no claramente hostiles. Ahora el ataque mayor es a los católicos y mañana será a los musulmanes. En definitiva, existe una moral compartida por todos los creyentes, sea cual sea su credo, surgida de la ley natural.

Regenerar la Iglesia. Se està perdiendo el sentido sagrado de la liturgia. La gente no va a misa pq les resulta aburrido entre otras cosas y   confuso tambien. Se perdió el idioma liturgico, la adoración como eje central. De una liturgia cristocéntrica hemos pasado a una liturgia antropocéntrica. La Iglesia tampoco es una ong. La iglesia lleva el evangelio. Las ongs han sustituido la funcion social de la iglesia. Entonces no es extraño que los jovenes pasen de ir a la iglesia pq alli encuentran mas de lo mismo, no a Dios. Los musulmanes, sin embargo, conservan el idioma litúrgico y la adoración a Dios como la base de su religión. Las mezquitas no son lugares para ceremonias  religiosas extrañas ni para cantos modernos, tampoco son ongs, tienen una identidad muy clara. El musulman se siente parte de una comunidad.

Por otro lado, si los cristianos no construimos también una comunidad virtuosa, no tendremos nada valioso que ofrecer. De poco sirve poner en marcha leyes reguladoras. Finalmente la mayoría musulmana impondrá por fuerza democrática sus leyes. El hecho migratorio es una realidad. El crecimiento demográfico en países islámicos, africanos,… propician el mundialismo. La verdad es que yo veo pocos cristianos comprometidos. Vivimos acomodados.  La canciller alemana Merkel dice: “no hay muchos inmigrantes, ni musulmanes, lo que hay son pocos cristianos”.

Entonces no sería de extrañar que de aquí a unas pocas décadas los usos y costumbres de las sociedades europeas cambien: el calendario laboral recogerá las fiestas islámicas, leyes específicas, etc. Si una mayoría de creyentes son musulmanes resulta lógico pensar que más pronto que tarde promuevan leyes para garantizar su práctica religiosa y sus tradiciones, en detrimento de las cristianas. ¿Esto será bueno o malo? Dependerá de cómo articulemos la convivencia. Un reto, sin lugar a duda.

DIÁLOGO CRISTIANO MUSULMÁN

  •  
  • ¿Cómo es posible que las religiones abrahámicas afirmen que sus mensajes vienen de un solo Dios y que este Dios se contradiga consigo mismo, causando tantas disputas entre quienes se declaran como sus devotos? ¿Por qué cada de estas religiones afirma ser la verdadera, sin plantearse nunca la posibilidad de estar equivocadas en algunas de sus convicciones? ¿ha dejado Dios la humanidad a su destino con cadenas mentales que no puede liberarse

3.1. Aproximación.

Diálogo Interreligioso.

  • ¿Por qué dialogar? El islam está presente en nuestra sociedad. No podemos vivir de espaldas a esta realidad. Musulmanes conversos. Inmigrantes. Es un fenómeno de nuestro tiempo. Necesitamos conocer el pensamiento de quienes profesan otra religión que es la de más rápido crecimiento. Necesitamos crear espacios de diálogo.
  • Hay que tratar de eliminar las diferencias religiosas basadas en dogmas establecidos muchos siglos atrás. Cristianos y musulmanes estamos llamados al entendimiento para conseguir una convivencia verdadera y para luchar contra los poderes políticos que utilizan la religión para la manipulación de masas.
  • Algunos expertos abogan por la alianza política entre cristianos y musulmanes respecto a temas sociales.
  • Judaísmo, cristianismo e islam son religiones abrahámicas. Afirman que sus mensajes vienen de un solo Dios. ¿Cómo puede haber tantas disputas, odio y guerras entre fieles que se declaran devotos de Dios? ¿Por qué cada una de estas religiones afirma ser la verdadera?
  • Puede haber un verdadero acercamiento teológico entre cristianos y musulmanes. Necesitamos un esfuerzo intelectual de actualización y comprensión de los textos sagrados. Por ejemplo, la Trinidad cristiana y la Unicidad de Dios en el islam pueden entenderse perfectamente. También en el islam de nuestros días la mayoría de los musulmanes describen al profeta Muhammad con los siguientes términos que prácticamente lo divinizan –en contradicción con las enseñanzas del Corán-:

.Luz de los universos,

.La razón de la existencia de la humanidad,

.La primera creación existente,

.Legislador supremo junto a Dios,

.Obrador de milagros,

.Hombre perfecto.

Son atributos que nos recuerdan a los que describen en el cristianismo a Jesús. Se llama a Mohammad el “Amado de Dios”, mientras que nosotros decimos de Jesús el “Hijo de Dios”.

Esto significa que el islam es una religión que evoluciona, que crea dogmas y prácticas religiosas. Existen numerosos islam, no uno solo, en contra de lo que dicen los apologistas fundamentalistas islámicos.

  • Tesis para el diálogo: “Si Dios es el Dios de todos, entonces tiene que haber una solución definitiva para todos sus hijos e hijas, con independencia de la religión que practiquen”. La propuesta no es solo mía. El CV II y numerosos documentos pontificios vienen a respaldarla. También teólogos especializados en teología de las religiones investigan en este sentido realizando propuestas que están empezando a arrojar sus frutos. (Comentar que en Murcia se ha leído hace unos meses una tesis doctoral titulada “Propuesta de una lectura conjunta entre el cristianismo y el islam” defendida por Taner Demirci Lopez (Instituto Teológico. Universidad de Murcia).

LO MÁS IMPORTANTE:

  • Conectar con la Fuente.
  • Base del diálogo: el silencio. Acallarse.
  • Dejar espacio a lo propio y a lo ajeno.
  • No tenemos nada que defender. Todo es don.
  • Las religiones son receptáculos de una revelación y cada una de ellas

es una copa que ha recibido esa revelación. Entonces el diálogo

es dar de beber el vino que fluye a mí a tu paladar y dejar

que el tuyo sea percibido en mi paladar. Y en ese compartir encontrarnos.

Justo lo contrario de competir entre totalidades. Compartir

plenitudes.

DIFICULTADES:

  • Históricas, psicológicas, institucionales, cronológicas…
  • Hay que tener en cuenta seriamente al otro. Hay que tener paz en

nosotros mismos, asentamiento en la propia verdad.

  • A lo largo de la historia la mayoría de los encuentros han sido desencuentros, salvo algunos pocos hechos aislados, como el testimonio y ejemplo de fe de Carlos de Foucauld, conviviendo con las tribus tuareg del desierto del Sahara. Los musulmanes de la época lo admiraban y le conocían como un “morabut”, un hombre de Dios, santo.
  • La palabra suele ser ofensiva.
  • Ideologización.
  • Sincretismo (mezclar rituales, oraciones cuyo significado teológico es muy diferente…).
  • Indiferencia de los países islámicos y los musulmanes, quienes no suelen promover ni defender ni ver necesario el diálogo con otras religiones. Hay excepciones, por supuesto (Los chiíes son más dialogantes. También en el sufismo se cultiva el diálogo).

Esperanzas:

  • Ha habido encuentros fecundos en el pasado.

Cómo hacer:

  • Esfuerzo de ir hacia el otro verdadero, no imaginado, temido o despreciado.
  • Simetría del encuentro.
  • Practicando la hospitalidad sagrada.
  • Hay muchas realidades.
  • Cuatro niveles para el encuentro (ver documento pontificio

“Diálogo y anuncio del Evangelio” -1994-):

1º. Encuentro en la calle. (Colegios, barrios, convivencia…).

2º. Co inspirar conjuntamente en las causas de la justicia y la paz (asociaciones, movimientos por la paz…).

3º. Teológico. Teología institucional, expertos, …

4º. La oración. Contemplación, silencio orante. Dios es siempre mayor que las imágenes que tengamos de Él.

Quiénes dan el paso del acercamiento:

  • Bases. Grupos, colectivos, asociaciones… Oraciones colectivas, cenas, festividades, día de la paz, de los derechos humanos, de la mujer…
  • Desde las instituciones: iglesias, diferentes instituciones, plataformas confesionales, por ejemplo “oración por la paz en Asís convocada por Juan Pablo II”
  • Parlamento mundial de las religiones. Religiones Unidas, …
  •  

Cómo nos puede enriquecer:

  • Certeza de que, si el ser humano ha sido creado a imagen de Dios, todo aquello que

nazca con buena voluntad en el corazón humano es un reflejo de Dios y ¿por qué quedarnos con un color si el arcoíris tiene siete colores? Esto implica una resituación de nuestra religión frente a las demás. Tema delicado que requiere un largo camino.

  • En la tradición cristiana se habla de tres grandes posiciones en el diálogo interreligioso:
  • Exclusivista. Cristo es el Señor. Bautismo. Puede haber salvación. El impulso misionero tiene esta visión. Pero esto es pensar que nacemos con un déficit. Lo originante no es el pecado sino la imagen y semejanza. Lo que llamamos pecado es aquello que emborrona. Aquello que impide el desarrollo de lo que somos. Todas las religiones son modos de restaurar esa imagen primera.
  • Inclusivista. Concilio Vaticano II. Aunque no se confiese a Jesús como el Señor, en la medida que tengan implícitamente el deseo de lo que Jesús anuncia, participan del mensaje cristiano y acceden a la salvación. Esto se llama inclusión. Pero seguimos situados en el centro pensando que todos acabarán siendo cristianos.
  • Pluralista. Es delicada. No está asumida por el Magisterio de la Iglesia pero cada vez hay más teólogos, sacerdotes y religiosos misioneros que la asumen. El centro de la montaña está más allá de todos y más acá de todos. En cada religión vivida en plenitud, belleza y bondad se alcanza ese centro que nosotros alcanzamos como cristianos. Entonces no se trata tanto de convertir al otro a mi religión, sino de descubrir en la religión suya aquello que tiene de común con la mía y juntos alcanzamos la cima de la montaña por caminos diferentes.

¿Esto cómo se concilia con el evangelio, donde leemos en san Juan que Jesús es el camino, la verdad y la vida?, el único mediador entre los seres humanos y el Padre… Es un tema teológico abierto. El verdadero encuentro con el otro hay que hacerlo desde la salida de casa hacia el otro. Si el otro intuye que trato de convencerle para que venga a lo mío, no habrá diálogo y no aprenderemos. En el diálogo hay un radical conocimiento de la verdad del otro aunque no se exprese como mi verdad. Esto implica la escucha profunda y reconozco aquella plenitud que él expresa en su lenguaje y que yo como cristiano reconozco con mi lenguaje. No trato de convertirlo. Ambos nos convertimos a los que nos trasciende, a Dios. Esto es delicado pq hay que replantear ciertas cuestiones pero no quedan para nada minusvaloradas sino reinterpretadas de otro modo. Es un camino espiritual, como dice san Juan de la Cruz:

“Para ir adónde no sabes has de ir por donde no sabes.

Para ir adónde no conoces has de ir por donde no conoces.

Para ir adónde no debes, has de ir por donde no debes.”

El encuentro con el otro, el encuentro con la relación de Dios que se manifiesta en el otro es un éxodo que hace salir de mi hacia la tierra ajena, nosotros a través de Cristo, los musulmanes a través del Corán… respetándonos radicalmente, pq la cima es Dios, no es nuestra.

  • Hay personas que les cuesta entender este diálogo. Porque somos necios, cortos, no tenemos espacio para la generosidad. Porque no somos verdaderos cristianos ni los musulmanes verdaderos musulmanes. Cada vez que revestimos nuestra verdad como un trofeo en contra de la otra persona estamos haciendo añicos nuestra propia verdad. Esto le pasó a Jesús con sus discípulos a los que acusó de no entender nada.

Papa Francisco:

Dialogar no significa renunciar a la propia identidad cuando se va al encuentro del otro, y tampoco ceder a compromisos sobre la fe y la moral cristiana. Al contrario, «la verdadera apertura implica mantenerse firme en las propias convic­ciones más hondas, con una identidad clara y gozosa» (ibid., 251) y, por eso, abierta a com­prender las razones del otro, capaz de relaciones humanas respetuo­sas, convencida de que el encuentro con quien es distinto de nosotros puede ser ocasión de creci­miento en la fraternidad, de enriquecimiento y de testimonio. Por este motivo, diálogo interreligioso y evangelización no se excluyen, sino que se alimentan recí­procamente. No imponemos nada, no usamos ninguna estrategia oculta para atraer fieles, si no que damos ejemplo con alegría y sencillez de lo que creemos y somos. En efecto, un encuentro en el que cada uno dejara aparte lo que cree, y fingiese re­nunciar a lo que le es más querido, no sería una relación auténtica. En ese caso, se podría hablar de una falsa fraternidad. Como discípulos de Jesús, debemos esfor­zarnos en vencer el miedo, siempre dis­puestos a dar el primer paso, sin dejarnos desanimar ante dificultades e incompren­siones.

(Discurso a la Plenaria del Pontificio Consejo para el diálogo interreligioso).

CUESTIONES FINALES.-

  • ¿Qué se puede hacer? Una Europa de predominio islámico será inevitable, tan solo por la presión demográfica. Depende del punto de partida.

Si es como cristianos:

  1. Modelo de familia cristiana (más hijos, compromiso social, presencia pública, militancia activa,…).
  2. Ser modelo de amor.
  3. Convivencia activa: invitar a los musulmanes a las fiestas cristianas, especialmente la Navidad y la Pascua, y participar en sus celebraciones (ramadán, fiesta del cordero,…). Celebraciones conjuntas, por ejemplo día internacional de la mujer, y otras fiestas nacionales.
  4. Espacios de intercambio cultural.

Si es como sociedad laica y aconfesional:

  1. Articular leyes que impidan la sharia en suelo europeo.
  2. Potenciar estudios del Islam y sus dogmas en las comunidades musulmanas.
  3. Potenciar la educación de imames con raíz europea.
  4. Combatir el yihadismo: prohibiendo cualquier tipo de manifestación ideológica radical y fundamentalismo, al igual que se prohíben la divulgación del nazismo.
  5. Cooperación con los países islámicos respetando sus identidades culturales y favoreciendo un Islam moderno y tolerante que defienda los derechos humanos y las libertades individuales (abolición de la sharia en sus aspectos negativos: amputaciones, ejecuciones, persecución por identidad sexual, condena de la apostasía…).
  6. Desarrollando una política antiterrorista clara, sin intereses oscuros y apartidista.

3.2. Itinerario histórico. La iglesia católica frente al islam / la iglesia con el islam.

(papa Pablo VI, en la encíclica Ecclesiam Suam (1964), introduce en la iglesia la importancia del diálogo interreligioso).

3.3. El Concilio Vaticano II (Nostra aetate).

3.4. Diálogo y Anuncio (documento del Pontificio Consejo para el Diálogo Interreligioso y la Congregación para la evangelización de los pueblos).

3.5. Iglesia Ortodoxa e islam.

3.6. Protestantismo e islam.

3.7. Iniciativas para el diálogo interreligioso:

            – Unesco.

            – Fundaciones.

            – Institutos.

            – Universidades.

            – Internet. (recursos, foros, etc.).

3.8. Presente y futuro: cristianos y musulmanes en el camino de la paz.

………………………………………………………………..


[1] Por ejemplo, la ablación del clítoris, denunciada a veces como práctica islámica, es ajena y contraria al islam; pero se ha mantenido en algunas sociedades musulmanas africanas por la fuerte influencia de las tradiciones y culturas de este continente. Lo mismo cabría decir de la brujería, la hechicería, etc. Todo eso está prohibido en el islam pero en algunas culturas ha sobrevivido. Por ejemplo en Marruecos: adivinación, talismanes…

[2] “Mohammed, el cristiano” (en redacción).

[3] (Murcia, 1165 – Damasco, 1241) Filósofo, teósofo y místico musulmán. Reconocido por la tradición sufí como el mayor maestro, fue un monista integral y un teórico de la unicidad del ser: su obra reconoce en toda experiencia el rostro de Dios y en toda imagen o forma la huella divina. Mantuvo que el mundo se ofrece al hombre como la celebración perpetua de la presencia divina.

[4] Abū ‘ásá Muḥammad ibn’ ásá as-Sulamī aḍ-Ḍarīr al-Būghī at-Tirmidhī (en árabe : أبو عرسين محمد بن عيسى السلمي الضرير البرغي الترمذي , persa : ترمذی , Termezī ; 824 – 9 de octubre de 892), a menudo referido como Imām at-Termezī / Tirmidhī , era un persa [1] [2][3] erudito islámico y coleccionista de hadices que escribió al-Jami` as-Sahih (conocido como Jami` at-Tirmidhi ), uno de los seis compilaciones de hadices canónicos en el Islam sunita . 

La gestión de las migraciones

Uno de los graves problemas de nuestro tiempo es la migración humana. Siempre hubo movimiento migratorios y siempre los habrá. La evolución de la sociedad conlleva el movimiento de sus individuos. Por tanto, desde una perspectiva histórica, nada nuevo hay en el fenómeno como elemento humano. Lo que sí resulta nuevo es la gran cantidad de personas que forman parte de esa dinámica migratoria, especialmente del sur pobre al norte rico. Evidentemente, esta es una clasificación -norte, sur- esencialmente económica. Existen otras numerosas variables a tener en cuenta. En cualquier caso el hecho es que la presión migratoria aumenta sobre los países destinatarios. Por tanto, se requieren soluciones justas y respetuosas con los derechos humanos. La problemática tiene una complejidad tremenda. No sirven las propuestas políticas de «cortar por lo sano», como la reciente realizada en España por un partido que aboga por la expulsión inmediata de varios millones de inmigrantes. Claramente se trata de un «brindis al sol», imposible en la práctica de llevar a cabo salvo que se hiciera de una manera uniforme y consensuada en toda la Unión Europea.

Así las cosas, ¿qué criterios se pueden aplicar a la gestión migratoria?

Desde mi criterio, basado en muchos años de contacto y residencia en países africanos y de oriente medio, sí creo que existan soluciones adecuadas que requieren, por supuesto, el consenso político dentro de la Unión Europea. Se trataría de combatir el tráfico de personas por parte de bandas organizadas, verdaderas mafias que operan fuera de la ley lucrándose con el transporte de emigrantes, cobrándoles, por supuesto, y muchas veces ejerciendo la violencia sobre ellos, violaciones, asesinatos en alta mar o en el desierto, etc. ¿Cómo evitarlo? Facilitando el acceso de los emigrantes a los países europeos, en estancias de tres meses al año, es decir, entrando en el espacio europeo libremente pero con unos requisitos mínimos que se dan también para obtener visados (muy difíciles de conseguir): billete de ida/vuelta, y lugar de residencia en país de destino. Ese permiso se puede realizar directamente en los pasos fronterizos. Las personas que así llegan a Europa lo hacen libremente, sin gestionar visados que generalmente se deniegan, sin tener que demostrar ingresos, sin dar explicaciones… vendrían a buscarse la vida, pero con un cierto control, incluyendo la expedición inmediata de un documento de identidad como visitante. Transcurridos los 3 meses de estancia sin encontrar trabajo o recursos para vivir (demostrables), tendrían que abandonar el país, pudiendo volver al año siguiente. Y así sucesivamente. Por supuesto, las personas que cometiesen delitos serían expulsadas inmediatamente después de cumplir la pena de prisión que dictaran los jueces y sin posibilidad de regresar.

De forma paralela, tendría que crearse un cuerpo de funcionarios especializados en la gestión migratoria y con capacidad de sancionar, además de obligar a los visitantes a realizar cursos de idioma (el propio de cada país europeo en el que se encuentren), leyes básicas y de convivencia, cultura, etc.

Por supuesto, la migración irregular e ilegal se perseguiría y se expulsaría a todas aquellas personas que llegasen a Europa vulnerando las leyes. Teniendo en cuenta la facilidad para poder entrar en territorio europeo, sería absurdo complicarse la vida en un viaje cuyo resultado sería incierto y con la incertidumbre de los peligros asociados a dichos viajes.

Se puede criticar que este sistema implicaría de facto la apertura de fronteras a todos los que quieran venir. Es verdad; pero siempre de una forma ordenada. Tampoco íbamos a tener aquí a todos los habitantes del continente africano, o de Latinoamérica, o de Oriente. Vendría más gente sí; pero de forma controlada. Muchos lo harían casi como turistas, ver a familiares, etc. Otros intentarían ganarse la vida honradamente, obtener su permiso de residencia, etc.

Evidentemente he realizado un apunte. La propuesta requeriría de leyes específicas donde se contemplen todos los supuestos, reglamentos para desarrollar las leyes, funcionarios especializados -como he dicho-, creación de infraestructuras, trabajar con los países originarios de los emigrantes, etc. Solo así se podrá solucionar un problema que se agrava cada año. Y no se va a solucionar con esas propuestas populistas ni con persecuciones ni otras acciones punitivas. Tampoco se soluciona dejando entrar a inmigrantes sin documentar, facilitándoles todo tipo de medios y muchos de ellos originando graves disturbios en los centros de acogida y en las ciudades. Esto no soluciona nada y contribuye a generar inseguridad y malestar ciudadano.

El mundo se está transformado con una rapidez nunca vista anteriormente. Son muchos los retos que tenemos por delante. De ahí la necesidad de llevar a cabo propuestas que dignifiquen al ser humano, respeten sus derechos y se busque el bienestar de todos, absolutamente todos los habitantes de la tierra, algo que se viene propugnando desde la Iglesia Católica y su doctrina social.

Publicado un informe sobre la libertad religiosa y la política de EE.UU. en la Siria post-Assad

La Comisión de Libertad Religiosa Internacional de los Estados Unidos (USCIRF, por sus siglas en inglés) publicó un informa sobre la libertad religiosa en Siria.

Libertad religiosa y política de EE.UU. en la Siria post-Assad – A finales de 2024, más de 13 años después del inicio de la prolongada guerra civil en Siria, el panorama político del país cambió drásticamente cuando una coalición de rebeldes islamistas derrocó al gobierno del presidente Bashar al-Assad. Desde entonces, la libertad religiosa sigue amenazada por diversos actores, incluidos los partidarios de las autoridades de transición, que han atacado a la población civil con ataques sectarios masivos. Esta actualización de política proporciona una visión general de las condiciones de libertad religiosa desde la caída de Assad, refinando las recomendaciones de política más recientes de la USCIRF al gobierno de los EE. UU. para abordar las condiciones de libertad religiosa en rápida evolución de Siria.

En su Informe Anual 2025, la USCIRF recomendó que el Departamento de Estado de los EE. UU. incluya a Siria en la Lista de Vigilancia Especial para los Estados infractores de graves abusos de la libertad religiosa, de conformidad con la Ley de Libertad Religiosa Internacional (IRFA). En mayo, un episodio del podcast Spotlight de la USCIRF destacó las amenazas continuas a las comunidades religiosas en la Siria posterior a Assad, y la Hoja informativa de 2022 sobre la libertad religiosa en Siria bajo HTS examinó los abusos de la libertad religiosa del grupo terrorista designado por Estados Unidos en el territorio rebelde que controlaba antes de liderar el derrocamiento del régimen de Assad.

Según la Comisión de los Estados Unidos para la Libertad Religiosa Internacional, a finales de 2024, más de 13 años después del inicio de la prolongada guerra civil en Siria, el panorama político del país cambió drásticamente cuando una coalición de rebeldes islamistas derrocó al gobierno del presidente Bashar al-Assad. Desde entonces, la libertad religiosa sigue amenazada por diversos actores, incluidos los partidarios de las autoridades de transición, que han atacado a la población civil con ataques sectarios masivos.

(Leer el Informe)

El sufrimiento de consagrados y sacerdotes

El pasado 5 de julio de 2025, la comunidad católica italiana recibió una noticia que golpeó el corazón de muchos creyentes: Don Matteo Balzano, un joven sacerdote de 35 años, se quitó la vida en Cannobio, localidad situada a orillas del Lago Maggiore. A pesar de su entrega pastoral y el cariño de su comunidad, algo muy profundo lo hería por dentro. La diócesis de Novara, a la que pertenecía, expresó su dolor con palabras sencillas y llenas de verdad: “Solo Dios conoce los abismos del corazón humano”.

Este hecho doloroso no es solo una tragedia personal. Nos interpela a todos. Nos obliga a mirar con más profundidad el misterio de la soledad, el sufrimiento interior y el abandono emocional que, con demasiada frecuencia, envuelven a quienes han consagrado su vida al servicio de Dios y de los demás: sacerdotes, consagradas y consagrados.

El peso oculto del sacerdote y del consagrado

El sacerdote es guía espiritual, consuelo en el dolor, voz de esperanza… pero también lo son muchas religiosas y religiosos en comunidades pequeñas, en barrios pobres, en hospitales, colegios, misiones o claustros. Todos ellos, aunque con vocaciones distintas, cargan con expectativas muy altas, exigencias espirituales y un sinfín de responsabilidades… y a menudo lo hacen sin tener a quién acudir con libertad y sin miedo al juicio.

En muchos casos, tanto sacerdotes como personas consagradas viven en soledad estructural y afectiva. No siempre tienen una comunidad cercana que los sostenga emocionalmente, ni espacios seguros para expresar dudas, cansancio, o tristeza. Esta ausencia de compañía fraterna puede convertirse en un terreno fértil para la desesperanza.

El silencio que ahoga

Hay un dolor que no grita, pero pesa. Es el dolor del que se siente inútil, agotado, vacío. Muchos consagrados y consagradas no encuentran espacios ni tiempos para el autocuidado, ni sienten que tengan derecho a pedir ayuda sin ser vistos como “frágiles”, “faltos de fe” o “incapaces”. A veces, incluso dentro de la propia Iglesia, el sufrimiento se esconde, se disimula, se ignora.

Sin embargo, el Evangelio nos invita a mirar a fondo, con ojos de misericordia. ¿Qué podemos hacer, como comunidades, para evitar que quienes han entregado su vida a Dios lleguen a sentirse completamente solos?

Acompañar también a quienes han entregado su vida

La vida consagrada necesita redes de cuidado humano y espiritual. No basta con exigir disponibilidad, oración, entrega y compromiso: también es urgente que sacerdotes, consagradas y consagrados se sientan acompañados, escuchados, amados sin condiciones. Esto implica un cambio de mentalidad en todos: obispos, comunidades religiosas, laicos.

En muchas diócesis y congregaciones ya existen iniciativas de acompañamiento psicológico y espiritual. Pero no siempre basta con ofrecer herramientas: es necesario cambiar la cultura de silencio y autosuficiencia que a veces impera en la vida consagrada y ministerial. Es urgente que se puedan compartir las fragilidades sin miedo al juicio ni a la exclusión.

El cuidado empieza por nosotros

Como fieles, muchas veces olvidamos que quienes nos guían y sirven también tienen heridas. Que también necesitan afecto, oración, cercanía, una palabra amable o una escucha gratuita. Ser comunidad cristiana implica construir relaciones donde todos cuidamos de todos, sin dejar a nadie en los márgenes del sufrimiento.

Don Matteo nos deja un grito silencioso. Tal vez no entendamos lo que pasaba en su corazón, pero su partida nos sacude y nos llama. Nos dice, con el lenguaje del dolor, que no se puede vivir sin amor, sin escucha, sin compañía real.

Que su vida no se pierda en el olvido

Oremos por él y por tantos que sufren en silencio dentro de la Iglesia. Oremos también para que Dios nos haga sensibles, valientes, compasivos. Para que sepamos mirar a los ojos a nuestros pastores, a nuestras hermanas y hermanos consagrados, y decirles: “No estás solo. Aquí estoy contigo.”

En el Sahara


“Nadie en su sano juicio abandonaría jamás su comodidad en Europa para visitar un lugar tan olvidado de Dios como este”, -me dijo una vez Omar, un hombre que conocí camino del desierto. Quizá había algo sensato en su declaración. ¿Qué estaba haciendo realmente allí, un lugar del que sabía muy poco pero del que había oído cosas horribles: terrorismo, esclavitud, campos minados, hambruna, inestabilidad política, guerra… Mis amigos marroquíes me habían advertido que me encontraría con una inquietante atmósfera social. Mis amigos europeos pensaron que había alcanzado un preocupante nivel de locura; sin embargo, en esas tierras difíciles, complejas y peligrosas logramos desarrollar programas educativos en salud materno infantil, cooperativas laborales, atención sanitaria, dinamización social… y lo hicimos un puñado de personas, todos de allí salvo este servidor. Un cuarto de siglo de servicio voluntario, desinteresado y solidario. Hoy estoy físicamente lejos del Sahara; pero los programas se mantienen y se están realizando iniciativas de gran calado social.

La divinidad para el sufismo

Para el sufí, Dios es el Ser Absoluto; y la Creación, con todo lo existente en ella, sus determinaciones y manifestaciones. Los sufíes dicen: «La existencia entera existe gracias al Ser de Dios, todo lo existente es el reflejo de su Existencia, sin Él, todo se reduce a nada». Rumi escribe:

Nosotros somos la no-existencia
que aparentamos existir,
Tú eres el Ser verdadero
y nuestra misma existencia.

No sólo como dice el Qorán: Todo lo que existe perece (28,88), sino que no hay Ser alguno sino Él en toda la existencia. Los sufíes no consideran a la creación separada del Ser de Dios. La interpretación que dan las autoridades escolásticas sobre el versículo: Dios es la Luz de los cielos y la tierra (Qo 35,24), es que Dios ilumina los cielos y la tierra. Los sufíes, en cambio, lo interpretan como: «Dios es el ser y la realidad de toda la existencia».

El conocimiento y la intuición de la realidad básica de que «En toda la Creación no hay sino un único Ser Absoluto y todo lo existente existe gracias a su Ser», ha sido llamada «la filosofía de la Unidad del Ser» (Wahdat-e Wo yud).

Sin embargo, nosotros no lo consideramos una filosofía, pues lo filosófico es producto de la mente y sujeto a cambios; mas, esta intuición es una revelación al corazón, algo eterno e inmutable. La filosofía pertenece al mundo del intelecto y de las palabras, la visión de la Unidad del Ser, en cambio, al amor, al desvelamiento y a la contemplación divina. Por eso creemos más adecuado llamarlo «El Principio de la Unidad del Ser» y no «La filosofía de la Unidad del Ser».

Para familiarizarse con este Principio de la Unidad del Ser no hay mejor ejemplo que cuando comparamos al Ser Absoluto con un océano, en cuyo caso, las olas del océano representan a las criaturas, unas criaturas cuya realidad interior no es sino el agua y sus imágenes relativas y temporales son las olas. En cada instante, la imagen externa de la ola se desvanece y, sin embargo, su realidad más íntima, que es el agua, permanece eternamente. Mientras el ser humano es consciente de la imagen de la ola, no tiene conocimiento alguno del agua; cuando esta atención desaparece, no hay nada sino el agua. Por eso los grandes maestros sufíes han aniquilado sus imágenes de la ola en el agua del Ser Absoluto y palabras como: «Yo soy la Verdad», o, «Gloria a mi elevado estado» o «No hay bajo mi manto sino Dios», surgieron desde el interior de sus almas, causando asombro y sorpresa entre la gente. Shah Nematollah Wali escribe:

La ola, el océano y la espuma
los tres son uno y lo mismo.
No es sino un único Ser
desde lo ínfimo hasta lo más grande.

Podemos, también, comparar al Ser Absoluto con la luz y a Sus determinaciones con la sombra. Mientras la sombra sea sombra, no sabrá nada de la luz. Cuando la luz se aleja de la sombra, ésta, siguiéndola, se expande más y más. Por eso quien camina hacia la Verdad por sus propios pies, no sólo no la alcanza, sino que éste mismo caminar demuestra que la Verdad se aleja de él, a no ser que la luz misma se acerque a la sombra e, iluminándola, quite la oscuridad de la sombra. En relación a esto el maestro Maqrebi escribe:

Nadie recorre con sus propios pies
la senda que lleva hacia el Amado,
sino que camina con Sus pies
quien va hacia Su morada.

Y, finalmente, si imaginamos al Ser Absoluto como un punto, toda la creación será líneas e imágenes dibujadas por el movimiento de este punto; aunque, en apariencia, poseen existencia propia, no es sino una existencia relativa y, en realidad, todas las imágenes que contemplamos no son más que un solo punto. El Sheij Mahmud Shabestari, en su libro El jardín del Misterio escribe:

Todas estas imágenes de un «otro»
frutos son de tu imaginación,
pues, el círculo es
el mismo punto en movimiento.

En palabras del Qorán: Todo lo que existe perece, salvo la Faz de tu Señor que es eterno. El Majestuoso, el Honorable (55, 26 y 27).

En resumen, según los sufíes, la creación no es sino una imaginación y, al mismo tiempo, su realidad es la Verdad misma; porque el nivel de la imaginación constituye uno de los grados del Ser que, desde el punto de vista de la «oscuridad», es una ilusión y, desde el punto de vista de la Realidad, es el mismo Ser.

La religión en la creación de un nuevo Oriente Medio


Los historiadores europeos señalan que el primer «Holocausto» contra los judíos ocurrió en Europa durante la celebración del Viernes Santo en 1096, cuando diez mil judíos fueron asesinados, un número muy grande en relación con la población de ese momento .

Además, este crimen masivo no fue resultado de la ideología nazi. Precedió a Adolf Hitler por unos 850 años. El odio a los judíos en las sociedades cristianas europeas (desde Rusia hasta Gran Bretaña) proviene de la acusación religiosa de que los judíos incitaron la crucifixión de Jesucristo a manos del gobernante romano .

Incitación y condena a los judíos

En el Evangelio de Mateo, los versículos 25-27 afirman que cuando los romanos arrestaron a Jesús, los judíos incitaron su asesinato y crucifixión. Esto es lo que sucedió. También afirma que los judíos corearon, como dice Mateo: «Su sangre sea sobre nosotros y sobre nuestros hijos ».

Así, el cristianismo (en particular el catolicismo) se adhirió a la condena colectiva de los judíos por incitar al crimen, desde su ocurrencia hasta el fin de los tiempos. Esta postura se mantuvo hasta 1965, año de la promulgación del documento «Nostra Aetate» por el Concilio Vaticano II. El documento incluía un texto que limitaba la responsabilidad por la crucifixión de Jesucristo a quienes cometieron e incitaron el crimen, y no responsabilizaba a otros judíos contemporáneos por lo sucedido .

No hubo consenso en el concilio sobre esta decisión. La oposición llegó al cisma y continúa hasta nuestros días. Su filosofía se basa en la premisa de que la fe cristiana se fundamenta esencialmente en la crucifixión, que el judaísmo no habría continuado después de Cristo hasta nuestros días si no hubiera negado a Cristo y su mensaje, y que la exoneración de sus creyentes hoy contradice la esencia del cristianismo, que se basa fundamentalmente en el autosacrificio de Cristo o en el sacrificio de Cristo .

Los eruditos creen que la crucifixión ocurrió en el año 30 d. C. (lo que significa que Jesús tenía treinta años). Posteriormente, sus seres queridos, allegados y seguidores lo conmemoraron. Se reunían en torno a las reuniones de pan y vino para rememorar sus enseñanzas e ideas, y para contar historias sobre su vida y milagros. En estas reuniones, recordaban sus dichos, consejos y la historia de su vida. Al igual que Jesús, también eran judíos, por lo que sus diálogos religiosos se desarrollaban dentro de este círculo religioso. En aquel entonces, el cristianismo era simplemente un movimiento doctrinal dentro del judaísmo .

Judíos sin templo

Pero en el año 70 d. C., ocurrió lo impensable. Los romanos destruyeron el Templo judío de Jerusalén. Con la destrucción del Templo, los judíos se encontraron ante una crisis ideológica relacionada con su identidad. El Templo era la cuna y el teatro de la fe, y con su destrucción, se creó un vacío. Se planteó la pregunta: ¿Qué significa ser judío sin el Templo?

Dos movimientos religiosos surgieron en respuesta a esta pregunta: el movimiento judío, que exigía un retorno a la Torá mediante el estudio y la enseñanza, la adhesión a sus enseñanzas y leyes, y, por consiguiente, la consideración de la Torá como fundamento y base. El segundo movimiento se basaba en la creencia de que Cristo es el nuevo templo. La adopción de este fundamento marcó el inicio del establecimiento de la Iglesia .

El conflicto entre ambos movimientos surgió en torno al significado del judaísmo y el significado de ser creyente. De este conflicto surgió el movimiento para escribir los Evangelios. El Evangelio de Marcos, escrito en el año 70 d. C., fue el primero. El Evangelio final, el Evangelio de Juan, se escribió en el año 100 d. C. Todos los escritores de los Evangelios eran aún judíos, pues la Iglesia aún no se había establecido .

Durante este período, la lucha dialéctica entre los judíos que creían en Cristo (y quienes los seguían entre el pueblo judío) y quienes lo rechazaban y no creían en él continuó sin tregua. Los Evangelios reflejan una actitud negativa hacia estos judíos, llegando incluso a demonizarlos. Esta actitud, que según los judíos fue el catalizador de la serie de tragedias que posteriormente enfrentaron en las sociedades cristianas, es una que el Concilio Vaticano II (1965) intentó eludir y cambiar .

Los escritores de los evangelios eran judíos.

Cabe señalar aquí que los autores de los Evangelios (los cinco adoptados oficialmente por la Iglesia tras rechazar docenas, incluido el Evangelio de Bernabé) eran judíos cuando los escribieron. El cristianismo, fundado en estos Evangelios, surgió mucho después .

Tal vez la postura más importante que expresa la posición de la Iglesia Católica respecto a los judíos es la transmitida por el Papa Pío X al fundador del movimiento sionista, Theodor Herzl (enero de 1904), cuando Herzl solicitó una cita para visitar al Papa con el fin de instarlo a que llamara a los países europeos a alentar la inmigración judía a Palestina .

En aquel momento, el Papa dijo: «Jamás podremos simpatizar con el movimiento sionista. No podemos impedir que los judíos vayan a Jerusalén. Pero jamás podremos aprobarlo, y como guardián de la Iglesia, no puedo responderles de otra manera. Los judíos no reconocieron a nuestro Señor (Cristo), y por lo tanto, nosotros no podemos reconocer al pueblo judío. Por lo tanto, si vienen a Palestina y se quedan allí, nosotros, como iglesias y monjes, estaremos dispuestos a bautizarlos a todos ».

A la luz de esto, parece clara la importancia del cambio de posición en el Vaticano desde el Papa Pío X (1904) al Papa Pablo VI (1965), quien firmó el documento “Nostra Aetate ”.

Los documentos religiosos cristianos confirman que los escritores de los Evangelios eran judíos que creían en Cristo y su nuevo mensaje, y que quienes rechazaron a Cristo y su mensaje también eran judíos, pero persistieron en su fe. Este dilema religioso entre ambos grupos persiste hasta nuestros días .

Sionismo cristiano

A lo largo de la larga historia de las relaciones entre cristianos y judíos, ha habido intentos religiosos de sortear las diferencias doctrinales que han generado constante tensión en estas relaciones. Quizás el más importante de estos intentos fue la creación del movimiento sionista cristiano, un movimiento religioso que se originó en Europa y floreció y se extendió en Estados Unidos .

La literatura de este movimiento se basa en la creencia en la teoría de la segunda venida de Cristo, y que una de las condiciones y requisitos de este regreso es la reconstrucción del Templo judío (que fue destruido por los romanos), porque el Mesías esperado solo retornará a una comunidad judía, y su regreso solo será anunciado en un templo judío, como sucedió la primera vez .

Cuando Jesucristo anunció por primera vez su misión, la mayoría de los judíos se negaron a creer en él y en su mensaje. Hasta el día de hoy, siguen considerando a Jesús un «anticristo». De acuerdo con su creencia, esperan la aparición del «verdadero» (?) Mesías en Jerusalén y en el Templo Judío tras su reconstrucción (sobre las ruinas de la Mezquita de Al-Aqsa).

Teatro Uno de Llegada y Regreso

Así, el movimiento judío converge con el movimiento sionista mesiánico, a pesar de las diferencias entre ambos. El primero cree en la venida del Mesías, y el segundo en su regreso. Sin embargo, el escenario de la venida y el regreso es el mismo. Esta fe compartida, a pesar de sus diferencias, absorbió sentimientos de odio y hostilidad, y colocó a ambos partidos, judíos y cristianos (?), en un frente doctrinal común cuyo objetivo es lograr las condiciones para la aparición o el regreso .

El nombre que este movimiento ha elegido, sionismo cristiano, refleja esta unidad. Sin embargo, las principales iglesias católica, ortodoxa y evangélica se distancian de esta doctrina, calificándola de herejía religiosa .

Los judíos creen que la llegada del «verdadero» Mesías los establecerá como amos de la Tierra. Los cristianos sionistas creen que el regreso de Cristo ocurrirá tras la inevitable y devastadora Batalla de Armagedón, una batalla que aniquilará a todos los pueblos excepto a los que creen en el cristianismo. Cristo entonces gobernará el mundo durante mil años (el Milenio), tras los cuales el tiempo terminará y comenzará la Hora .

Estas creencias pueden parecer ridículas en el siglo XXI, y prestarles atención puede parecer una pérdida de tiempo, pero la verdad es que juegan un papel fundamental en la toma de decisiones estadounidenses sobre temas de Medio Oriente y en la creación de alianzas relacionadas con esas cuestiones .

Parece que el futuro del Medio Oriente depende del regreso de una de dos cosas: ¡el Mesías o el esperado Mahdi!

(Mohammed Al-Samak)

En el Sahara

El desierto atrae, cautiva, hipnotiza… Quienes han vivido en las arenas del Sahara son unánimes respecto a esa sensación no exenta de emociones positivas. Durante los años que estuve en tierras del Magreb fueron numerosas las pernoctaciones en el desierto. La noche es fascinante, con ese arco galáctico cuya contemplación nos hace tan pequeños, apenas átomos en la escala cósmica. Y, sin embargo, somos capaces de grandes cosas y también de grandes atrocidades. No hay nada más que asomarse a la actualidad informativa.

Estar en el desierto es encontrarme conmigo mismo, ver el alcance de mi voluntad, dejarme llevar por los elementos, comprobar mis limitaciones físicas y mentales… meditar y orar abandonado en la voluntad divina.

El desierto expulsa a aquellos que son egoístas, innobles, ajenos al amor.